A pesar de lo que se dice, el mundo Cristiano no se divide entre aquellos que tienen credos y confesiones y aquellos que solo tienen la Biblia. Realmente está dividido entre aquellos que tienen credos y confesiones, las escriben y las hacen públicas, abiertas al escrutinio público y a la corrección, y aquellos que las tienen pero no las escriben. La razón es simple: cada iglesia (y, en verdad, cada cristiano) cree que la Biblia significa algo, y lo que se cree que la Biblia significa es su credo y confesión, elija escribirlo o no.
Por supuesto, aquellos que argumentan que ellos no tienen ningún credo sino que a Cristo ni ningún libro sino que la Biblia están generalmente tratando de proteger algo importante y bíblico: la suprema autoridad de la Escritura en todos los asuntos de la fe y la práctica Cristiana. Ellos, correctamente, temen permitir que tradiciones o ideas no bíblicas impacten la sustancia de lo que la iglesia cree. Pero a pesar de todas las buenas intenciones que ellos puedan tener, creo que lo que ellos quieren proteger – el estatus único de la Escritura – es mejor protegido por medio de los documentos confesionales explícitos, conectado con una forma de gobierno de iglesia cuidadosamente pensada. Leer Más…




Nunca me voy a olvidar de la primera vez que adoré a Dios en una iglesia Presbiteriana. Yo crecí en una Iglesia Bíblica Independiente donde se enseñaba que los Cristianos creen en la Biblia, mientras que los Católicos Romanos se basan en la tradición. Nosotros “no tenemos credos sino que a Cristo”. Ustedes pueden imaginarse como me sentí cuando los Presbiterianos recitaron fielmente el Credo de los Apóstoles con gran gusto, incluyendo aquella línea que, en ese tiempo, yo no podía repetir: “Creo… en la santa iglesia católica.”
Stephen Charnock fue un pastor puritano que vivió entre 1628 y 1680. Su libro “The Existence and Attributes of God” [La Existencia y Atributos de Dios] es uno de los clásicos sobre este asunto (para muchos es el mejor libro escrito acerca de este tema).
El siguiente es una traduccion que he realizado del articulo “Divorce y remarriage: A position Paper” publicado en la web de desiringgod (ver el original
Vivimos en días en los que el sermón del Apóstol Pablo en el Aerópago a los filósofos del primer siglo acerca del culto a un dios desconocido (Hechos 17) es totalmente relevante. Nuestro tiempo está lleno de irracionalismo; incluso esta puede ser “la era del irracionalismo.” Y muchos en los llamados círculos cristianos están adoptando una teología irracional en nombre de Cristo. El sin sentido, como C. S. Lewis una vez predijo, ha llegado. Hace veintitrés años John Robbins evaluó correctamente la situación:
Los bautistas a menudo argumentan que si queremos conocer el correcto modo de bautismo, ¿qué mejor ejemplo deberíamos seguir que el de Cristo mismo? Y seguramente fue inmerso y no aspergido con agua…
¿Cuál es la pregunta más común que los bautistas hacen a los paedobautistas (aquellos que creen que los hijos de los creyentes deben ser bautizados)?
Después que C. S. Lewis perdió a su mujer, Helen, por culpa de un cáncer, él percibió que no tenía ninguna buena foto de ella. Posiblemente eso sea difícil de imaginar en nuestra cultura de fotos en todos los ángulos, pero él no se sintió triste por eso. Realmente, él vio una ventaja en aquella falta de una imagen de su esposa. Él escribió “Yo amo a H., no algo que se parece a ella. Una buena fotografía podría volverse al final una trampa, un horror, y un obstáculo.”










