Diez Mandamientos para Miembros de la Iglesia con respecto a su Pastor, por Joel Beeke

Joel Beeke1. No convierta a su pastor en un ídolo. No hay que esperar que él sea capaz de hacer lo que sólo Dios puede hacer. No haga de él un salvador.

2. No critique a su pastor, a menos que se aparte de la verdad, y entonces hágalo con lágrimas. Y por favor no espere la perfección. Él es un simple hombre, un hombre débil y pecador, al igual que usted. Su oficio es divino, pero su persona es humana. Él pone delante de usted el tesoro en una vasija de barro. Si no te acuerdas de eso, vas a grita hosanna hoy, pero lo crucificará mañana. Seguir leyendo

¿Los cristianos pueden beber alcohol?

Muchas veces me han preguntado si los cristianos pueden beber alcohol. Al parecer este es un tema conflictivo para muchos cristianos. Mi respuesta, de forma resumida, siempre ha sido la misma: “¡Claro que podemos beber alcohol! La Biblia nunca prohíbe el consumo de alcohol sino que prohíbe el abuso del alcohol.” En este artículo quiero dar una respuesta más larga a esta pregunta.

Seguir leyendo

Calvino, Ezequiel 33:11 y la Libre Oferta del Evangelio

Juan Calvino

Juan Calvino

Uno de los textos que muchos de los reformados de hoy usan para decir que Dios quiere la salvación incluso de aquellos que Él mismo decretó condenar es Ezequiel 33:11. Este texto dice:

Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis, oh casa de Israel? (Eze 33:11 R60)

Incluso nos llaman de híper calvinistas a los que no creemos en esa doctrina. Pero los que no la creemos estamos en buena compañía. Calvino mismo afirma:

Seguir leyendo

La Iglesia: Doctrinal, intolerante y ética.

John Gresham Machen

John Gresham Machen

Hoy estuve leyendo un extraordinario artículo escrito por J. Gresham Machen escrito en 1933 llamado La responsabilidad de la iglesia en nuestra nueva época. En este escrito Machen afirma que la iglesia de su tiempo debía ser (y, sin dudas, hoy también es así) lo mismo que ella siempre verdaderamente ha sido. Los problemas que la iglesia enfrenta en cada época pueden ser distintos, pero la raiz de ellos es siempre la misma: el pecado. La solución entonces es ser la iglesia que Dios ordenó como respuesta al pecado.

Machen muestra tres características de la iglesia. Él dice que la iglesia debe ser radicalmente doctrinal, radicalmente intolerante y radicalmente ética. La definición que él entrega para estas tres características son: Seguir leyendo

Machen sobre la confesionalidad y la honestidad.

John Gresham Machen

John Gresham Machen

Supongamos que sea verdad que la devoción a un credo es un signo de estrechez intelectual e intolerancia; supongamos que la Iglesia debiera estar basada en la devoción por el ideal de Jesús o en el deseo de poner a su Espíritu en funcionamiento en el mundo, y no en una confesión de fe respecto de su obra redentora. Aun cuando todo esto fuera verdad, aun cuando una iglesia fiel al credo fuese algo indeseable, seguiría siendo verdad que de hecho muchas (sin dudas, en espíritu todas) iglesias evangélicas son iglesias fieles al credo, y que si un hombre no acepta su credo, no tiene derecho a ocupar un lugar en su ministerio de enseñanza.

Seguir leyendo

¿Para qué Dios nos dió la Iglesia?

J. Gresham Machen responde:

John Gresham Machen

John Gresham Machen

En algún lado debe haber grupos de hombres y mujeres redimidos que puedan congregarse humildemente en el nombre de Cristo, para darle gracias por Su indescriptible regalo y para adorar al Padre a través de Jesús. Tales grupos pueden satisfacer las necesidades del alma. En la actualidad, hay un anhelo del corazón humano que es a menudo olvidado—es el profundo y sufrido anhelo del cristiano de compañerismo con sus hermanos. Uno escucha mucho, es cierto, acerca de la unión, armonía y cooperación cristiana. Pero la unión a la que se refieren, es a menudo una unión con el mundo y contra el Señor, o, en el mejor de los casos, una unión forzada de comités de maquinación y tiranía. ¡Cuán diferente es la verdadera unidad del Espíritu en el vínculo de paz! A veces, es cierto, el anhelo de compañerismo cristiano es satisfecho. Hay congregaciones, aun en la etapa de conflicto actual, que realmente se encuentran congregadas alrededor de la mesa del Señor; hay pastores que son pastores realmente. Pero tales congregaciones, en muchas ciudades, son difíciles de encontrar. Seguir leyendo

La Espiritualidad de la Iglesia, por Darryl G. Hart y John R. Muether

Darryl G. Hart

Darryl G. Hart

¿Cuál es el deber del cristiano a la sociedad? Una pregunta tan amplia sugiere muchas respuestas diferentes y evoca imágenes tan diversas como el Buen Samaritano, que amaba a su prójimo a pesar de las diferencias étnicas y religiosas, y al Presbiteriano estadounidense John Witherspoon, quien fue el único ministro que firmó la Declaración de Independencia de Estados Unidos. Por lo general, las respuestas reformadas a esta pregunta se distinguen fácilmente de las de otras tradiciones cristianas. Por ejemplo, Cornelius Plantinga, Jr., un teólogo en la Iglesia Cristiana Reformada, ha argumentado que la perspectiva calvinista sobre la sociedad ha sido considerada generalmente como “conversionista” o “transformacionalista” o “formativa del mundo”, en contraposición a las tradiciones luteranas o anabaptistas que han albergado impulsos aislacionistas. La evaluación de Plantinga reitera la declaración clásica de H. Richard Niebuhr sobre la relación de Cristo y la cultura. A diferencia de Lutero que hizo distinciones claras entre lo temporal y lo espiritual, el cuerpo y el alma, Calvino, según Niebuhr, tuvo una noción más “dinámica” de las responsabilidades del cristiano en el mundo. Niebuhr también detectó diferencias entre luteranos y calvinistas acerca del entendimiento del estado. Mientras Lutero distingue marcadamente el reino de la gracia del reino del mundo, Calvino sostuvo que el Estado no sólo restringe el mal sino que también promueve el bienestar humano hasta el punto de que los magistrados ayudan a establecer el reino de Dios. Tan popular y bien aceptada que esta interpretación de la tradición reformada es, que no logra hacer sentido a los presbiterianos que adoptaron una idea más comedida de la responsabilidad de los cristianos en los asuntos políticos y sociales. A diferencia de algunos teólogos reformados que han postuladas una armonía básica entre Iglesia y Estado en la ejecución de la soberanía de Dios, el presbiterianismo estadounidense también ha alimentado una comprensión de la sociedad que hace hincapié en las diferencias fundamentales entre los objetivos y la misión de la iglesia y el propósito del Estado. A veces llamado doctrina de la espiritualidad de la Iglesia y atribuida a la tradición presbiteriana del sur, esta convicción también formó la opinión de Charles Hodge que adhirió a esta doctrina en un punto crucial en la historia de los Estados Unidos. Seguir leyendo

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 3.096 seguidores