Forma versus substancia del Culto

Daniel R. Hyde“Bien, esto suena como una excelente afirmación doctrinal y concuerdo con ella; pero, en la práctica, no importa como usted adora, mientras sea sincero y lo haga de corazón, ¿cierto?”. Esta manera popular de pensar separa la substancia del culto de la forma de adorar. Es decir, se asume una división entre lo que tenemos que hacer y el modo como debemos hacerlo. Necesitamos rechazar eso fuertemente como siendo la sabiduría del “espíritu de este siglo”. Como Michael Horton dice:

La forma como adoramos a Dios no tiene implicaciones solamente sobre el contenido de lo que creemos acerca de Dios, sino que también es parte de ese mismo contenido. Buscar separar el estilo de la substancia es no sólo como separar el alma del cuerpo, sino que es lo mismo que decir que podemos obedecer el primer mandamiento mientras quebramos el segundo.[1] Sigue leyendo

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Moisés, las sandalias y el culto contemporáneo

Mientras estaba en el seminario tuve la oportunidad de salir a comer con un amigo y con un profesor de misionología muy conocido en Brasil. Durante la conversación discutimos acerca del culto. ¿En nuestro culto a Dios podemos hacer lo que queramos o debemos hacer sólo lo que Dios nos manda que hagamos? Su argumento para apoyar la primera opción fue que no existe ninguna diferencia entre lo que hacemos en el día a día y lo que hacemos en el culto pues “toda la vida es culto”. Sin dudas esta posición es la predominante en nuestros días. Esa no fue la única vez que escuché dicha posición.

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