A pesar de lo que se dice, el mundo Cristiano no se divide entre aquellos que tienen credos y confesiones y aquellos que solo tienen la Biblia. Realmente está dividido entre aquellos que tienen credos y confesiones, las escriben y las hacen públicas, abiertas al escrutinio público y a la corrección, y aquellos que las tienen pero no las escriben. La razón es simple: cada iglesia (y, en verdad, cada cristiano) cree que la Biblia significa algo, y lo que se cree que la Biblia significa es su credo y confesión, elija escribirlo o no.
Por supuesto, aquellos que argumentan que ellos no tienen ningún credo sino que a Cristo ni ningún libro sino que la Biblia están generalmente tratando de proteger algo importante y bíblico: la suprema autoridad de la Escritura en todos los asuntos de la fe y la práctica Cristiana. Ellos, correctamente, temen permitir que tradiciones o ideas no bíblicas impacten la sustancia de lo que la iglesia cree. Pero a pesar de todas las buenas intenciones que ellos puedan tener, creo que lo que ellos quieren proteger – el estatus único de la Escritura – es mejor protegido por medio de los documentos confesionales explícitos, conectado con una forma de gobierno de iglesia cuidadosamente pensada. Leer Más…




Nunca me voy a olvidar de la primera vez que adoré a Dios en una iglesia Presbiteriana. Yo crecí en una Iglesia Bíblica Independiente donde se enseñaba que los Cristianos creen en la Biblia, mientras que los Católicos Romanos se basan en la tradición. Nosotros “no tenemos credos sino que a Cristo”. Ustedes pueden imaginarse como me sentí cuando los Presbiterianos recitaron fielmente el Credo de los Apóstoles con gran gusto, incluyendo aquella línea que, en ese tiempo, yo no podía repetir: “Creo… en la santa iglesia católica.” 
¿Qué es lo que define la masculinidad de un hombre? ¿Cómo la Biblia define lo que significa ser hombre? ¿Cuáles son las características del hombre según la Biblia? Quizás sea extraño preguntarnos eso. Los hombres deben saber lo que es ser un hombre. Quizás eso era así hace algunas décadas, pero hoy ya no lo es. Sufrimos las consecuencias de una sociedad afeminada. La sociedad, nuestras iglesias y nuestras familias sufren por causa de este mal.
El título del artículo, así como la relevancia de él, está relacionado con una crítica común que se hace contra el pensamiento calvinista. Packer presenta esta objeción diciendo que










