¿Qué es el Escrituralismo? Parte III: La ética

Vivimos en una sociedad donde los temas éticos son cada vez más discutidos, pero donde también vemos el relajamiento moral. Lo que nuestra cultura consideró inmoral, hoy es considerado normal. Y las leyes tienden a reflejar ese mismo relajamiento. Los cristianos creemos que la Escritura nos enseña lo que debemos creer y como debemos vivir, estando ambas cosas íntimamente relacionadas. Lo que debemos hacer está regulado por lo que creemos. Lo que creemos como verdadero o errado está determinado por lo que la Escritura nos enseña. Así, creemos que la Escritura nos da las pautas para lo que llamamos ética cristiana.

En este pequeño artículo quiero hablar de algunos aspectos de la ética cristiana que nos pueden ayudar a entender y desarrollar este concepto a partir de una perspectiva Escrituralista.

Lo primero que debemos entender es que la ética cristiana está fundamentada en las normas mostradas la Escritura. Gordon H. Clark afirma que

La ética calvinista está basada en la revelación. La distinción entre cierto y errado no se resuelve por medio de un descubrimiento empírico de una ley natural, […] ni por el formalismo lógico de Kant y, ciertamente, tampoco por el cálculo imposible del utilitarismo del mayor bien para el mayor número, sino que por la revelación de Dios en los diez mandamientos.(CLARK, 2012)

Clark afirma que la ética no se descubre, no se calcula, sino que se aprende en las palabras de la Escritura. El Profesor Oadi SALUM habla del carácter teocéntrico y revelado de la ética cristiana cuando afirma que “La ética cristiana […] es descendiente, y no ascendiente, o sea, viene de arriba, y no de abajo, procede de Dios para el hombre, y no del hombre para Dios.” (2012. P. 90)

¿Cómo debemos leer la Escritura para derivar de ella leyes morales? Algunas personas proponen un modelo sistema ético fundamentado en los ejemplos bíblicos. Por ejemplo, ellos dicen que mentir no siempre es algo errado, pues Dios no se pronunció contra la mentira de personajes como Rahab o la madre de Moisés. Si Dios, dicen ellos, no condenó, y en ocasiones, bendijo, a aquellos que rompían la ley, no siempre es malo quebrar los mandamientos. Pero esta perspectiva ejemplarista de entender la Escritura no es correcta. Nunca es posible concluir imperativos a partir de indicativos. VAN GRONINGEN dice que “aunque las historias puedan ilustrar, y los ejemplos puedan darnos una idea de lo que se reveló bueno o de lo que se reveló malo, esas perspectivas no nos dan un padrón. Ellas no nos revelan la voluntad de Dios.” (2009. P. 19). En lugar de los ejemplos, debemos entender que los mandamientos son el padrón que Dios nos da para guiar nuestra vida. ¿Cómo podemos saber lo que es bueno o malo? Entendiendo y aplicando los mandamientos divinos. Lo bueno es la obediencia a la ley divina; lo malo, la desobediencia a ella. El Catecismo Menor de Westminster pregunta ¿Qué es el pecado? Y responde: “El pecado es la falta de conformidad con la ley de Dios o la transgresión de ella.” (P.14). En el mismo sentido, CHEUNG explica que

La Escritura define pecado como una transgresión de la ley de Dios, y es la ley de Dios la que define lo cierto y lo errado. Romanos 3.20 dice: “por medio de la ley viene el conocimiento del pecado”, y Juan escribe “el pecado es infracción de la ley” (1Jn 3.4). Quebrar el mandamiento de Dios es hacer lo errado, eso es pecar.  (2008. P. 87).

El pecado, lo moralmente malo, es cualquier quebrantamiento de la ley. Eso es clave para entender la ética cristiana. No existe ninguna justificativa ni situación que haga que un pecado deje de serlo. La ley es objetiva, se cumple o no se cumple. GRENZ, analizando la ética propuesta por Carl F.H. Henry, dice

La objetividad de la revelación bíblica significa que el emprendimiento ético se concentra en el descubrimiento de la voluntad de Dios para los seres humanos vivos tal como Dios la revela en las páginas de la Escritura. Por eso, el objetivo central de Henry en su calidad de eticista cristiano es nada menos que someter la vida a la voluntad divina revelada en las Escrituras. (2006. P. 227)

La Biblia es nuestra regla de fe y práctica, ella nos dice lo que debemos creer y como debemos vivir. Es cierto que la Escritura no es un manual de conducta; es mucho más que un manual. Pero eso no quiere decir que en ella no existan mandamientos que deberían regir nuestra vida. KANTZER afirma

La Biblia nos provee los axiomas morales más amplios, principios generales, sub-principios, sub-sub-principios y muchas aplicaciones específicas – las cuales representan nuestra necesaria y adecuada instrucción para la vida en el planeta tierra y el desarrollo del carácter cristiano.(Kantzer & Henry, 1990. p. 201)

En palabras de Pablo: “Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia,a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra.” (2 Tim. 3.16-17).

La ética, entonces, está fundamentada en la Palabra de Dios que es la revelación objetiva de Su carácter y voluntad. Todo lo que Dios nos manda a hacer es moralmente bueno, porque es una ley que viene de un ser moralmente bueno. Todo lo Dios nos prohíbe hacer es moralmente malo, porque viene de un ser que odia el pecado. CHEUNG afirma

Ya que la Biblia es lo que Dios ha revelado a nosotros, es lo que Dios nos dice. Si Dios es el único que determina lo que es bueno, y el contenido de la Biblia es lo que Dios nos está comunicando, entonces cualquier cosa que Dios diga que es bueno en la Biblia, es bueno. En otras palabras, lo que Dios decida que sea bueno, es bueno; y Él nos ha dicho lo que ha decidido que sea bueno a través de la Escritura. Por lo tanto, nuestro estándar objetivo para determinar lo que es bueno es la Escritura. ( 2002. P. 6)

Muchas veces cuando pensamos en Dios y su relación con la ley, lo vemos como Juez y Gobernador sobre todas las cosas. Sin embargo Él tiene otra prerrogativa anterior a ellas. Dios también es el legislador divino. “Es su voluntad lo que establece la distinción entre bueno y malo, correcto e incorrecto; es su voluntad la que establece las normas de una conducta recta.” (CLARK, 2004. P. 231) Y esa voluntad refleja lo que Dios es.

Lo que la Biblia enseña es que la bondad es inherente en la naturaleza de Dios, y que por eso la definición de bondad naturalmente procede de Él. Así, Dios no está sujeto a algún estándar de bondad externo a Él, y la definición de bondad no es arbitraria en el sentido de ser sin sentido o trivial, sino que está fundada en la naturaleza inmutable de Dios. (CHEUNG, 2002. P. 6)

Por lo tanto, cada uno de los mandamientos de Dios refleja el carácter de Dios. HODGE, el hijo, afirma que “La sublime fuente de esta ley son las perfecciones morales, no creadas, absolutas e inmutables, de la naturaleza divina. Esta naturaleza es presupuesta en la volición divina, la naturaleza auto-existente siendo inmanente en la voluntad.” (1976, P. 275). Dios es amor, justo, santo, verdad; por eso Él no aprueba el odio, la injusticia, la impureza, la mentira.  Es por eso que aquellas visiones éticas cristianas que plantean que existen conflictos entre las normas morales afirman,implícitamente, que existe conflicto en el mismo ser de Dios. El jerarquismo, por ejemplo, afirma que existen conflictos entre normas éticas, y que ellas pueden ser ordenadas en un orden jerárquico. Cuando nos encontramos en una situación donde tenemos que elegir entre mentir o salvar la vida de otra persona, la mentira está justificada, y no es pecado. Pero la Escritura nos dice que en el Ser de Dios no hay conflicto, no hay nada contradictorio. El problema se presenta por una falla en el carácter de la persona, no en las normas.  CHEUNG afirma que el hombre “tal vez desobedecerá debido a defectos en su inteligencia y carácter,  pero  ninguna  situación  es  una  imposibilidad  lógica  para  proporcionar  una  completa  obediencia  completa  a  los  mandamientos  Divinos.” (2010. P. 68).

Otro sistema ético actual, probablemente el más usado, es el utilitarismo. El utilitarismo enseña que una acción es buena cuando ella resulta en el mayor bien para el mayor número de personas. Pero el utilitarismo también falla, pues comete la falacia de la ley natural y requiere un cálculo que no puede ser realizado. ¿Cómo saber cuál es el mayor bien para el mayor número de personas? (ROBBINS, 1993)

Finalmente, es bueno colocar énfasis en que la salvación no viene por medio del cumplimiento de los mandamientos (Ef. 2.8-9), es decir, no está relacionada directamente con la ética. HENRY habla de esta relación de la siguiente forma: “Aunque la salvación no descansa sobre las obras, la significancia eterna de las reglas de obediencia impuestas divinamente permanecen. El pacto que el Dios santo hizo con el hombre envuelve su graciosa provisión de salvación para el hombre de su espantosa condición en pecado, y este también incluye la publicación eterna de la forma específica de obediencia a la voluntad divina que debe ser seguida.” (1979. P. 201-02).  La ética Escrituralista no es legalista. Legalismo no es exigir obediencia a la ley. Legalismo “es un abuso de la ley: es una confianza en el cumplimiento de la ley para aceptación delante de Dios.” (KEVAN, 2000. P. 8). ¡Dios nos libre del legalismo y del antinomianismo! ¡Que Dios nos haga amar su ley!

BIBLIOGRAFIA

CLARK, G. H. (2004). Christian Philosophy. Unicoi: The Trinity Foundation.

——————(2012). Ética Calvinista de Gordon H. Clark. Reformado reformándome. Retrieved September 4, 2012, from https://reformadoreformandome.wordpress.com/2010/05/13/etica-calvinista-de-gordon-h-clark/

CHEUNG, V. (2002). On Good and Evil. Boston: Vincent Cheung. Retrieved from http://www.vincentcheung.com/books/goodevil2002.pdf

——————. Reflexões sobre as questões Últimas da vida. Arte Editorial.

——————. Reflections on Second Timothy. Boston: Vincent Cheung. Retrieved from http://www.vincentcheung.com/books/timothysecond.pdf

GRENZ, S. (2006). A busca da moral. São Paulo: Vida Académica.

HODGE, A. A. (1976). Evangelical Theology. Banner of Truth.

HENRY, C. F. H. (1979). Christian Personal Ethics. Baker Books.

KANTZER, K. S., & HENRY, C. F. H. (1990). Evangelical affirmations. Grand Rapids, Mich.: Academie Books.

KEVAN, E. (2000). A Lei Moral. São Paulo: Os Puritanos.

ROBBINS, J. W. (1993). An Introduction to Gordon H. Clark. The Trinity Review.

SALUM, O. (2012). Uma Visão Cosmológica na Perspectiva da Revelação Bíblica. São Paulo: Cultura Cristã.

VAN GRONINGEN, G., & VAN GRONINGEN, H. (2009). A Família da aliança. São Paulo: Editora Cultura Cristã.

3 comentarios

  1. Un deleite para mi paladar este artículo. Me gustó como terminá “¡Que Dios nos haga amar su ley!”

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  3. Buen articulo hermano. En cuanto al amar la ley de Jehová, todos los que hemos nacido de nuevo amamos Su ley pues está escrita en nuestros corazones. Creo que nuestro grito es más bien que la conozcamos más y que la guardemos más cada día en el espiritu no en la letra.Cuantos filtran el mosquito en el bautisterio y se tragan la pastora en el pulpito…

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