Armonía de las Confesiones Reformadas: La Divinidad del Espíritu Santo

George Gillespie, teólogo escocés miembro de la Asamblea de Westminster

George Gillespie, teólogo escocés miembro de la Asamblea de Westminster

Después de que en el año 325 se afirmara la divinidad de Cristo en el concilio de Nicea surgió Macedonio de Constantinopla, quien negaba la divinidad del Espíritu Santo; para él el Espíritu Santo era una criatura que sólo difería de los ángeles en grado. En el primer concilio de Constantinopla esta herejía fue condenada y se al credo Niceno la frase “Creo en el Espíritu Santo, que procede del Padre a través de hijo.” De ahí en adelante la doctrina de la divinidad del Espíritu Santo no ha sufrido grandes ataques desde dentro del cristianismo.

Quizás la claridad con que la Biblia y los credos afirman la divinidad del Espíritu Santo hizo que los autores de las confesiones no le dedicaran mucho espacio al tratamiento de este asunto.

Veamos lo que las confesiones dicen sobre la divinidad del Espíritu.

Confesión Belga

Artículo XI
Asimismo creemos y confesamos, que el Espíritu Santo procede eternamente del Padre y del Hijo; no siendo hecho, ni creado, ni tampoco engendrado, sino sólo procediendo de ambos; el cual, en orden, es la tercera Persona de la Trinidad; de una sola misma esencia, majestad y gloria con el Padre y el Hijo; siendo verdadero y eterno Dios, como nos enseñan las Sagradas Escrituras (1).

1. Gen.1:2; Sal.33:6; Is.32:15; Jn.15:26; Sal.104:30; Jn.14:16;14:26; Mt.28:19; Rom.8:9; I Cor.3:16; 6:11; Hch.5:3.

Catecismo de Heidelberg

P.53. ¿Qué crees del Espíritu Santo?
R: Que con el Eterno Padre e Hijo, es verdadero y eterno Dios (1). Y que viene a morar en mí (2) para que, por la verdadera fe, me haga participante de Cristo y de todos sus beneficios (3), me consuele (4) y quede conmigo eternamente (5).

1. 1 Juan 5:7; Gén. 1:2; Isaías 48:16; 1 Cor. 3:16 1 Cor. 6:19; Hechos 5:3, 4.
2. Gál. 4:6; Mateo 28:19, 20; 2 Cor. 1:22; Efes. 1:13.
3. Gál. 3:14; 1 Pedro 1:2; 1 Cor. 6:17.
4. Juan 15:26; Hechos 9:31.
5. Juan 14:16; 1 Pedro 4:14

Catecismo Mayor de Westminster

P. 11. ¿Cómo sabemos que el Hijo y el Espíritu Santo son Dios, iguales con el Padre?
R. Las Escrituras manifiestan que el Hijo y el Espíritu Santo son Dios, iguales con el Padre, atribuyéndoles nombres, (1) atributos, (2) obras, (3) y culto (4) que solo son propios en Dios.

1. Jer. 23:6; I Juan 5:20; Sal. 45:6.
2. Juan 1:1; Is. 9:6; Juan 2:24, 25; I Cor. 2:10, 11; Heb 9:14;
3. Col. 1:16; Gen. 1:2; Job 26:13; Sal. 104:30; Juan 1:3,
4. Mat. 18; 19; II Cor. 13:14

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34 comentarios

  1. Por ahora comentaré solamente esto.

    Pregunta:

    El Padre tiene nombre, (Jehová) es un Éspíritu y es Santo ¿No es así?
    El Hijo tiene nombre (Jesús), también es un Espíritu y es Santo ¿No es así?
    El Espírtu Santo es un espíritu y también es Santo pero no tiene nombre.

    Entonces hay tres Espíritus Santos de los cuales dos tienen nombre y uno no tiene.

    ¿Comprenden? ¿Por qué?

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    • Melviton, no se donde quieres llegar. Jehová no es un nombre exclusivo del Padre, Jehová es el nombre del Ser. Jehová es tanto el Padre, como el Hijo, como el Espíritu Santo. Ese Ser es, en esencia, espíritu; por eso no está sujeto al espacio ni al tiempo, puede ser inmutable, omniciente, etc. El Espíritu Santo si tiene nombre, se llama Espíritu Santo.

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      • Marcelo, en realidad soy cristiano y creo fervientemente en ese Ser Omnipotente que tú crees. La Biblia es un compendio de enseñanzas múltiples que nos edifican y salvaguardan nuestra esperanza para lograr “asirnos de la vida que lo es realmente”. Sé que profesas la fe cristiana y que haces un buen desempeño en la defensa de la creencia en Dios en contra de la filosofía atea, porque he tenido la oportunidad de leer tus comentarios (por cierto muy buenos) tratando de hacer razonar a nuestros amigos que dicen no creer en nada que “huela” a Dios.

        Yo, al igual que tú, deseo llegar a la verdad revelada que está en la Palabra de Dios, la Biblia. No pretendo otra cosa. Jesucristo fue muy claro cuando dijo que llegaríamos a conocer la “verdad” y esa verdad “nos haría libres”.

        Dices que el nombre JEHOVA no es “un nombre exclusivo del Padre”. ¿De dónde sacas semejante afirmación?

        Es cosa sorprendente el hecho de que para la mayoría de los centenares de millones de miembros de las iglesias de la cristiandad probablemente sería difícil el dar respuesta a esa pregunta. La gran mayoría diría que el nombre de Dios es Jesucristo. Sin embargo, Jesús estuvo orando a otra persona, y no a sí mismo, cuando dijo: “He puesto tu nombre de manifiesto a los hombres que me diste del mundo” (Juan 17:6). Estaba orando a Dios (Jehová) que estaba en el cielo, como un hijo que habla a su padre (Juan 17:1). Era el nombre de su Padre celestial el que tenía que ser “santificado”.

        Sin embargo, hay muchas Biblias modernas que no contienen el nombre, y rara vez se da uso a éste en las iglesias. Por eso, lejos de que sea “santificado”, ha sido un nombre perdido para millones de lectores de la Biblia. Para un ejemplo de cómo los traductores de la Biblia han tratado con el nombre de Dios, considera tan solo un versículo donde el nombre aparece: Salmo 83:18 (marcado 83:19 en algunas Biblias). He aquí como se vierte este texto bíblico en cuatro diferentes Biblias:

        “Y reconozcan que te llamas Señor, que tú eres el Soberano de toda la tierra” (Nueva Biblia Española, de 1975);

        “Y conozcan que tu nombre es JEHOVÁ; tú solo Altísimo sobre toda la tierra” (Versión Valera, impresión de 1934);

        “Para que sepan que sólo tú tienes el nombre de Yahvéh, Altísimo sobre toda la tierra” (Biblia de Jerusalén, de 1967);

        “Y conozcan que Tú, cuyo nombre es Yahweh, sólo Tú eres excelso sobre toda la tierra” (Bartina-Roquer, de 1971).

        ¿Por qué se ve tan diferente el nombre de Dios en estas versiones? ¿Es su nombre Señor, Jehová, Yahvéh o Yahweh, u otra forma similar? ¿O serán aceptables todas estas formas?

        Para hallar la contestación a esto, tenemos que recordar que la Biblia no se escribió originalmente en español. Los escritores de la Biblia eran hebreos, y escribieron mayormente en los idiomas hebreo y griego de su día. La mayoría de nosotros no hablamos esos lenguajes antiguos. Pero la Biblia ha sido traducida a muchísimas lenguas modernas, y podemos usar estas traducciones cuando deseamos leer la Palabra de Dios.

        Los cristianos respetan profundamente la Biblia y, como es correcto, creen que “toda Escritura es inspirada de Dios” (2 Timoteo 3:16). Por eso, el traducir la Biblia es una responsabilidad de peso. Si alguien cambia u omite deliberadamente parte del contenido de la Biblia, está cambiando o alterando la Palabra inspirada. A tal persona aplicaría la advertencia bíblica: “Si alguien hace una añadidura a estas cosas, Dios le añadirá a él las plagas que están escritas en este rollo; y si alguien quita algo de las palabras del rollo de esta profecía, Dios le quitará su porción de los árboles de la vida”. (Revelación 22:18, 19; vea también Deuteronomio 4:2.)

        Indudablemente la mayoría de los traductores de la Biblia respetan la Biblia y sinceramente desean hacerla entendible en esta era moderna. Pero los traductores no trabajan bajo inspiración. Además, la mayoría de ellos tienen fuertes opiniones sobre asuntos religiosos y pueden hallarse bajo la influencia de ideas preconcebidas y preferencias personales. También pueden cometer fallas o errores de juicio humanos.

        Las palabras registradas en 1 Corintios 8:6, el apóstol cristiano Pablo resumió el razonamiento bajo inspiración divina y confirmó una de las más grandes e indiscutibles realidades de la fe cristiana cuando dijo “realmente para nosotros (al igual que para el mismo Jesucristo) hay un solo Dios, el Padre, procedente de quien son todas las cosas y nosotros para él, y hay un solo Señor, Jesucristo, mediante quien son todas las cosas y nosotros mediante él”. Jesús mismo confirma este mismo pensamiento en el evangelio de Juan capítulo 17, verso 3: “Esto significa vida eterna, que te conozcan a ti, UNICO DIOS VERDADERO y de aquel a quien TU ENVIASTE, Jesucristo”.

        Aquí el apóstol no menciona al “Espíritu Santo” porque no hacía falta mencionarlo. El apóstol se estaba limitando a indicar únicamente, el orden jerárquico que deben respetar los cristianos. El espíritu santo, que por supuesto creo firmemente en él, aunque de una manera diferente a como tú crees, es la fuerza más poderosa del universo que procede del Padre (Jehová) y que, en el nuevo arreglo divino concerniente a la salvación del género humano, es única y exclusivamente viable, por medio de Jesucristo. El hecho de que el “Espíritu Santo” no tenga nombre es porque no es una “Persona”, es una fuerza, de hecho, la fuerza más poderosa de todo el universo que procede del Padre (que es un Espíritu) y por supuesto “Santo” y por lo tanto es llamado por su cualidad resultante: “espíritu santo”.

        Un abrazo cordial.

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  2. Melviton, lo primero es decirte que no eres un cristiano. Todos los credos credos cristianos, que son los documentos que definen la fe cristiana, afirman la trinidad. Tú crees en otra cosa, no en el Dios de la Biblia.

    Continuando, Jehová es el nombre veterotestamentario da Dios, del Dios completo, sin estar, aún, clara la división trinitaria. Por eso digo que es el nombre para las tres personas, no sólo para el Padre. Deut. 6:4 dice que Jehová es UNO. Si Jesús no es Jehová, entonces hay más de un Dios.

    Ahora cn respecto al Espíritu Santo. La Biblia muestra que el Espíritu es Dios y le atribuye nombres, atributos, obras y adoracion divina. Algunos ejemplos:

    Nombres Divinos
    Santo (Hechos 1.8), verdad (Jo 15.26), Dios (Rm 8.14).

    Atributos Divinos
    Omnisciente (Sl 139.7-10, 1Co 2.10-12), omnipotente (Lc 1.35, 37; 11.20), fuente de verdad (Jn 14.26, 16.13), aquel que liberta al pecador del pecado y de la muerte (Rm 8.2), eterno (Hb 9.14).

    Obras Divinas
    Fuente de la Palabra de Dios, las Escrituras (Hechos 28.25; 2Pd 1.21), regenera pecadores (Jn 3.5), santifica creyentes (2Te 2.13; 1Pd 1.2), hace milagros (Mt 12.28).

    Adoración Divino
    (Jo 4.24), bautismo en el nombre del Espíritu (Mt 28.19).

    Fíjate también como en el NT, por lo menos dos veces, se identifica al Espíritu con Jehová. Mira como en Hb 3.7-9 se cita Éxodo 17 y en Hechos 28.25-27 se cita Is 6.8-10. En ambos casos se reemplaza a Jehová con el Espíritu Santo.

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  3. Marcelo. Definitivamente, la fuerza y el razonamiento que empleaste para defender la existencia de Dios contra los ateos en línea, pierde “fuerza” cuando razonas sobre lo que representa el espíritu santo de Jehová. Tus citas bíblicas no prueban absolutamente nada, más que una terrible confusión de la que eres presa por la influencia pagana que adolecen la mayoría de las iglesias que se hacen llamar cristianas.

    La doctrina o enseñanza de la “Trinidad” no fue una revelación divina ni revelación exclusiva de la reforma protestante del siglo dieciséis, sino que proviene del catolicismo de alrededor del segundo y tercer siglo de nuestra era común. Para ilustrártelo de alguna manera, los tales reformadores de la iglesia en realidad no fueron eso. Fueron protestantes en contra del dominio eclesiástico de la iglesia católica y la autoridad de su papado. En otras palabras, los tales “reformadores” de la fe cristiana, con su reforma, lo que consiguieron fue “trasladarse de casa pero conservaron la mayoría de los muebles (creencias y dogmas antibíblicos).

    En 325 E.C. un concilio de obispos reunido en Nicea, Asia Menor, formuló un credo que declaró que el Hijo de Dios era “verdadero Dios”, tal como el Padre era “verdadero Dios”. Parte de ese credo decía: “Mas a los que afirman: Hubo un tiempo en que [el Hijo] no fué y que antes de ser engendrado no fué, y que fué hecho de la nada, o los que dicen que es de otra hipóstasis o de otra sustancia o que el Hijo de Dios es cambiable o mudable, los anatematiza la Iglesia Católica”.

    De modo que a cualquiera que creyera que el Hijo de Dios no era coeterno con el Padre o que el Hijo había sido creado se le entregaba a la condenación eterna. Uno puede imaginarse cuánto presionaba aquello a la mayoría de los creyentes comunes para que se amoldaran a aquellas ideas.

    En el año 381 E.C. se convocó otro concilio en Constantinopla, y este declaró que había que adorar y glorificar al espíritu santo tal como al Padre y al Hijo. Un año después —en 382 E.C.— otro sínodo se reunió en Constantinopla y sostuvo la divinidad plena del espíritu santo. Aquel mismo año, ante un concilio celebrado en Roma, el papa Dámaso presentó una serie de enseñanzas que la iglesia había de condenar. El documento, llamado el Tomo de Dámaso, incluía las declaraciones que a continuación se citan.

    “Si alguno no dijere que el Padre es siempre, que el Hijo es siempre y que el Espíritu Santo es siempre, es hereje.”

    “Si alguno no dijere verdadero Dios al Hijo de Dios, como verdadero Dios a [su] Padre [y] que todo lo puede y que todo lo sabe y que es igual al Padre, es hereje.”

    “Si alguno no dijere que el Espíritu Santo […] es […] verdadero Dios, […] lo puede todo y todo lo sabe […], es hereje.”

    “Si alguno no dijere ser tres personas verdaderas: la del Padre, la del Hijo y la del Espíritu Santo, iguales, siempre vivientes, que todo lo contienen, lo visible y lo invisible, que todo lo pueden, […] es hereje.”

    “Si alguno dijere que [el Hijo] constituído en la carne cuando estaba en la tierra, no estaba en los cielos con el Padre, es hereje.”

    “Si alguno, al llamar Dios al Padre, Dios al Hijo de Aquél, y Dios al Espíritu Santo, los llama dioses […] y no […] una sola divinidad […], es hereje”.

    La enseñanza de que el espíritu santo es una persona y parte de la “Divinidad” no llegó a ser un dogma oficial hasta el siglo IV E.C. Los “padres” primitivos de la Iglesia no lo enseñaron así; Justino Mártir, del siglo II E.C., enseñó que el espíritu santo era una ‘influencia o forma de actuar de la Deidad’; tampoco le atribuyó Hipólito personalidad alguna al espíritu santo. Las Escrituras mismas muestran que el espíritu santo de Dios no es una persona.

    Puede notarse en primer lugar que las palabras “en el cielo, el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, y estos tres son uno” (Mod), que se hallan en traducciones antiguas de 1 Juan 5:7, son en realidad añadiduras espurias al texto original. La traducción Moderna dice en su nota marginal: “El texto entre corchetes, no se halla en MSS. [manuscritos] de más autoridad”. Además, una nota al pie de la página que aparece en la Biblia de Jerusalén, traducción católica, dice que estas palabras son “un inciso […] ausente de los mss griegos antiguos, de las antiguas versiones y de los mejores mss de la Vulg[ata]”. La obra A Textual Commentary on the Greek New Testament (de Bruce Metzger, 1975, págs. 716-718) traza en detalle la historia de este pasaje espurio. Dice que se encuentra por primera vez en un tratado del siglo IV, titulado Liber Apologeticus, y que aparece en antiguos manuscritos latinos y de la Vulgata a partir del siglo VI. Las traducciones modernas en general, tanto católicas como protestantes, no lo incluyen en el cuerpo principal del texto por reconocer que es de naturaleza espuria (NBE, BJ, VP).

    La personificación no prueba que sea una persona. Es verdad que Jesús se refirió al espíritu santo como un “ayudante” y dijo que tal ayudante ‘enseñaría’, ‘daría testimonio’, ‘daría evidencia’, ‘guiaría’, ‘hablaría’, ‘oiría’ y ‘recibiría’. Además, según el griego original, Jesús usó a veces el pronombre personal masculino para referirse a ese “ayudante” (paráclito). (Compárese con Jn 14:16, 17, 26; 15:26; 16:7-15.) Sin embargo, no es raro que en las Escrituras se personifique algo que en realidad no es una persona. En el libro de Proverbios (1:20-33; 8:1-36) se personifica a la sabiduría, y en el hebreo original, así como en las traducciones españolas, se le da el género femenino. La sabiduría también está personificada en Mateo 11:19 y Lucas 7:35 y se dice que tiene “obras” e “hijos”. Cuando el apóstol Pablo habla del pecado, la muerte y la bondad inmerecida, los personifica como “reyes”. (Ro 5:14, 17, 21; 6:12.) Dijo que el pecado ‘recibía incentivo’, ‘obraba codicia’, ‘seducía’ y ‘mataba’. (Ro 7:8-11.) Sin embargo, es obvio que Pablo no quería decir que el pecado fuese en realidad una persona.

    De igual manera, las palabras de Jesús registradas en Juan con respecto al espíritu santo deben considerarse teniendo en cuenta el contexto. Jesús personificó al espíritu santo cuando dijo que era “un ayudante”, que en griego es el sustantivo masculino pa•rá•klē•tos. Por lo tanto, es apropiado que cuando Juan menciona las palabras de Jesús, utilice pronombres personales masculinos para referirse al espíritu santo en su función de “ayudante”. Por otro lado, cuando, también con referencia al espíritu santo, se utiliza la palabra griega pnéu•ma en el mismo contexto, Juan emplea un pronombre neutro, ya que pnéu•ma es neutro. Por consiguiente, el uso del pronombre personal en masculino con pa•rá•klē•tos es un ejemplo de conformidad a las reglas gramaticales, no de doctrina. (Jn 14:16, 17; 16:7, 8.)

    Falta la identificación personal. Como Dios mismo es un Espíritu y es santo, y como todos sus hijos angélicos fieles son espíritus y son santos, es lógico que si el “espíritu santo” fuese una persona, de algún modo las Escrituras permitirían identificar y distinguir a tal persona espíritu de todos los demás ‘espíritus santos’. Se esperaría que, al menos, el artículo definido se usase con esta expresión en todos los casos donde no se le llamase “espíritu santo de Dios” o no estuviese modificado por alguna expresión similar. Por lo menos esto lo distinguiría como EL Espíritu Santo. Pero, por el contrario, en muchos casos la expresión “espíritu santo” aparece en el griego original sin el artículo, lo que indica que no se trata de una persona. (Compárese con Hch 6:3, 5; 7:55; 8:15, 17, 19; 9:17; 11:24; 13:9, 52; 19:2; Ro 9:1; 14:17; 15:13, 16, 19; 1Co 12:3; Heb 2:4; 6:4; 2Pe 1:21; Jud 20, Int y otras traducciones interlineales.)

    ¿Qué significa bautizarse en su “nombre”? En Mateo 28:19 se hace referencia al “nombre del Padre y del Hijo y del espíritu santo”. La palabra “nombre” puede significar más que solo un nombre personal. Cuando en español decimos “en el nombre de la ley” o “en el nombre de la justicia”, no usamos “nombre” para referirnos a una persona, sino a ‘lo que la ley representa o a su autoridad’ y ‘lo que la justicia representa o exige’. El término griego para “nombre” (ó•no•ma) también puede tener este sentido. Por lo tanto, aunque algunas traducciones (Mod, Besson) traducen literalmente el texto griego en Mateo 10:41 literalmente y dicen que el que “recibe a un profeta en nombre de profeta, galardón de profeta recibirá; y el que recibe a un justo en nombre de justo, galardón de justo recibirá”, otras leen: “Recibe a un profeta porque es profeta” y “reciba a un justo porque es justo”, o algo similar (BJ, RH, Val, NM). Así, la obra Imágenes verbales en el Nuevo Testamento (de A. T. Robertson, 1988, vol. 1, pág. 254) comenta sobre Mateo 28:19: “El empleo de nombre ([griego] onoma) aquí es común en la LXX y en los papiros para denotar poder o autoridad”. Por consiguiente, el bautismo ‘en el nombre del espíritu santo’ implica reconocer que ese espíritu proviene de Dios y obra según la voluntad divina.

    Otra prueba de su naturaleza impersonal. Se dice que los cristianos son bautizados “en espíritu santo”. (Hch 1:5; 11:16.) Se exhorta a que las personas se ‘llenen de espíritu’ en lugar de vino. (Ef 5:18.) También se habla de personas que se ‘llenan’ de espíritu y de cualidades como la sabiduría y la fe (Hch 6:3, 5; 11:24) o el gozo (Hch 13:52), y el espíritu santo se intercala entre varias de tales cualidades en 2 Corintios 6:6. Es muy poco probable que se dijera esto del espíritu santo si fuera una persona divina. En cuanto a que el espíritu ‘da testimonio’ (Hch 5:32; 20:23), puede notarse que lo mismo se dice del “agua y la sangre” en 1 Juan 5:6-8. Aunque en algunos textos se afirma que el espíritu ‘testifica’, ‘habla’ o ‘dice’ cosas, en otros se aclara que hablaba a través de personas, que no tenía ninguna voz personal propia. (Compárese con Heb 3:7; 10:15-17; Sl 95:7; Jer 31:33, 34; Hch 19:2-6; 21:4; 28:25.) Por lo tanto, puede comparársele a las ondas de radio que transmiten un mensaje de una persona que habla por un micrófono a otras personas que están a gran distancia, en realidad, ‘hablando’ el mensaje por medio de un altavoz de radio. Mediante su espíritu, Dios transmite sus mensajes y comunica su voluntad a la mente y el corazón de sus siervos en la Tierra, quienes a su vez pueden transmitirlos a otros.

    El espíritu se utiliza en favor de los siervos de Dios. Una función principal del espíritu de Dios tiene que ver con informar, iluminar y revelar lo que Él desea. Por tanto David pudo orar: “Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios. Tu espíritu es bueno; que me guíe en la tierra de la rectitud”. (Sl 143:10.) Mucho antes José había interpretado los sueños proféticos de Faraón con la ayuda de Dios. El gobernante egipcio reconoció que el espíritu de Dios estaba con José. (Gé 41:16, 25-39.) Este poder iluminador del espíritu es particularmente notable en la profecía. Como muestra el apóstol, la profecía no proviene de la interpretación humana de circunstancias o sucesos; no es el resultado de ninguna capacidad innata de interpretación o vaticinio propia de los profetas, más bien, estos hombres fueron “llevados por espíritu santo”, es decir, movidos y guiados por la fuerza activa de Dios. (2Pe 1:20, 21; 2Sa 23:2; Zac 7:12; Lu 1:67; 2:25-35; Hch 1:16; 28:25. De modo que toda Escritura también es “inspirada de Dios”, que traduce la palabra griega the•ó•pneu•stos, cuyo significado literal es “insuflada por Dios”. (2Ti 3:16.) El espíritu actuaba de distintas maneras al comunicarse con estos hombres y guiarlos, en algunos casos por medio de visiones o sueños (Eze 37:1; Joe 2:28, 29; Rev 4:1, 2; 17:3; 21:10), pero siempre influyendo en su mente y corazón para impulsarlos y guiarlos según el propósito de Dios. (Da 7:1; Hch 16:9, 10; Rev 1:10, 11)

    De modo que el espíritu santo no solo revela y aclara la voluntad de Dios, sino que también da vigor a sus siervos para realizarla. El espíritu actúa como fuerza que los motiva e impele, por lo que Marcos dice que el espíritu “impelió” a Jesús a ir al desierto después de su bautismo. (Mr 1:12; compárese con Lu 4:1.) Dicho espíritu actúa en ellos como un “fuego” interior que los hace ‘fulgurar’ (1Te 5:19; Hch 18:25; Ro 12:11), una fuerza de tal intensidad que los capacita para acometer cierta tarea. (Compárese con Job 32:8, 18-20; 2Ti 1:6, 7.) Reciben el “poder del espíritu”, o “poder mediante el espíritu de él”. (Lu 2:27; Ef 3:16; compárese con Miq 3:8.) No obstante, este no es un mero impulso ciego o inconsciente, pues afecta también a la mente y al corazón para que puedan colaborar inteligentemente con la fuerza activa que se les da. De modo que el apóstol pudo decir de los que habían recibido el don de la profecía en la congregación cristiana que los “dones del espíritu de los profetas han de ser controlados por los profetas” a fin de mantener el buen orden. (1Co 14:31-33.)
    El espíritu de Dios actúa como “ayudante” de la congregación. Como había prometido, Jesús solicitó a su Padre el espíritu santo o fuerza activa cuando ascendió al cielo, y Dios le concedió la autoridad de usar este espíritu. Lo ‘derramó’ sobre sus fieles discípulos en el día del Pentecostés, y siguió derramándolo después en favor de quienes se volvían a Dios por medio de él. (Jn 14:16, 17, 26; 15:26; 16:7; Hch 1:4, 5; 2:1-4, 14-18, 32, 33, 38.) Tal como habían sido bautizados en agua, entonces todos ellos eran “bautizados para formar un solo cuerpo” por ese solo espíritu, sumergidos en él, por decirlo así, en cierto modo parecido a un pedazo de hierro que es sumergido en un campo magnético de modo que se imbuye de fuerza magnética. (1Co 12:12, 13; compárese con Mr 1:8; Hch 1:5.) Aunque el espíritu de Dios había actuado antes sobre los discípulos, como lo prueba el que pudieran expulsar demonios (compárese con Mt 12:28; Mr 3:14, 15), entonces actuaba sobre ellos de una forma más amplia y extensa y de maneras nuevas que no se habían experimentado antes. (Compárese con Jn 7:39.)

    Como rey mesiánico, Cristo Jesús tiene el “espíritu de sabiduría y de entendimiento, el espíritu de consejo y de poderío, el espíritu de conocimiento y del temor de Jehová”. (Isa 11:1, 2; 42:1-4; Mt 12:18-21.) Esta fuerza a favor de la justicia se manifiesta por cómo se vale Jesucristo de la fuerza activa o espíritu de Dios para dirigir a la congregación cristiana en la Tierra, siendo él, por nombramiento de Dios, su Cabeza, Dueño y Señor. (Col 1:18; Jud 4.) Este espíritu, o “ayudante”, amplió su entendimiento de la voluntad y propósito de Dios y les reveló el significado de su Palabra profética. (1Co 2:10-16; Col 1:9, 10; Heb 9:8-10.) Se les activó para servir como testigos en toda la Tierra (Lu 24:49; Hch 1:8; Ef 3:5, 6), y se les concedieron ‘dones del espíritu’ milagrosos que les permitieron hablar en lenguas extranjeras, profetizar, sanar y realizar otras actividades que les facilitarían su proclamación de las buenas nuevas y demostrarían que Dios los había comisionado y que contaban con su respaldo. (Ro 15:18, 19; 1Co 12:4-11; 14:1, 2, 12-16; compárese con Isa 59:21; véase DONES DE DIOS [Dones del espíritu].)

    Muchos eruditos, incluso trinitarios, reconocen que la Biblia no contiene la doctrina misma de una Trinidad. Por ejemplo, The Encyclopedia of Religion declara:
    “Exegetas y teólogos hoy concuerdan en que la Biblia hebrea no contiene una doctrina de la Trinidad […] Aunque la Biblia hebrea describe a Dios como el padre de Israel y emplea personificaciones de Dios, tales como Palabra (davar), Espíritu (ruah), Sabiduría (hokhmah) y Presencia (shekhinah), el correlacionar estos conceptos con la doctrina trinitaria posterior iría más allá de la intención y el espíritu del Antiguo Testamento.

    ”Además, exegetas y teólogos reconocen que el Nuevo Testamento tampoco contiene una doctrina explícita de la Trinidad. Dios Padre es fuente de todo lo que existe (Pantokrator) y también el padre de Jesucristo; ‘Padre’ no es un título para la primera persona de la Trinidad, sino un sinónimo de Dios. […]

    ”En el Nuevo Testamento no hay ninguna conciencia reflexiva de la naturaleza metafísica de Dios (‘trinidad inmanente’) ni contiene el Nuevo Testamento el lenguaje técnico de la doctrina posterior (hupostasis, ousia, substantia, subsistentia, prosōpon, persona). […] Es indiscutible que la doctrina no puede establecerse sobre pruebas bíblicas solamente”.

    Respecto a los hechos históricos de esta cuestión, The New Encyclopædia Britannica dice:

    “Ni la palabra Trinidad ni la doctrina explícita aparecen en el Nuevo Testamento […]
    ”La doctrina se desarrolló gradualmente en el transcurso de varios siglos y en medio de muchas controversias. […]

    ”No fue sino hasta el siglo IV cuando la distinción de las tres y su unidad fueron juntadas en una sola doctrina ortodoxa de una esencia y tres personas”10.

    La New Catholic Encyclopedia hace una declaración parecida respecto al origen de la Trinidad: “Exegetas y teólogos bíblicos, entre ellos una cantidad constantemente creciente de católicos romanos, reconocen que no se debe hablar de trinitarismo en el Nuevo Testamento sin seria reserva. En estrecho paralelo, historiadores del dogma y teólogos sistemáticos también reconocen que cuando se habla de trinitarismo pleno se pasa del período de los orígenes del cristianismo a, digamos, la última cuarta parte del siglo IV. Fue solo entonces cuando lo que pudiera llamarse el dogma trinitario definitivo de ‘un solo Dios en tres Personas’ llegó a asimilarse por completo en la vida y el pensamiento cristianos. […]

    ”La fórmula misma no refleja la conciencia inmediata del período de los orígenes; fue producto de tres siglos de desarrollo doctrinal”.

    Quizás los trinitarios digan que la Biblia “da a entender” una Trinidad. Pero esa alegación se hace mucho después de haberse escrito la Biblia. Es un intento de atribuir a la Biblia lo que los clérigos de tiempos posteriores decidieron arbitrariamente que debería ser doctrina.

    Pregúntese: ¿Por qué debería ser que la Biblia solo ‘diera a entender’ su enseñanza más importante: quién es Dios? La Biblia se expresa claramente en cuanto a otras enseñanzas básicas; ¿por qué no con relación a esta, la más importante? ¿No podría el Creador del universo producir un libro que mostrara claramente que él es una Trinidad si eso fuera un hecho?

    La razón por la cual la Biblia no enseña claramente la doctrina de la Trinidad es sencilla: no es una enseñanza bíblica. Si Dios fuera una Trinidad, sin duda lo habría dado a conocer claramente, de modo que Jesús y sus discípulos pudieran enseñarlo a otros. Y esa información esencial se habría incluido en la Palabra inspirada de Dios. No se habría dejado para que fuera objeto de contienda entre hombres imperfectos siglos después.

    Cuando examinamos los textos bíblicos que los trinitarios presentan como prueba de que la Biblia “da a entender” una Trinidad, ¿qué hallamos? Una evaluación honrada revela que los textos que se presentan no tratan de la Trinidad de la cristiandad. En vez de eso, ciertos teólogos tratan de forzar en los textos sus ideas preconcebidas de una Trinidad. Pero esas ideas no están en los textos bíblicos. De hecho, esas ideas trinitarias están en pugna con el testimonio claro de la Biblia en conjunto.

    Y ya para finalizar esta exposición, y perdona porque se me ha hecho muy larga pero necesaria, déjame decirte lo siguiente: Dices que si Jesús no es Jehová, entonces habría más de un Dios y eso no puede ser ¿Pero qué te pasa Marcelo? ¿Qué es esa forma de razonar? ¿Has perdido tus habilidades sobre la hermenéutica bíblica? No comentaste absolutamente nada sobre el texto de 1 Corintios 8 que te expuse al principio y te lo brincas como si nada. Por favor, razona un poquito aunque eso sea totalmente diferente a lo que siempre has creído. Y ¡Por supuesto que existen muchos dioses y muchos señores! ¿Acaso se te olvidó la cita de Corintios 8 y verso 5 que dice el apóstol Pablo que “Porque aunque hay aquellos que son llamados “dioses”, sea en el cielo o en la tierra, así como hay muchos “dioses” y muchos “señores…” Pablo culmina su definición “clara y sencilla” sin dar pie para otra interpretación: el único Dios que debe ser reconocido por toda criatura es “El Padre” (la supuesta “primera persona de la Trinidad que adoras). ¿Por qué te cuesta tanto entender? ¡El único y verdadero Dios es Jehová! (el Padre de Jesús) el mismo al que nuestro Señor se refirió (una vez resucitado) cuando le dijo a María Magdalena “subo a mi Padre y vuestro Padre; a mi Dios y vuestro Dios”.

    Recuerda las palabras del Señor: “Han invalidado ustedes la palabra de Dios a causa de su tradición. Hipócritas, aptamente profetizó de ustedes Isaías, cuando dijo: ‘Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está muy alejado de mí. Es en vano que siguen adorándome, porque enseñan mandatos de hombres como doctrinas.’”—Mateo 15:6-9. ¡Ah! Se me olvidaba. En la escena que Juan describe, las huestes del cielo aclaman melodiosamente a Jesús en reconocimiento de su fidelidad y de su autoridad celestial. Se les unen en esto voces de la región terrestre, que también participan en alabar tanto al Padre como al Hijo. Tal como los logros de un hijo humano pueden redundar en gran honra para sus padres, así el proceder de lealtad de Jesús redunda, entre toda la creación, “para la gloria de Dios el Padre”. Así, Juan pasa a informar: “Y a toda criatura que está en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra y en el mar, y a todas las cosas que hay en ellos, oí decir: ‘Al que está sentado en el trono y al Cordero sean la bendición y la honra y la gloria y la potencia para siempre jamás’”. (Revelación 5:13.)

    ¿Por qué no aparece aquí el “Espíritu Santo”? ¿Lo excluyeron de dicha honra?

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  4. Y otra cosa Marcelo. Yo sé que estarás pensando que yo debo ser un “hereje” impenitente por atreverme a decir semejantes “barbaridades” y cuestionar una doctrina tan ampliamente aceptada por millones de miembros de casi todas las denominaciones llamadas cristianas de ayer y hoy. Pero tú estás olvidando algo muy importante: la apostasía que nuestro Señor nos advirtió, una vez que el último vigilante apostólico se durmió en la muerte, se fue revelando y creciendo de acuerdo a la parábola de Jesús sobre el sembrador ¿Recuerdas? El trigo crecería junto a la mala hierba y no sería hasta su cosecha final, que los frutos de los verdaderos seguidores se haría más que patente en sus características. Hay muchas doctrinas que han surgido que han sido influenciadas por el gran opositor de Jehová y su Hijo. Satanás se ha encargado de que la palabra de Dios haya sido irrespetada, mal interpretada, mancillada y ha confundido a millones de dizque seguidores nominales del “Mártir del Calvario” y ha logrado lo que desde hace casi 2000 años el apóstol cristiano Pablo nos advirtió.

    Considerando la revelación de este rebelde “hombre de desafuero” compuesto, Pablo dijo: “Pero la presencia del desaforado es según la operación de Satanás con toda obra poderosa y señales y portentos mentirosos y con todo engaño injusto para los que están pereciendo.”—2 Tes. 2:9, 10.

    El “hombre de desafuero” quedó plenamente al descubierto después de la muerte de los apóstoles. Algunos de los que eran líderes en las congregaciones empezaron a enseñorearse de sus hermanos y a complacer a políticos mundanos. La rebelión se manifestó de manera especialmente descarada en los días del emperador Constantino, que hizo del cristianismo la religión del Estado. Concerniente a esto, la Cyclopædia de M’Clintock y Strong relata:

    “La simplicidad del Evangelio fue corrompida; se introdujeron ostentosos ritos y ceremonias; se confirieron honores y emolumentos mundanos a los maestros del cristianismo, y el reino de Cristo en gran medida fue convertido en un reino de este mundo.”—tomo 2, pág. 488.

    En cuanto a su ejecución de ‘obras poderosas,’ han “convertido” a poblaciones enteras por la fuerza. Han edificado hospitales y escuelas eclesiásticos, y han enviado misioneros médicos a países “paganos.” Sí, ‘se han transformado en ministros de justicia.’ (2 Cor. 11:15) Al mismo tiempo permiten que sus “conversos” continúen llevando a cabo muchas de sus prácticas paganas, y las combinen con su llamado “cristianismo.” Realmente, la Iglesia ha ayudado a los gobiernos de la cristiandad a ejercer dominación sobre esos países, una dominación hecha más obligatoria debido al poder que los líderes religiosos han ejercido sobre la gente. Acerca de esto considere la declaración del ministro metodista Gabriel Setiloane en la Conferencia Eclesiástica de Todo África que se celebró en Uganda en 1963:

    “El adelanto de la Iglesia en África ha ido de mano con el Aventurero, el Explorador, el Colonizador y hasta el Imperialista. La mano que plantó la Cruz . . . en este continente no fue la del sacerdote o apóstol. Fue la mano manchada de sangre del soldado. . . . Hasta este siglo la Iglesia en este continente, a pesar de protestas en sentido contrario, no ha podido soltarse de las cuerdas del ropaje de César.”

    De manera que ahora, y tú lo confirmas con tus comentarios: el nombre más grandioso de todo el universo, JEHOVA, es tratado con increíble falta de respeto. No solo no lo aceptan sino que hasta lo han excluido de su propia palabra inspirada y, contrario a las propias enseñanzas de su Hijo amado Jesús, quien usaba y respetaba el nombre de su Padre y nos enseñó que debíamos santificarlo como nuestro primer y más sagrado mandamiento, lo han dividido en una serie de estúpidas interpretaciones “a priori” y lo han hecho como parte de las creencias mitológicas de culturas religiosas que otrora manifestaron las aberrantes creencias en “triadas” de dioses bárbaros con características humanas. ¡Vaya irrespeto al servicio de la más desvergonzada ignorancia!

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    • Hay un dejo de copy/paste en tus respuestas que me hacen pensar que lo que parecen ser tus palabras realmente no lo son. Espero que no sea así y que seas capaz de citarnos tu fuente.

      Muchas palabras y argumentos que usas son exactamente iguales que los de la secta de los Testigos de Jehová. Palabras como ‘Cristiandad’ para referirse al resto de religiones que claman ser Cristianas son de las favoritas de los Testigos de Jehová, así como también el sin sentido de enfatizar la correcta escritura del Nombre de Dios dejando totalmente de lado la idea detrás de aquel Nombre, es decir, enfatizan una y otra vez que el Nombre de Dios es ‘Jehová’ (referencia solo al signo que nombra a Dios) y que aquel que no use ese Nombre es un hereje, cuando lo que en realidad el concepto de Nombre en la Escritura lo que enfatiza es el carácter o el ser mismo: El Nombre de Dios es Su Ser completo, el cuál es denominado por el tetragramatrón (YHWH). Un argumento como el tal es bastante superficial. No gastaré el tiempo en el argumento de la unicidad de Dios y el viciado mito de Constantino…argumentos ya refutados una y otra vez.

      Con respecto a la Personalidad del Espíritu Santo, te dejo un aporte que publiqué hace un tiempo, argumentando a favor de ésta: https://reformadoreformandome.wordpress.com/2010/09/04/1-corintios-210-11-y-la-personalidad-del-espiritu-santo/

      Saludos…

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      • Sólo falta que, empleando sus malabarismos, hagan juego con las letras del Tetragrámaton, tratando de hacer que las cuatro consonantes del Nombre Divino sean atribuibles a los tres dioses que componen la “Santísima Trinidad” del cristianismo apóstata. ¡Claro, si esas letras en lugar de cuatro hubiesen sido tres…como anillo al dedo les hubiera caído! ¡Otra prueba bíblica más a su favor que “demostraría” la conformación de las “tres personas distintas en un solo Dios verdadero”.

        Y con qué morboso tono te refieres a la “secta” de los Testigos de Jehová. ¿Te complace el sólo hecho de pronunciarlo? ¿Por qué desvías toda la atención a la larga exposición ampliamente respaldada con innumerables textos de la Biblia, y firmes razonamientos para que salgas con el “domingo siete” de que si huele a “Testigos de Jehová”, entonces no hay más que hablar. Ese es el problema con los miembros de las iglesias comúnmente llamadas cristianas (no voy a decir más “de la cristiandad”) porque me vas nuevamente a identificar con alguna “secta” en especial y este hecho puede impedir que la luz de la verdad pueda siquiera asomarse por alguna pequeña hendija de tu manoseado y débil conocimiento sobre la interpretación de la Biblia.

        ¿Basas en esos posts la creencia en que el espíritu santo es un “Dios” independiente y a la vez complejo que forma parte de otros dos (Padre e Hijo) en el texto de 1 Corintios 2-10-11? ¡Por Dios Santo Claudio! ¿Pero qué les pasa a ustedes? Primero, dices que “No gastaré el tiempo en el argumento de la unicidad de Dios y el viciado mito de Constantino…argumentos ya refutados una y otra vez.”. ¡Con que lo de Constantino es un “viciado mito” cuyos argumentos han sido “ya refutados una y otra vez” ¿Qué cosas no?

        El día en que ustedes puedan refutar con propiedad y evidencias lógicas, coherentes, con verdadera calidad interpretativa y no con una infantil y emotiva forma de expresarse y que no se refieran tan despectivamente de otro credo y no lo llamen “secta” (y me imagino que “secta despreciable”, como llamaban a los cristianos en sus inicios) y que puedan resolver toda la avalancha de cientos de textos bíblicos que contradicen de tajo lo que ustedes creen, específicamente, del espíritu santo de Jehová, para no tocar otros temas, ese día de verdad que inclinaré la balanza hacia las ideologías trinitarias.

        Saludos.

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  5. Melvinton, sólo quiero hacerte un par de preguntas y espero que, por favor, las respondas de forma clara y resumida. La idea de los comentarios es eso, que sean comentarios, para escribir artículos completos te recomiendo crear tu propio blog ;)

    En un comentario arriba dijiste que creías que la Biblia es la Palabra de Dios? Es así? Que significa para ti que la Palabra sea inspirada?

    Por ahora sólo eso.

    Un abrazo

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    • Bueno Marcelo. Lo del “artículo completo” te doy la razón, me excedí, pero eso no cambia para nada la argumentación empleada basada en la Biblia. Eso es salirse otra vez por la tangente.

      En cuanto a tu pregunta de qué significa para mí el que la Palabra sea inspirada…No comprendo bien tu interrogante. Es decir, creo que preguntaste mal o quieres hacerme caer en una trampa de jugar con las palabras. Si la pregunta se refiere a qué es lo que creo de si la Palabra directa (me imagino que de Dios) es inspirada, te respondería con un rotundo no, porque Dios no se inspira en nadie. Su palabra es simplemente…¡La verdad!

      Si por el contrario te refieres a la Palabra (como la Biblia, por ejemplo), de si es inspirada por Dios, te contestaría con la misma Biblia según lo registrado en 2 Timoteo 3:16,17: “Toda escritura es inspirada de Dios para censurar, para rectificar las cosas, para que el siervo de Dios esté completamente equipado y preparado para toda buena obra”.

      Ahora, si no me equivoco, lo que estás tratando es hacerme decir “sí”, que la Palabra es inspirada para entonces contestarme que quien la inspiró no es ni más ni menos que el espíritu santo ¿Estoy en lo cierto?

      ¿Satisfecho? (me refiero a lo cortito de mi comentario)

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      • Hola! no, no me gusta eso de las trampas :S Te pregunté sobre la inspiración de la Biblia en su sentido teológico. Me pareció que sabías algo de teología. Cuando hablamos de inspiración de la Escritura nos referimos a la doctrina que afirma que la Escritura fue escrita por hombres escogidos y movidos por Dios para que escribieran su Palabra, de forma que el resultado es un escrito perfecto: sin errores ni contradicciones.

        Crees eso?

        Como te dije… no soy de hacer “trampas”. No te preocupes por eso.

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  6. Sí, por supuesto que lo creo. El texto de 2 Timoteo que te cité contesta tu pregunta. Sin embargo, mi estimado Marcelo, recuerda muy bien la advertencia divina que se encuentra en Revelación o Apocalipsis 22:18,19 acerca de “añadir” o “quitar” a los escritos inspirados. Si tal advertencia se dio es porque existe la posibilidad de que pueda darse lo que se intenta proteger.
    Ahora bien, en cuanto a lo que mencionas de que el “resultado es un escrito perfecto: sin errores ni contradicciones”, si en realidad fue inspirada, sólo diré esto por el momento: lo que es perfecta y sin tacha es la inspiración de Dios para que los hombres anotaran honradamente todo lo que recibieron bajo la dirección Divina en sus idiomas originales. Sin embargo, lo que no puedo asegurar es que los millones de copias de la Biblia no contengan errores de puntuación, de interpretación de vocablos de los idiomas originales y que no haya habido, en ningún caso, tergiversaciones volitivas y prejuiciosas, acerca de creencias personales de los copistas bíblicos. Eso es otra cosa y sobre este particular, hay toda una historia detrás que respalda lo que afirmo, como por ejemplo, las continuas y diversas revisiones que se han hecho de las versiones de la Biblia por parte de quienes las editan. Sin embargo, que quede bien claro, que a pesar de las intenciones infructuosas de Satanás por destruir por completo el mensaje verdadero, nos toca a nosotros el investigar cuidadosamente los escritos y cotejar, una y mil veces, por decirlo de alguna manera, la autenticidad de los escritos que tenemos en nuestro poder, porque, recuerda, “muchos falsos profetas tratarán de engañarnos”. “Asegúrense de todas las cosas; adhiéranse firmemente a lo que es excelente” –exhorta el apóstol Pablo.
    Un saludo afectuoso.

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    • Los autores del Nuevo Testamento, siendo, entonces, inpirados por Dios, escribieron cosas verdaderas e interpretaron, inspirados por Dios, el Antiguo Testamento de forma correcta?

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      • Mira Marcelo, no sé dónde quieres llegar (citándote), pero creo que estás haciendo llover sobre mojado.

        ¿Qué clase de preguntas son estas? Ya te las contesté y te expuse, en el comentario anterior el “meollo” de lo que está en juego con las traducciones. ¿Es que no entiendes lo que digo?

        Con todo respeto y saludos

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  7. Que tal Melviton, un saludo.

    Es irónico que acuses mi comentario de ‘una infantil y emotiva forma de expresarse’, cuando veo que los sentimientos agitados provienen de tu parte.

    En tu primer párrafo sigues con la visión superficial sobre el Nombre de Dios, fijandote en el símbolo y eludiendo el significado. Además, armas un argumento que, además de tonto, ni siquiera se me hubiese ocurrido para probar la doctrina de la Trinidad…y luego te refutas victoriosamente!!! En vez de hacer tal cosa, deberias tratar con los argumentos que mencioné allí, los cuales ni siquiera te dignas a refutar.

    Claro que me complace llamar secta a la secta de los Testigos de Jehová, pues me complace decir la verdad y la verdad es que ellos son una secta. Por lo demás, no deseché los argumentos así como así, sino que ofrecí un par por mi parte…y creeme cuando te digo que ya me conosco los argumentos de los TdJ, pues llevo años debatiendo con ellos.

    ¿Leíste el artículo? ¿Entendiste el argumento? ¿Puedes darle respuesta? Mientras no lo hagas no tengo por qué responder tus preguntas. Además, veo que de partida entendiste mal el objetivo del artículo, puesto que aunque de manera indirecta el argumento prueba la Deidad del Espíritu Santo, el objetivo principal del argumento es probar Su Personalidad: El Espíritu Santo es una Persona, no una cosa sin vida como afirmas. Por otra parte, el peso de un argumento Bíblico no es principalmente cuantitatívo (con referencia a la cantidad de textos), sino cualitativo (con referencia a la interpretación de los textos). Un texto bien interpretado tiene más peso que mil textos citados pero sacados de contexto.

    Saludos…y espero una respuesta a mis argumentos y no una diatríba sin sentido alguno, pues aquí no gana el que grita mas fuerte ni el que rasga sus vestiduras de manera más dramática, sino el que conoce y entiende a Dios según Su Palabra.

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  8. En primer, buenos días Claudio. Te deseo lo mejor .

    Mira, cuando uno “discute” o “cambia impresiones” sobre convicciones muy profundas acerca de temas tan importantes para la salvación de nuestras respectivas almas, muy a menudo nos agitamos y, esa característica la manifestó hasta nuestro Señor Jesús cuando tuvo que hacerlo en repetidas ocasiones. Los mismos apóstoles también, cuando predicaban de casa en casa y en cualquier lugar el evangelio, también se agitaban. Como ejemplo tenemos el conmovedor y agitado discurso de Esteban cuando les dijo “las cuatro verdades” a los líderes religiosos de su día, antes de que lo apedrearan. Yo no creo que tú también no te hayas agitado. Es una característica propia de nuestra forma de ser.

    Mira, en realidad no captas el punto. Yo no ignoro el significado del nombre JEHOVA, sé muy bien lo que representa, pero de lo que sí estoy seguro es que no es el mismo significado que tú te imaginas que es. Para ti JEHOVA representa una triada incomprensible de “3 en 1 y 1 en 3” que ni ustedes mismos entienden a plenitud. Por cierto no te he preguntado ¿A qué clase de secta perteneces?

    Creo que te voy conociendo bien ya que atiné sobre esa “satisfacción” que sientes cuando te refieres a los TdJ como “secta”. Y no es precisamente porque te guste decir “la verdad”. Tus palabras encierran más que eso y aquí es donde percibo tu también “agitada tranquilidad”. En cuanto a lo del artículo que me referiste para su consideración, debo decirte que no dice nada, es circular, siempre lo mismo, llover sobre mojado. Y las preguntas que hice no fueron para ti, no te preocupes, esas fueron preguntas que se hacen en tono afirmativo, neutro, ¿comprendes?

    Mira, la Biblia es como un gran rompecabezas. Tienes forzosamente que conocerla toda, analizarla, cotejarla, compararla y, por supuesto, pedirle a Jehová Dios (el Padre) por medio de Jesucristo, sabiduría para poder entenderla. Sobre casi cualquier tema, existe una doctrina que tiene que ser analizada, no a la luz de lo que tú consideras un “cualitativo” texto que habla por sí sólo en contra de 100 textos adicionales que lo contradicen y que también son “cualitativos”. Si ese fuera el caso de interpretar la Biblia con un texto “cualitativo” únicamente, Dios se hubiera ahorrado miles de páginas y exhortaciones y nos hubiera mandado únicamente una simple “hojita” con los diez mandamientos nada más.

    ¿A cuáles argumentos no he respondido? Yo ya expuse los míos cuando le contesté a mi estimado forista aquí debutante Marcelo en mi extensa participación. Expuse suficientes textos bíblicos, argumentos lógicos y coherentes y un poco de historia y comentarios de teólogos trinitarios sobre lo que la Biblia dice y no dice sobre la “Santísima Trinidad”. Además, como ya lo expuse anteriormente y no me contestaron absolutamente nada al respecto (y comprendo por qué ya que esta declaración habla por sí sola) cuando “en la escena que Juan describe, las huestes del cielo aclaman melodiosamente a Jesús en reconocimiento de su fidelidad y de su autoridad celestial. Se les unen en esto voces de la región terrestre, que también participan en alabar tanto al Padre como al Hijo. Tal como los logros de un hijo humano pueden redundar en gran honra para sus padres, así el proceder de lealtad de Jesús redunda, entre toda la creación, “para la gloria de Dios el Padre”. Así, Juan pasa a informar: “Y a toda criatura que está en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra y en el mar, y a todas las cosas que hay en ellos, oí decir: ‘Al que está sentado en el trono y al Cordero sean la bendición y la honra y la gloria y la potencia para siempre jamás’”. (Revelación 5:13.)

    ¿Por qué no aparece aquí el “Espíritu Santo”? ¿Lo excluyeron de dicha honra?
    Un abrazo.

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  9. Que tal Melvinton, un saludo.

    Si te fijas bien, en ningún lugar mencioné que agitarse emocionalmente sea malo en sí mismo y ni siquiera negué que yo pudiera estarlo, sino simplemente manifesté tu inconsistencia al criticar mi comentario como ‘una infantil y emotiva forma de expresarse’, cuando es notoria tu agitación en tu respuesta. Solo eso. Pon más cuidado cuando lees.

    ¿De donde sacaste que para mí ‘JEHOVA representa una triada incomprensible de “3 en 1 y 1 en 3”’? Básicamente el Nombre ‘YHWH’ significa “Yo Soy el que Soy” principalmente, aunque implíca en sí mismo la Trinidad, pero no la prueba. Así que no me verás usando el tetragramatrón para probar la Trinidad. Por otra parte ¿Qué te hace pensar que yo no entiendo la doctrina de la Trinidad? Si no la entendiese, no la podría creer, si bien, debido a que estoy en progreso de conocimiento, no conosco a plenitud todo lo que implica tal doctrina, lo que no significa que no la pueda entender a futuro. Y pertenezco a la secta del Camino.

    ¡Bah! ¿Y desde cuando puedes ver lo que hay en mi corazón? Si yo llamo secta a los TdJ es porque a la luz de la Escritura sus enseñanzas son heréticas y, por lo tanto, son una secta, una corrupción del Cristianismo Bíblico. ¿Porqué el artículo no dice nada? ¿Porqué es circular? Es bastante fácil afirmar algo, pero probarlo es otra cosa. No esquives e intenta darle respuesta.

    Debes leer bien. La comparación no es entre un texto interpretado y mil citados, sino entre un texto BIEN interpreados y mil textos MAL citados. Si un texto bien interpretado contradice mil textos mal citados, según la consistencia existente en la Palabra debemos concluír que aquellos mil textos están mal interpretados. No es la cantidad, sino la calidad lo que importa. Donde hay calidad, la cantidad encajará por sí sola. La Biblia no es un libro altamente complejo que solo los eruditos pueden entender (esa es la mentira que la ICAR y la WatchTower le quieren hacer creer a sus seguidores), sino que existen lugares donde la claridad es evidente, y los textos más complejos deben ser entendidos a la luz de los más claros.

    No has respondido mis argumentos. Y no esperes que responda uno a uno los miles de argumentos que citaste de alguna fuente. Si quieres ver mis respuestas a aquellos argumentos, te dejo un link a un epígrafe que abrí hace años en el Foro Cristiano de http://www.iglesia.net en donde debatí largamente con TdJ los mismos argumentos que citas aquí: http://forocristiano.iglesia.net/showthread.php/32240-JUAN-1-1-LA-TRINIDAD-Y-LA-DEIDAD-DE-CRISTO-INTERPRETACI%D3N-EXPOSICI%D3N-Y-DEFENSA

    Claro, es un epígrafe que abrí hace años. Mi comprensión y habilidad han aumentado desde aquel tiempo por la Gracia de Dios, así que notarás la diferencia entre mis primeras respuestas y las últimas.

    Saludos…

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  10. Melvintón, explícame cómo entiendes este texto por favor: “Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, Donde me tentaron vuestros padres; me probaron, Y vieron mis obras cuarenta años.” (Heb. 3:7-9)

    También me gustaría que respondieras si una fuerza puede hablar? Y a qué 40 años se refiere el versículo 9?

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    • Mira, no voy a extenderme mucho. Lo que expuse en mi respuesta al otro participante Claudio, te puede servir a ti también

      ¿Qué hay de tales funciones como hablar, guiar, enseñar, dar testimonio y cosas semejantes? ¿No indican estas funciones la personalidad del espíritu de Dios? No necesariamente. Notá los comentarios de una fuente trinitaria, la New Catholic Encyclopedia (Tomo 13, pág. 575): “La mayoría de los textos del N[uevo] T[estamento] revelan al espíritu de Dios como algo, no alguien; esto se ve especialmente en el paralelismo entre el espíritu y el poder de Dios. Cuando se atribuye al espíritu de Dios una actividad al parecer personal, v.g., hablar, impedir, desear, morar (Hech. 8.29; 16.7; Rom. 8.9), uno no está justificado en concluir inmediatamente que en estos pasajes se considera al espíritu de Dios como una Persona; las mismas expresiones también se usan en lo que respecta a cosas personificadas retóricamente o ideas abstractas (vea Rom 8.6; 7.17). Por lo tanto, el contexto de la frase ‘blasfemia contra el espíritu’ (Mt 12.31; Mt 12.28; Lc 11.20), muestra que la referencia se hace al poder de Dios.”

      Sí, las personificaciones no son prueba positiva de personalidad. Por ejemplo, la Biblia dice del pecado que ‘gobierna como rey,’ ‘recibe incentivo,’ ‘obra codicia,’ ‘seduce’ y ‘mata.’ (Rom. 5:21; 7:8-11) A la sabiduría se le personifica similarmente y se dice de ella que tiene “hijos” y “obras.” (Mat. 11:19; Luc. 7:35) Sin embargo nadie alegaría que esto significa que el “pecado” y la “sabiduría” son personas. Así mismo la personificación del espíritu de Dios no está en pugna con el claro testimonio bíblico de que de veras es “algo, no alguien.”

      Puesto que el espíritu santo está asociado estrechamente con su Fuente, Dios, quien es Santo, su espíritu, por deducción lógica, es Santo también, y la persona que se opone a la voluntad de Dios ‘contrista su espíritu.’ (Efe. 4:30). Y nótese bien Marcelo, precisamente, esta imaginaria personificación del “Espíritu Santo”, siempre depende de Jehová Dios (el Padre) y es sólo mediante la voluntad del Padre que este “Espíritu Santo” se mueve. Pareciera más bien como que sin la voluntad y deseo del Todopoderoso Jehová Dios, el “Espíritu Santo” quedaría totalmente inútil y ¿Por qué? Porque su fuente es JEHOVA, a quien Jesucristo reconoció sumisión y prometió que “su Padre” lo enviaría únicamente por “Su medio” para el cumplimiento de la santísima voluntad del Dios Todopoderoso. ¿Por qué les cuesta tanto entender esto?

      Además, sobre el hecho de las personificaciones o “prosopopeyas” bíblicas, tenemos suficientes ejemplos como para desestimar que el simple hecho de personalizar una expresión de “algo”, debería convertirse, como por “arte de magia” en “alguien”. Génesis 4:10 aclara: “¡Escucha! La sangre de tu hermano está clamando a mí desde el suelo”. ¿Deberíamos concluir que la sangre de Abel es una persona sólo por el simple hecho de explicarse de esta manera? ¡Por favor Marcelo, esperaba de ti mejores razonamientos!

      Además, desenróllame este nudo: Los ángeles son espíritus…y son santos ¿Cierto? Jehová Dios es “un Espíritu” y es Santo también ¿Cierto? El Hijo también dice la Biblia que fue resucitado por el “poder del espíritu” y es también Él mismo un Espíritu y es Santo ¿Cierto? Y ustedes alegan que, además de todos estos Espíritus Santos existe otro, que es el PRINCIPAL que se según tú el nombre es “Espíritu Santo” ¿Cierto? Viene entonces la pregunta del millón: ¿Por qué entonces, cuando la Biblia nos presenta el gran panorama de la región celestial y nos presenta el gran Trono de Jehová, junto a todos estos Espíritus Santos, el Principal, el verdadero ESPIRITU SANTO no aparece nunca?

      Te lo dejo de tarea.
      Saludos

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      • Melvinton, no respondiste lo principal en mi pregunta. ¿Cómo interpretas “Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, Donde me tentaron vuestros padres; me probaron, Y vieron mis obras cuarenta años.” (Heb. 3:7-9)?

        Sólo cuando me respondas esa pregunta seguimos conversando, si no no tiene sentido ;)

        Un abrazo

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      • Mira Marcelo, al buen entendedor, pocas palabras bastan. Te contesté tu pregunta con otros textos bíblicos sobre la costumbre de “personificar” cosas abstractas denominadas “prosopopeyas”. Te expuse lo que sobre el particular concluye, de todos los textos bíblicos que hablan sobre la personificación que se hace del espíritu santo de Dios, la Enciclopedia Católica quien, en última instancia y por derecho propio, fue la que inventó la hipóstasis que dio origen a la llamada “Santísima Trinidad” que ustedes heredaron. En otras palabras, todos los cristianos “nominales” que pertenecen a las diferentes sectas provienen, de una u otra forma, de la iglesia católica. Y ese no es el problema Marcelo. Uno puede haber sido cualquier cosa en esta vida, pero si se arrepiente y se separa de las cosas inmundas de las religiones tradicionales, haciendo cambios radicales en nuestra forma de vivir y de pensar, tiene la esperanza en Cristo Jesús de llegar a conocer verdaderamente al “Padre de las luces celestes” y de seguro, el espíritu santo de Jehová, por medio de Jesús, se hará operativo sobre nuestra mente y corazón para hacernos entender a cabalidad, todas las cosas de nuestro Dios que sí son importantes para nuestra salvación.

        Como lo expresé en foros anteriores, la tal reforma protestante del Siglo XVI no fue sino una rebelión a la jerarquía romana y tanto como Martín Lutero y Juan Calvino, entre otros, protestaron y disidieron del catolicismo trasladándose de casa pero se llevaron todos sus muebles (costumbres paganas y doctrinas antibíblicas) que ya, para ese entonces, la apostasía que predijeron Jesús y sus discípulos, como una gran masa que fermentaría la masa, estaba en su apogeo a más no poder. ¡Claro que te contesté! Lo que pasa es que vos no escuchás precisamente, “la voz” del espíritu santo cuando, citándote el mismo texto de marras, para que no “endurezcamos nuestros corazones” como Israel lo endureció en el desierto durante los 40 años.

        Por otra parte, me insistes en que no te contesté tu interrogante y no me referí al texto citado. ¡Claro que lo hice! Lo que pasa es que no sé qué es lo que pretendes. ¿Hablar por hablar? ¡No tiene sentido! ¿Fuiste tú que no te referiste a ninguno de los textos que cité sobre lo que el cristiano debe tener claro en su adoración: El Padre, según el apóstol Pablo, precisamente inspirado por el espíritu santo, interpretó y determinó, que es el “único Dios Verdadero” y su Hijo (Jesús) como el único “Señor” y mediador. No fueron mis palabras ni mi interpretación, (como se atrevió a decírmelo el otro trinitario bautista de este foro, Claudio que, con tal de no dar el brazo a torcer, puso las palabras inspiradas como si fueran de mi autoría. ¡Eso ya es el como de la aberración! ¡Será ignorancia u omisión volitiva! Porque, mi estimado Claudio, si nos ponemos “tontos” como quien dice, y comenzamos a negar textos que no necesitan otra interpretación que la que dicen por sí mismos, estamos “jodidos” y ahí sí que podríamos caer en el “pecado imperdonable” de blasfemar contra el espíritu santo de Jehová Dios, al comenzar cuestionando lo que, bajo inspiración divina, fue revelado a los apóstoles como lo único necesario para nuestra salvación ¿Qué? Pues que todo lo que está escrito en la Biblia es, única y exclusivamente, para que nosotros creamos que Jesús es el HIJO DE DIOS, y que a causa de EJERCER FE EN EL, TENGAMOS VIDA Y EN ABUNDANCIA. ¿Por qué no entienden algo tan claro?

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      • Melvinton, parece que no ver el problema que el versículo presente para tu posición, te lo explico. No estoy hablando sólo de que el Espíritu tenga una personalidad, sino del hecho de que el Espíritu dice que fue ÉL quien fue probado en el desierto, y que el pueblo vio SUS obras en el desierto. Este texto se refiere a Éxodo 17, donde se dice que fue Jehová, Yahveh, o como quieras pronunciar el nombre de Dios.

        Veamos el silogismo:

        Premisa 1: Jehová fue tentado en el desierto (Éxodo 17)
        Premisa 2: El Espíritu Santo fue tentado en el desierto (Hebreos 3:7-9)
        Conclusión: Jehová y el Espíritu Santo son uno.

        También podrías concluir que el autor de hebreos se equivocó, pero como ya te pregunté si creías en la inspiración e inerrancia, me parece que no aceptarías esta última conclusión. ;)

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  11. Hola Claudio. Aquí voy de nuevo…

    Cuando respondí a tu afirmación acerca de mi “agitado” estado de ánimo, siguiendo tu forma muy peculiar de razonar, en ningún momento dije o di a entender siquiera que me estabas diciendo que este sentimiento era malo, aunque tu intención sí creo que fue esa. Dice el buen refrán que “al buen entendedor, pocas palabras bastan”. Eres tú el que debería poner más cuidado, no solamente con lo que dices, sino de cómo lo dices. Tú te me pareces a un amigo mío periodista que nunca se sabe con qué va a salir. Te dice las cosas con doble sentido, para desestabilizar a su oponente; cuando uno reacciona y le replica cualquier argumento de su “doble intención”, se defiende argumentando lo contrario de lo que uno interpretó. En otras palabras, nunca sale perdedor.

    ¿Replicas que de dónde saqué yo que JEHOVA es para ti una triada incomprensible? ¡Pues de esa forma infantil, emotiva y contradictoria forma de razonar! (Y te aseguro que esta vez no estoy “agitado”) Veamos: dices que el Nombre YHWH significa, básicamente, “Yo Soy el que Soy” ¿Cierto? Sigamos… agregas que “aunque (el nombre YHWH) implica en sí mismo la Trinidad, “no es una prueba de ello” ¿Cierto? Sigues con el contrasentido de tu razonamiento: “¿Qué te hace pensar que yo no entiendo la doctrina de la Trinidad?” y agregas, “si no la entendiese, no la podría creer” y, terminas, sin darte cuenta de lo que dices, que “debido a que estoy en progreso de conocimiento, no conozco a plenitud todo lo que implica tal doctrina, lo que no significa que no la pueda entender a futuro”. O sea, que tú estás como el famoso filósofo de origen griego Sócrates cuando, aceptando con humildad su incompetencia sobre su incursión en la filosofía, redactó su famosa frase: “Sólo sé que no sé nada”. ¡Vaya doctrina esta de la “Santísima Trinidad”! tan importante es que todavía aceptas no entenderla, y con todo el tiempo que tienes de estudiarla y dices que está tan clara en la Biblia, pero que no la entiendes a plenitud. ¿Por qué una enseñanza “primordial para la salvación personal” es tan confusa y hay que ser experto en “enredos” para despejar las incógnitas de su total y certera comprensión?

    ¡Ah! ¿y tirando piedras al tejado ajeno teniendo tu techo de cristal? ¿Hablas de sectas y perteneces a una? ¿Y todavía me dices que “desde cuándo puedo ver lo que hay en tu corazón”? Pues, desde que te expresas como lo haces, lo deduzco de inmediato.

    Entonces la secta se llama “del Camino” ¿católica o protestante?; me imagino que es una más “de la gran unión espiritual que existe entre el cristianismo apóstata” de las más de 6000 sectas “cristianas” que existen actualmente en nuestro planeta.

    ¡Bah! Ahora resulta que la corrupción del mundo no obedece a toda la podredumbre e iniquidad milenaria que la religión “organizada” y no “sectaria” ha llevado a la humanidad a la más grande crisis de valores jamás registrada en toda su historia. ¡Ahora resulta que “Babilonia la Grande”, la madre de las rameras y de las cosas repugnantes de la tierra, es el nombre de una “secta insignificante y poco popular” entre otras, de la era moderna! ¿Hablas de corrupción? Corrupción es, ni más ni menos, entre otras cosas claro está, la cínica postura de que todas las guerras religiosas a través de la historia, entre las que se destacan dos catastróficas Guerras Mundiales, aportaron todos los ingredientes necesarios para el crecimiento de la corrupción organizada; dos espantosas guerras mundiales que estallaron en el corazón mismo de pueblos llamados “cristianos”, en donde “cristiano” se daba “tieso y parejo” contra otro “cristiano”; en donde clérigos de ambos bandos del gran menú religioso a escoger, bendecían (en el nombre del Padre, del Hijo y del “Espíritu Santo”) las armas de naciones enteras en conflicto, para que fueran a matar a sus hermanos en la fe de otras latitudes! ¿Y dicen que esto no es corrupción? ¡Y todo en el nombre del Príncipe de Paz”! ¡Qué desconocimiento tienes de la historia de la religión mi estimado Claudio.

    El párrafo 4 es puro “bla, bla, bla”; pura y franca diatriba: que si no es “dinga” es “mandinga” y si no es “mandinga” pudiera ser “dinga”. Argumentos circulares sobre la calidad y cantidad. Comentaré únicamente lo que mencionas acerca de los tdj cuando, según tú, enseñan que “quieren hacer creer a sus seguidores que la Biblia es un libro altamente complejo que solo los eruditos pueden entenderla”. Y eso que dices que tienes años de conocer los argumentos de la Watchtower. ¡Por Dios Santo Claudio! ¿De dónde sacas semejantes disparates?

    Y para que veas que la Biblia es clara, transparente, sin misterios que resolver, ni disquisiciones filosóficas sobre deidades trinas como las de las religiones paganas de la antigüedad, resumió todo el ministerio de Jesús de la siguiente forma: “Por supuesto, Jesús también ejecutó muchas otras señales delante de los discípulos, que no están escritas en este rollo. Pero estas han sido escritas para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y que, a causa de creer, tengan vida por medio de su nombre” (Juan 20:30) Este es todo el deber del cristiano, ¿ejercer fe en qué? En “que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios (NO DIOS HIJO NI ESPIRITU SANTO) y, a la misma conclusión llegó el apóstol Pablo en 1 Corintios 8:4-6: “Ahora bien, respecto al comer alimentos ofrecidos a ídolos, sabemos que un ídolo no es nada en el mundo, y que no hay más que un solo Dios. Porque aunque hay aquellos que son llamados “dioses”, sea en el cielo o en la tierra, así como hay muchos “dioses” y muchos “señores”, realmente para nosotros hay un solo Dios, el Padre (la supuesta primera persona de la “Santísima Trinidad”), procedente de quien son todas las cosas, y nosotros para él; y hay un solo Señor, Jesucristo, (la supuesta segunda persona de la triada) mediante quien son todas las cosas, y nosotros mediante él.”. Y la primera parte del verso 7 dice, explícitamente: “No obstante, no hay este conocimiento en todos”. ¿Dónde se menciona al “Espíritu Santo”? Toma en cuenta que son conclusiones teológicas de los mismos apóstoles de Jesús y, algo tan IMPORTANTISIMO para nuestra salvación, ¿No se menciona para nada? Esta es la sencillez de la Biblia, mi estimado Claudio.

    Por otra parte, sí hay algunas cosas de difícil entendimiento que, precisamente, “los indoctos e inconstantes tuercen, como también lo hacen con las demás escrituras, para su propia destrucción”, como sentenció otro apóstol del Señor, pero que nada tiene que ver con la incertidumbre de a quién estamos adorando. “Dios es luz y no hay oscuridad alguna en unión con él”. ¿Quieres más textos bíblicos de calidad sobre las conclusiones a que tenemos que llegar? ¡Aquí te va otro! “Ahora bien, cuando hubo llegado a las partes de Cesarea de Filipo, Jesús se puso a preguntar a sus discípulos: “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?”. Ellos dijeron: “Algunos dicen Juan el Bautista; otros, Elías; otros más, Jeremías o uno de los profetas”. Él les dijo: “Pero ustedes, ¿quién dicen que soy?”. En contestación, Simón Pedro dijo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo”. En respuesta, Jesús le dijo: “Feliz eres, Simón hijo de Jonás, porque carne y sangre no te [lo] reveló, sino mi Padre que está en los cielos”. (Mateo 16:13-16) ¡Qué curioso, a ninguno de ellos, a pesar de haber estado tanto tiempo con Jesús y escuchado, de sus propios labios, todo lo referente a la salvación y a su Padre, se le ocurrió decir: “Señor hay algunos que pensamos que tú eres Jehová encarnado, el Todopoderoso, conjuntamente con el “Espíritu Santo”! ¿No hubiera sido la oportunidad ideal para que se hubiese descubierto, de una vez por todas, la composición de la Deidad revelada?

    Ustedes van más allá de las cosas escritas y con sus infames interpretaciones, hacen de los más sagrados preceptos de la fe cristiana todo un montaje de dioses farsantes y mentirosos que juegan al escondido y mienten y tejen toda una farsa para engañar a las cándidas criaturas humanas llegando hasta el colmo de sus “juegos macabros” cuando, haciéndose pasar por el Hijo, le ora a su ficticio Padre (cuando en realidad no era su Padre, pero que sí lo era) que por qué lo había abandonado a su suerte y, para terminar de “sacarla del estadio”, llegan al hasta el colmo de lograr, en el momento más trágico de la vida de este Gran Maestro, Hijo de Dios, protagonista de una de las más convincentes y fraudulentas actuaciones al mejor estilo de Hollywood, cuando se dice, a sí mismo, que en “tus manos encomiendo mi espíritu”. ¡Qué gran obra han creado ustedes Claudio! ¡Qué Jehová les muestre misericordia!

    Aquél cordero sin tacha, que se ofreció a sí mismo como rescate por el inmenso amor que le tiene a su Dios y Padre y a la humanidad; que fue transferido a la matriz de una virgen judía por el poder de Dios; que “en su boca jamás se halló engaño”, ustedes lo convierten en el peor farsante de la historia al montar toda una obra teatral infame y en donde hace el papel protagónico de un “imbécil” que se hace pasar por otro no siendo ese otro. ¡Por Dios Santo! ¡Que éste no era aquél en el momento, porque estaba en su forma humana, pero en realidad sí es aquél! Y aquél no es éste pero cuando éste muere, entonces se convierte en aquél. Y luego aparece el otro que es éste y aquél, pero cuando se trata de aclarar el enredo, entonces ni éste, ni aquél, ni el otro, pertenecen a ninguno y a la vez se convierten en uno, y al final, cuando se define “con seriedad” el asunto, entonces, éste y aquél dejan al otro “por fuera”! ¿Pero, cómo es la vaina Claudio? Pareciera más bien como una actuación tipo “Cantinflas”.

    En la densa oscuridad es imposible ver nada, y es fácil perderse o desorientarse. Del mismo modo, quienes están en oscuridad espiritual carecen de percepción y enseguida se desorientan espiritualmente. Muchos pierden la capacidad de distinguir lo verdadero de lo falso, lo bueno de lo malo. El profeta Isaías hablaba de los que se encontraban en tal oscuridad cuando escribió: “¡Ay de los que dicen que lo bueno es malo y lo malo es bueno, los que ponen oscuridad por luz y luz por oscuridad, los que ponen amargo por dulce y dulce por amargo!” (Isaías 5:20). Quienes moran en la oscuridad espiritual están influidos por el dios de ella, y por consiguiente, se hallan alejados de la fuente de la luz y la vida (Efesios 4:17-19).

    Saludos cordiales.

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    • Ay, Melviton, mucho que responder pero no es el lugar apropiado.

      No se de donde sacas dobles intenciones y demáses. Si pudieses ser tan amable de indicarme de donde en mis palabras deduces tal doble intención te lo agradecería. De otra forma, simplemente afirmas sin fundamento.

      ¿Sabes la diferencia entre ‘no conocer completamente’ y ‘no comprender’? ¿En donde escribí siquiera que la doctrina de la Trinidad es incomprensible? ¿De donde sacaste que no conosco la doctrina de la Trinidad? No conocerla completamente no es lo mismo que no conocerla absolutamente o no comprenderla. La diferencia es evidente. Mis expresiones se refieren a la CANTIDAD de conocimiento de la doctrina, no a la CALIDAD del conocimiento. La doctrina de la Trinidad no es incomprensible. Más cuidado cuando lees.

      La expresión “El Camino” fue usada para denominar a la Iglesia en Hechos. Debieras saberlo si has leído la Escritura. Soy un simple Cristiano Calvinista que asiste a una Iglesia Bautista, si tanto te interesa saberlo.

      ¿Qué tengo que ver yo con las guerras y guerras y todas esas cosas que llamas ‘historia religiosa’? ¿De qué manera lo que mencionas allí refuta lógicamente mi posición? No veo la relevancia de lo que dices con el tema actual. Cuando acuso a los TdJ de ser una corrupción del Cristianismo Bíblico estoy refiriendome al aspecto doctrinal y no histórico. ¡Hasta los de la secta de la IJSUD son personas altamente ‘morales’! No es el comportamiento de sus integrantes, sino el fundamento doctrinal de tal comportamiento lo que da valor al ejemplo. Es el fundamento el que juzgo. Los TdJ son una secta doctrinalmente corrupta.

      Llamas argumento circular aquí y allá pero no demuestras que son argumentos circulares. Es más, sospecho que ni siquiera sabes que es un argumento circular y que simplemente usas esa frase para clasificar todo argumento que no te acomoda y que no quieres (ni puedes, dicho sea de paso) responder. En fin…me quedaré esperando.

      ¿Que significa el título “Hijo de Dios” aplicado a Jesucristo? Juan 5:18-19 nos lo indica. ¿Desde cuando los Trinitarios enseñamos que el Hijo es OTRO Dios aparte del Padre? Pues si ese fuera el caso, entonces tienes razón y contradecimos los vs. que citas. Por otra parte, siguiendo tu lógica, entonces el Padre no es Señor, pues solo tenemos un Señor, y ese es el Hijo. Si vas a ofrecer una interpretación, por lo menos se honesto y se consecuente con la forma en que interpretas. Simple. Lo que dices con respecto al Espíritu es un simple argumento basado en el silencio…carente de toda sustancia. Esto responde, a la vez, la forma corrupta con que interpretas la confesión de Pedro.

      El resto es tan sin sentido que hasta me hastía responderlo. ¿Que jolinez se supone que quieres decir? ¿Alguien entiende lo que Melviton intenta decir? Creeme, yo como Trinitario leo lo que dices y no veo que tiene que ver eso con la doctrina de la Trinidad o de la Deidad del Hijo, por lo que me parece que armas un gran espantapájaros fruto de la confusión que tienes en la cabeza causada por la ignorancia en cuanto a lo que la Trinidad es. Si quieres saber que es la doctrina de la Trinidad, preguntale a un Trinitario y no a un TdJ, que no ellos mismos tienen idea de lo que enseñamos, atacando muñecos de paja a destajo y engañando a muchos. Luego de que sepas que es lo que creemos los Trinitarios, refútanos, pero no antes. Si no, vas a quedar de ignorante.

      Saludos…

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  12. Hola Marcelo.
    El silogismo del ejemplo creo que está muy “jalado del pelo” y pudiera entenderse como el ejemplo de: ¿Cuánto son 2 y 2? La respuesta podría ser: 22 o bien 4. Es un juego de palabras y un silogismo que fuerzas para que “encaje” con tu predisposición acerca de lo que te han inculcado sobre la deidad.

    Si tanto insistes en interpretar lo que la Biblia no dice en realidad, cuando se busca expresiones retóricas de interpretaciones tan “rebuscadas”, haces que la verdad revelada en las Santas Escrituras caigan, reiteradamente, en crasas contradicciones a la lógica y clara definición de lo que significa el espíritu santo de Jehová Dios con respecto a todas sus aplicaciones y protagonismo para la salvación de la humanidad. Cuando el apóstol se refiere a que “dice el espíritu santo” y que fue “tentado en el desierto” no necesariamente tiene que significar que la fuerza activa de Dios tiene que ser Dios. En algo estamos de acuerdo quizás: El espíritu de Dios emana de Dios y es Santo, por cuanto Jehová es un Espíritu y es Santo, pero hasta ahí.

    Uno bien pudiera referirse a una situación en especial, en donde un rey emitió una orden para mejorar alguna situación y, quien lo menciona años después, a modo de recordatorio, pudiera referirse a dicha orden emitida años atrás diciendo: “En aquella oportunidad corazón del rey fue el que habló y a favor del pueblo”. ¿Concluiría alguien de manera lógica que el corazón es una persona porque se dijo que era el que “había hablado”? ¡Claro que el corazón era del rey, formaba parte de él y todo lo que se quiera decir, excepto, claro está, que era una entidad totalmente aparte del rey.
    Y si crees de verdad que el espíritu santo es una persona (la tercera de la triada) con una ineludible responsabilidad en la salvación humana te pregunto otra vez ¿Por qué razón nunca aparece en las escenas de la Corte Celestial? Porque en la única escena que he visto al “Espíritu Santo” representado es en una ilustración (pintura) católica en donde aparecen “un anciano a la izquierda, (el Padre) a Jesús a su derecha y al centro una “palomita” representando a esta hipotética persona de la imaginación pagana.
    Saludos

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  13. Hebreos 3:7 nos menciona lo siguiente: “…como DICE el Espíritu Santo…”.

    – Si dices que se está personificando al Espíritu Santo, entonces caes en una petitio principii a menos que pruebes lo que dices. Me explico: Es imposible que concluyas tal cosa desde el mismo vs. (si no estás de acuerdo con lo , debes probarlo), por lo que debieses probar claramente que el Espíritu Santo no es una persona sino una fuerza ANTES de concluir tal cosa de este vs. En otras palabras, tal conclusión no es una deducción válida proveniente desde el mismo vs., sino que es fruto de agregar al vs. información ajena al mismo, lo que no es falaz en sí si lo agregado tiene justificación previa.

    – Si dices que el Espíritu Santo mencionado aquí es Jehová (por cuanto Jehová es ‘Espíritu’ y es ‘Santo’), entonces es posible deducir que por implicancia aceptas que no en todas las instancias en que el Espíritu Santo es mencionado se está haciendo úso de la personificación de la fuerza activa de Dios (concediendo hipotéticamente que lo que afirmas sobre el Espíritu Santo es cierto), sino que es posible identificar al Espíritu Santo con Jehová, dando com conclusión válida que en algunos pasajes es totalmente posible concluír que el Espíritu Santo es Dios y, por consiguiente, una persona. Mi pregunta sería entonces ¿De qué manera o que parámetro utilizas para distinguir aquellos pasajes donde el Espíritu Santo es mencionado como fuerza activa de aquellos en los que es identificado claramente con Jehová? Responder esto es de suma importancia, pues de no hacerlo se te puede acusar de ser arbitrario al distinguir un vs. de otro basado en una presuposición injustificada (que el Espíritu Santo es la fuerza impersonal y activa de Dios), insistiendo en la falacia de la petitio principii.

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  14. Claudio:

    ¿Qué de dónde saco yo tus dobles intenciones? Pues de tu forma de expresarte, te lo dije, y en esta nueva réplica tuya me lo vuelves a confirmar. Es que ni siquiera te das cuenta de cómo te expresas y qué es lo que dices. Te recuerdo: pregunté que a qué secta pertenecías y me contestaste que “a la secta del Camino”. Me limité a creer en que en realidad pertenecías a alguna secta con ese nombre (de tantas que existen) pero no. Ahora me sales con que perteneces a una secta bautista de tendencia calvinista. Claudio, yo no soy adivino y no podía sospechar, siquiera, que me estabas vacilando y que te referías a cómo llamaban en el primer siglo a los cristianos. ¡Yo no tengo el don de la adivinación todavía! para “adivinar” que me estabas mintiendo a propósito ¡Y todavía me replicas que dónde están tus dobles intenciones!

    Claro que sé muy bien la diferencia entre conocer poco y conocer plenamente. Pero este no es tu caso, no te equivoques. Lo tuyo es un caso de estudio universitario de investigación sobre el por qué una doctrina tan “clara” como el de la “Santísima Trinidad” requiera de largos períodos de “gracia” revelada para llegar a comprender lo que según tu criterio no es incomprensible. Tú lo que conoces es lo que puedes ver hasta donde llega la punta de tu nariz. Pretendes conocer el arte de la hermenéutica bíblica para filosofar sobre triadas inexistentes de entes complicados, confusos y malévolos que lo que pretenden es engañar y darle rienda suelta a las más bajas disquisiciones de la mente humana en franca comunión con fuerzas espirituales inicuas de la obscuridad. Y todavía tienes el empacho de afirmar que la doctrina pagana no adolece de serias interrogantes que, hasta los mismos trinitarios que la inventaron, advierten que es incomprensible. Seguidamente te expongo lo que sobre el tema de marras dice la Enciclopedia Católica, entidad religiosa esta (Catolicismo) que, en su incipiente etapa de corrupción espiritual, ya leudada de tanto paganismo, fue la que le dio forma a la triada “cristiana” que ustedes heredaron.

    La Trinidad es el término empleado para significar la doctrina central de la religión Cristiana: la verdad que en la unidad del Altísimo, hay Tres Personas, el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo, estas Tres Personas siendo verdaderamente distintas una de la otra. De este modo, en palabras del Credo Atanasio: “El Padre es Dios, el Hijo es Dios, y el Espíritu Santo es Dios, y, sin embargo, no hay tres Dioses sino uno solo”. En esta Trinidad de Personas, el Hijo proviene del Padre por una generación eterna, y el Espíritu Santo procede por una procesión eterna del Padre y el Hijo. Sin embargo y a pesar de esta diferencia, en cuanto al orígen, las Personas son co-eternas y co-iguales: todos semejantes no creados y omnipotentes. Esto, enseña la Iglesia, es la revelación en relación a la naturaleza de Dios, donde Jesucristo, el Hijo de Dios, vino al mundo a entregarla al mundo: y la cual, la Iglesia, propone al hombre como el fundamento de todo su sistema dogmático.

    En las Escrituras, aún no hay ningún término por el cual las Tres Personas Divinas sean denotadas juntas. La palabras trias ( de la cual su traducción latina es trinitas) fué primeramente encontrada en Teófilo de Antioquía cerca del año 180 D.C. El habla de “la Trinidad de Dios (el Padre), su Palabra y su Sabiduría (“Ad. Autol.”, II, 15). El término, desde era usado antes de su tiempo. Más tarde, aparece en su forma Latina de trinitas en Tertuliano (“De pud”. C. Xxi). En el siglo siguiente, la palabra tiene uso general. Se encuentra en muchos pasajes de Orígenes (“In Ps. Xvii”, 15). El primer credo en el cual aparece es aquel del pupilo de Orígenes, Gregorio Thaumaturgus. En su Ekthesis tes pisteos compuesto entre los años 260 a 270, escribe:

    Por lo tanto, no hay nada creado, nada sujeto a otro en la Trinidad: tampoco hay nada que haya sido añadido como si alguna vez no hubiera existido, pero que ingresó luego: por lo tanto, el Padre nunca ha estado sin el Hijo, ni el Hijo sin el Espíritu: y esta misma Trinidad es inmutable e inalterable por siempre. (P.G.,X, 986).

    Lo que aquí se describe como “Trinidad” es, ni más ni menos, el arte e ingenio del hombre en su máxima expresión para inventarse cuentos astutos y en una tergiversación bárbara de la verdad revelada. Dicen que hay tres personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, siendo totalmente distintas una de la otra. Pero agregan, inmediatamente después, que ya no son solamente tres personas distintas sino que el Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios y, (para obviar el problema de caer en la adoración politeísta, entonces lo remedian con el hecho de) sin embargo “no hay tres Dioses sino uno solo” ¡Por Dios Santo! ¿Qué no es incomprensible? ¡Qué fantástico juego de palabras! ¿Es en esta Trinidad en la que crees Claudio? Porque me gustaría mucho, de no ser así, que tú me explicaras la nueva “actualización calvinista” del concepto.

    ¿Que qué tienes que ver con las guerras y el breve informe de historia real que te comenté? Pues, en lo puramente personal, nada. Me imagino que estás en contra de esa negra historia de la religión organizada “no sectaria” porque no puedo creer que estés en total ignorancia de lo que al respecto, está en todos los libros de historia del mundo. En lo que sí tiene que ver contigo es en dónde eres militante y defensor de lo que crees es la verdad revelada de Dios. Simplemente perteneces a una secta (así tú mismo la definiste, que conste) que ha sido engendrada, directa o indirectamente, por la Gran Ramera descrita como “Babilonia la Grande” en el libro de las Revelaciones. Y que como una consecuencia directa de la fornicación espiritual de Babilonia, estás metido, hasta la coronilla, en ese laberinto de contradicciones y creencias raras sobre triadas y doctrinas antibíblicas y a expresiones “inspiradas por demonios” que extravían. Eso es lo que tiene que ver contigo y aún así no lo captas.

    Luego aclaras: “¿Que significa el título “Hijo de Dios” aplicado a Jesucristo? Juan 5:18-19 nos lo indica.” Y lo dices con una convicción que asusta. Los versos 18 al 19 del capítulo 5 de Juan dicen así: “A causa de esto, realmente los judíos procuraban con más empeño matarlo, porque no sólo quebraba el sábado, sino que también llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose igual a Dios.” Aquí me imagino que interpretas el comentario como dicho por el apóstol Juan dando a entender que en efecto, que cuando Jesús decía “Hijo de Dios” se igualaba con su Padre haciéndose “igual a Dios” en el sentido de “ser él mismo, Dios”, por lo cual los judíos pretendían matarle. ¿Es así Claudio? Porque de no ser así, no veo qué tiene que ver lo que citas con aclararnos lo que significa “Hijo de Dios”. Y de ser lo segundo, ¿De dónde sacas semejante interpretación? Lo que en esos versículos se destaca es el motivo por el que los judíos (entre los que se encontraban los escribas y fariseos) querían matarle, a saber, que según ellos mismos, en su torcida interpretación de las palabras de Jesús, con decir “Soy Hijo de Dios”, este humilde y despreciado carpintero de la época, pretendía hacerse “igual a Dios” en el sentido de usurpar autoridad que no le correspondía. Esa es la interpretación correcta del por qué el apóstol Juan menciona lo que aclara. El contexto general del evangelio lo avala y, como lo he citado en varias oportunidades, el cap. 20 verso 30, la conclusión de todo asunto con respecto a nuestro Señor es ¿Cuál? que es el “Cristo” (que significa ungido por otro, no fue que se ungió a sí mismo) el “Hijo de Dios” y que, por creer en esta verdad absoluta, tengamos vida eterna. Y lo mismo entendió el apóstol Pablo y el apóstol Pedro. Pero no, no contento con esta simple verdad, deseas, en tus ansias locas que tienes de ir “más allá de las cosas que están escritas” irrespetar el mensaje evangélico creyendo que con dicha actitud le estás confiriendo mayor honra al Hijo, haciéndolo igual, en todo sentido, a su Dios y Padre. ¿Por qué no aceptan que Jesús es simplemente el HIJO, como criatura de Dios, su “Primogénito” su “Unigénito” la imagen del Dios invisible y la “representación exacta del mismísimo ser de Jehová ” sin que tenga que ser, necesariamente, el mismísimo Dios? Porque de lo contrario ¿Acaso no era más fácil el habernos revelado que él era Dios mismo sin tanto teatro, sin tanto “enredo”?

    Luego afirmas: “entonces el Padre no es Señor, pues solo tenemos un Señor, y ese es el Hijo. Si vas a ofrecer una interpretación, por lo menos se honesto y se consecuente con la forma en que interpretas. Simple. Lo que dices con respecto al Espíritu es un simple argumento basado en el silencio…carente de toda sustancia. Esto responde, a la vez, la forma corrupta con que interpretas la confesión de Pedro”.

    ¿Qué significa esto Claudio? Ahora resulta que ignoras por completo de que cuando te hice la cita de 1 Corintos 8:4-6 y lo que dice el apóstol allí, lo interpretas como si fuera de mi autoría. La expresión “y un solo Señor, Jesucristo” la dijo, bajo la inspiración de tu “Espíritu Santo” el apóstol, no fui yo y, todavía tienes el aplomo de decirme que tengo que ser “consecuente con la forma en que interpreto”. ¿Pero qué te pasa? ¡Ahora soy yo el que no entiendo nada en absoluto! ¿Hay alguien en el foro que me explique qué fue lo que quiso decir Claudio?

    Y ¿Qué significa cuando dices “respecto al Espíritu es un simple argumento basado en el silencio…carente de toda sustancia”? Te sales por la tangente para no tener que enfrentarte al dilema del por qué el espíritu santo no aparece en la Corte Celestial, en realidad, nunca aparece en nada y, como no puedes decir nada, sales con un “enredo” que ni tú sabes lo que dices. ¡Pero por Dios! Por otra parte dime Claudio, entonces, ¿Qué quiso decir el apóstol Pedro cuanto le dijo a Jesús que El era el “Cristo” el “Hijo del Dios Vivo” ¡Me encantaría saber con qué vas a salir esta vez! Me gustaría saber cómo interpretas tú semejante declaración “tan clara y cristalina” que hasta un niñito podría entenderla. Estaré ansioso de escucharte.

    Mira, no quisiera seguir “en el dime que te diré”, como dicen en mi tierra. ¿Para qué? No llegaríamos a ninguna parte. La experiencia de Jesús con Satanás es muy elocuente. Hasta el Diablo citaba de las Escrituras y las aplicaba desde su punto de vista y nada más y nada menos que al mismo Jesús, siendo identificado –dicho sea de paso– por el mismo Satanás cuando le dijo “Si eres el Hijo de Dios…etc.” Hasta el mismísimo maligno sabía quién era Jesús y hubiese sido una oportunidad grandiosa para él, en ese preciso momento, “desenmascarar” el engaño de Jesús al hacerse pasar por Hijo, siendo el mismísimo Dios Todopoderoso encarnado. ¿O es que hasta el Adversario fue engañado también? ¿No sabía que estaba tentando al mismísimo Jehová? ¡Qué embarcada se dio!

    Saludos cordiales.

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  15. Y ahora resulta que caigo en lo que para ti es “petitio principii” a no ser que pruebe, sin echar garra a otros textos, que los vs. citados demuestren por sí mismos mi creencia en que el espíritu santo es la fuerza activa de Jehová. ¿Y desde cuándo se tiene uno que restringir a un solo versículo tan controversial y ambiguo, cuando se puede amparar, para su explicación completa, en otros vs. que hablan sobre el mismo tema en el gran rompecabezas bíblico, sólo porque el término “petitio principii” de mera invención humana, así lo exige?

    Estás comprendiendo bien por donde voy de acuerdo a la guía bíblica. Mira, el asunto es muy sencillo: La misma Biblia establece esas diferencias. Por ejemplo, 2 Cor. 3:17 nos dice: “Jehová es el Espíritu, y donde está el espíritu de Jehová, hay libertad”. Es decir, cuando se dice que los “cielos pertenecen a JEHOVA” únicamente, sabemos que nos referimos al Gran Espíritu que es JEHOVÁ. Así lo definió Jesús cuando dijo “Dios es un Espíritu y los que le adoren, tienen que adorarle en espíritu y con verdad”. Ahora bien, en realidad no sabemos, a ciencia cierta, cómo está compuesto un Espíritu. Pero sí podemos determinar cuándo la Biblia se refiere a la “persona” de Jehová, pero, cuando nos habla que ese “poder” o “fuerza activa” de Jehová está en movimiento, es cuando se refiere al “poder” proveniente de Dios, mediante el cual ejecuta su santísima voluntad en cualquier parte del vasto Universo. En los siguientes textos, a manera de ejemplos, que los puedes cotejar con tu versión de la Biblia que dispongas, se establece, más allá de toda duda razonable, que el espíritu (fuerza activa) de Dios depende, en todos los casos, única y estrictamente de su fuente creadora JEHOVA DIOS:

    2Sa 23:2 El e. de Jehová habló por mí
    2Re 2:9 dos partes de tu e. vengan a mí
    Job 27:3 e. de Dios esté en mis narices
    Job 33:4 El propio e. de Dios me hizo
    Sl 104:29 Si les quitas su e., expiran
    Isa 61:1 El e. de Jehová está sobre mí
    Zac 4:6 No por fuerza, sino por mi e.
    Mt 3:16 como paloma el e. de Dios venía
    Hch 2:17 derramaré mi e. sobre toda clase
    Hch 7:51 Hombres obstinados resistiendo e.
    Ro 8:9 si el e. de Dios mora en ustedes
    Ro 8:11 e. del que levantó a Jesús mora
    Ro 8:16 e. da testimonio con nuestro e.
    1Co 3:16 el e. de Dios mora en ustedes?
    2Co 3:17 donde está el e. hay libertad
    Ef 2:22 lugar donde habite Dios por e.
    Ef 4:30 no estén contristando e. santo de
    Ef 6:17 espada del e., palabra de Dios
    Snt 4:5 tendencia hacia la envidia que e.
    Job 32:8; Pr 16:18; Joe 2:28; Jn 16:13;
    1Co 15:45; Gál 5:22; 1Pe 3:18.
    Sl 51:11 tu e., no me lo
    Mt 1:18 se halló encinta por e.
    Mt 12:32 cualquiera que hable contra e.
    Lu 3:22 e. bajó como paloma
    Jn 14:26 el ayudante, el e., que el
    Hch 2:4 todos se llenaron de e.
    Hch 11:16 serán bautizados en e.
    1Co 6:19 cuerpo es el templo del e.
    Ef 4:30 no estén contristando el e. de
    Heb 6:4 llegado a ser participantes de e.
    2Pe 1:21 hablaron al ser llevados por e.
    Isa 63:10; Mt 3:11; Mr 13:11; Hch 20:28.

    Lo anterior son sólo algunos ejemplos muy reveladores pero también son parte del “Gran Rompezabezas” bíblico en donde, al recoger “pieza por pieza” cuando se van colocando en el lugar exacto, los conceptos, poco a poco, se van aclarando hasta llegar a conclusiones adecuadas y por supuesto, con la ayuda de lo que aconsejan las mismas palabras de nuestro Señor cuando expresó: “Si ustedes saben dar buenos dones a sus hijos, ¿con cuánta más razón dará el Padre espíritu santo a los que le piden?

    De hecho, es el espíritu santo la inmensa fuerza creadora responsable de todo lo que existe en el Universo y mediante el que Dios creó el Universo entero. Es el poder de Jehová, su enorme “energía dinámica pura” que pertenece a Él y de Él nunca se separa; son inseparables y, en ese sentido, ¡CLARO QUE SON UNO! Así como nuestro “aliento de vida” forma parte de nosotros mismos, de nuestro cuerpo y ambos, conjuntamente con nuestro espíritu (la fuerza que nos da la vida y que recibimos de Jehová Dios mismo) conformamos, junto con nuestro cuerpo, al HOMBRE COMPLETO que somos.

    Y, aunque no le das importancia a la historia de esta doctrina antibíblica que deshonra a Dios y a su Hijo ¿En qué sentido? Pues se le da “igual” prominencia y poder al Hijo comparándolo con el Padre cuando, en la realidad y en la Biblia, sucede todo lo contrario: el Hijo, vez tras vez, nos indicó que él era el Hijo de su Padre, Dios, que dependía de El para todo, que su vida dependía de El y que su visita en la tierra era para honrarlo a El y, por ese inmenso amor que le tenía a su Dios y Padre, fue posible que nosotros tuviésemos la esperanza de vivir para siempre en una tierra limpia, sin el pecado y en condiciones paradisíacas por toda la eternidad para que la tierra llegara, en un futuro “a estar cubierta del mismísimo conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mismísimo mar” ¿Con qué propósito? Las palabras del apóstol Pablo son muy reveladoras según lo que se registra en 1 Corintios 15:24-28 y, si las buscas en tu Biblia, nota que –y no es que sea majadero– nada se dice del “Espíritu Santo” y qué va a pasar con él.

    Y para terminar te dejo algunas citas de gran interés sobre la doctrina trinitaria y sus orígenes. Veamos:

    The New Encyclopædia Britannica dice: “Ni la palabra Trinidad, ni la doctrina explícita como tal, aparecen en el Nuevo Testamento; tampoco se propusieron Jesús y sus seguidores contradecir el Shema del Viejo Testamento: ‘Oye, oh Israel: El Señor nuestro Dios es un Señor’ (Deu. 6:4). […] La doctrina se desarrolló gradualmente en el transcurso de varios siglos y en medio de muchas controversias. […] Pero a fines del siglo IV […] la doctrina de la Trinidad adquirió básicamente la forma que ha mantenido desde entonces” (1976, Micropædia, tomo X, pág. 126).

    La New Catholic Encyclopedia declara: “La formulación ‘un solo Dios en tres Personas’ no quedó firmemente establecida, y ciertamente no se asimiló por completo en la vida cristiana ni en su confesión de fe, antes del fin del siglo IV. Pero es precisamente esta formulación la que originalmente reclama el título de el dogma trinitario. Entre los Padres Apostólicos, no había existido nada que siquiera remotamente se acercara a tal mentalidad o perspectiva” (1967, tomo XIV, pág. 299).

    En The Encyclopedia Americana leemos: “El cristianismo se derivó del judaísmo y el judaísmo era estrictamente unitario [creía que Dios era una sola persona]. El camino que llevó de Jerusalén a Nicea difícilmente fue recto. El trinitarismo del siglo IV no reflejó con exactitud la enseñanza del cristianismo primitivo respecto a la naturaleza de Dios; manifestó, al contrario, un desvío de esta enseñanza” (1956, tomo XXVII, pág. 294L).

    De acuerdo con el Nouveau Dictionnaire Universel: “La trinidad de Platón, en sí meramente un rearreglo de trinidades más antiguas que se remontan hasta pueblos más primitivos, parece ser la trinidad racional de atributos de índole filosófica que dio origen a las tres hipóstasis o personas divinas respecto de las cuales enseñan las iglesias cristianas. […] El concepto que tuvo este filósofo griego [Platón, del siglo IV a. de la E.C.] de la divina trinidad […] puede encontrarse en todas las religiones antiguas [del paganismo]” (París, 1865-1870, edición dirigida por M. Lachâtre, tomo 2, pág. 1467).

    En su diccionario bíblico en inglés, Dictionary of the Bible, John L. McKenzie, S.J., dice: “La trinidad de personas dentro de la unidad de naturaleza se define en términos de ‘personas’ y ‘naturaleza’, los cuales son términos filosóficos g[rie]gos; en realidad estos términos no aparecen en la Biblia. Las definiciones trinitarias surgieron como resultado de largas controversias en las cuales ciertos teólogos aplicaron erróneamente a Dios estos términos y otros, tales como ‘esencia’ y ‘sustancia’” (Nueva York, 1965, pág. 899).

    La New Catholic Encyclopedia admite: “La mayor parte de los textos del N[uevo] T[estamento] revelan que el espíritu de Dios es algo, no alguien; esto se ve especialmente en el paralelismo entre el espíritu y el poder de Dios” (1967, tomo XIII, pág. 575). También informa: “Los apologistas [escritores griegos cristianos del siglo II] hablaron con demasiado titubeo respecto al Espíritu; con cierta medida de expectación, acaso se podría decir de manera demasiado impersonal” (tomo XIV, pág. 296).

    Saludos cordiales.

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    • Que tal Melviton, un saludo.

      Me estoy remitiendo solamente a Hebreos 3:7 y lo que digo es que es imposible concluír basado en este vs. que el ES es una fuerza impersonal. Al contrario, tomado en sí mismo y en contexto, el vs. prueba que el ES es una persona, pues tiene la capacidad de comunicarse racionalmente mediante el úso del lenguaje, además de atribuírse a Sí mismo textos que tienen como sujeto a Jehová Dios, por lo que no es un vs. tan ‘ambiguo’ como insinúas. Lo que simplemente digo es que solo viniendo con la presuposición de que el ES es una fuerza impersonal es posible afirmar sobre este vs. en particular que el ES no es una persona, y luego comenzar a interpretar sobre esa base. Lo que te digo es que pruebes esa presuposición, mediante sana exégesis, que afirma que el ES es una fuerza impersonal antes de enfrentar este vs., pues de otra forma es imposible evitar la implicancia lógica de tal vs. que es la personalidad y Deidad del ES.

      ¡Bah! Esto si que es tirado de las mechas. Exíges que seamos lógicos y racionales, pero cuando te acuso de caer en una petitio principii, que es una falacia lógica, un error en el proceso racional, rechazas mi acusación clasificando tal falacia como una invención humana. ¡Pero qué cómodo! Así, arbitrariamente rechazarás toda acusación como mera invención humana y evitarás sacarte las objeciones de manera racional y lógica, mientras mantienes que los irracionales son los otros. ¡Pero cómo te han lavado el cerebro que ya truncaron la capacidad de razonar! El cambio comienza por casa, así que antes de acusar de irracional a alguien debes dejar de ser irracional tú primero.

      Puedo deducir de tu explicación previa a los vs. que concibes al Espíritu Santo, que llamas la ‘fuerza activa’ de Dios, como habiendo sido creado por Dios (´…el espíritu (fuerza activa) de Dios depende, en todos los casos, única y estrictamente de su fuente creadora JEHOVA DIOS…’). El problema es el siguiente: Según los vs. que citaste (2 Corintios 3:17 y Juan 4:24) Jehová es identificado con Su Espíritu, es decir, Jehová ES Su Espíritu. Si el Espíritu de Jehová es una ‘fuerza impersonal’, podemos, entonces, válidamente hacer el siguiente cambio en la proposición: Jehová ES una fuerza impersonal. No solo eso, sino que afirmas que aquella ‘fuerza impersonal’ fue creada por Dios, por lo que podemos concluír que Jehová, entonces, se creó a Sí mismo, cayendo en crasa contradicción. Por otra parte ¿Porqué el Omnipotente tendría que crear una ‘fuerza activa’, si Él mismo por Su Omnipotencia hace y deshace como quiere en el cielo y en la tierra? ¿No será, más bien, que aquellos vs. que hacen referencia al ‘poder de Dios’ se refieren a Su atributo esencial llamado Omnipotencia? Nuevamente hay problemas para distinguir los términos y sus significados, lo que hace mucho más impresindible que me muestres cómo distingues y qué justificación tienes al hacerlo para que no caigas en arbitrarismo. Los parámetros que traes para hacer tal distinción (‘…cuando nos habla que ese “poder” o “fuerza activa” de Jehová está en movimiento, es cuando se refiere al “poder” proveniente de Dios…) me parecen más preconcebidos y aplicados sobre los textos que deducidos de los mismos. Es mediante la interpretación de los vs., así como la aplicación sistemática del mensaje Bíblico en general sobre la interpretación hecha, que pruebas lo que afirmas.

      No voy a hacer una refutación exhaustiva de la interpretación implicita que das de aquellos vs. Solamente mencionaré que la palabra ‘espíritu’ es usada de diferentes formas: A veces refiriendose a la vida (Salmo 104:29), a las capacidades concedidas por Dios (2 Reyes 2:9), al Espíritu Santo (Mateo 12:32), etc. Y ninguno de los vs. que citas prueba conclusivamente que el ES sea una fuerza impersonal, pero como no ofreces interpretación alguna no ofreceré mayor explicación.

      Tengo que hacer ahora, así que luego sigo.

      Saludos…

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  16. Hola Claudio

    Un saludo a la distancia. Es un poco larga mi exposición, pero necesaria. Me imagino que estarás acostumbrado a leer mucho. Ahí voy de nuevo.

    Primero: Hablas de “comenzar a interpretar sobre la base” estricta del texto de Hebreos 3:7 y te afianzas a él como si fuera lo único que tienes que demuestre tu idea de que el ES es una persona ¿Y hablas de ideas preconcebidas? ¿Sigues tirando piedras al tejado ajeno cuando tu techo es de cristal? Esto es lo que yo llamo argumentos “circulares” aunque afirmes que desconozco la etimología del vocablo. Te refieres a que si a estos vs –ahora tus preferidos– se les aplica una “sana exégesis”, se concluye lo que según tú encierran las palabras del apóstol Pablo en el sentido de que dice, claramente, que el ES es una persona, porque “habla” y se le vincula, directamente, con JEHOVA DIOS. ¡Vaya deducción más “jalada del pelo”! Saltas de una rama a otra cuando se te van quebrando las más débiles y ahora, encontraste una rama un poquito más gruesa, “el versículo estrella” y deduces, de “un plumazo” que el ES es una persona. ¡La comodidad está de tu lado, no del mío! ¡Definitivamente no ves más allá de tus narices! La gruesa venda espiritual que tienes no te permite visualizar lo que por simple exégesis se llega a las más sencillas conclusiones de lo que nuestro Señor nos enseñó en su palabra: “Soy Hijo de Dios” pero tú dices que es falso; “el Padre es mayor que yo”, pero tú dices que es falso “Yo no hago ni una sola cosa de mi propia iniciativa, sino únicamente lo que el Padre me ha enseñado”, pero tú dices que es falso; “Mi Padre es el que me ha enviado”, pero tú dices lo contrario; “Esto significa vida eterna, que adquieran conocimiento de ti, el único Dios Verdadero y de aquél a quien tú enviaste, Jesucristo”, pero tú persistes en que es falso; “Padre mío, si es posible, aparta de mí este cáliz, más no se haga mi voluntad, sino la tuya”, y tu sigues diciendo que es falso; “Ve y dile a mis hermanos, subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios”, pero tú dices que es una mentira; “Padre mío, por qué me has abandonado”, pero sigues con el disco rayado; “Padre mío, en tus manos encomiendo mi espíritu, pero persistes en que todo esto es falso. Y hay cientos de textos más que “hablan por sí solos” –que, siguiendo el razonamiento director de tu exposición– son los que tú deberías probar, en sí mismos y aplicarles el torniquete de tu palabrita favorita de turno “petitio principii”. (No cité los textos porque creo que no es necesario, los debes de conocer muy bien; al menos eso creo).

    Llegas a conclusiones equivocadas respecto a lo que dije cuando indico que la fuente del espíritu santo es producida o creada por Jehová Dios en el sentido de que esta “energía dinámica pura” haya sido, en algún eón específico de los tiempos,“creada” de la nada por Dios. Entendiste mal. El diccionario da algunos significados a la palabra “crear” entre los que se encuentra el de “producir de la nada, algo que no existía antes” pero también se refiere a la “realización de algo a partir de las propias capacidades” o, en otras palabras, como “fuente generadora de ese algo”. Tengo muy en claro que el SER SUPREMO es eterno, “desde la eternidad hasta la eternidad” y, lo que quise decir, es que JEHOVA DIOS es la fuente generadora, es decir, “que genera”, que “produce” este “espíritu santo” o su fuerza activa invisible, y es de suponer, que siempre ha estado con EL; es el Poder de Dios en acción, cuando El lo decide. De hecho, fue este espíritu santo lo que EL usó para construir el Universo “tanto las cosas visibles como las cosas invisibles” y esta fuerza activa la emplea para ejecutar su Santa Voluntad. No voy a caer en laberintos oscuros al tratar de razonar sobre la eternidad de Dios y en qué punto específico de su eternidad se le ocurrió crear el Universo material. Tampoco creo que tú lo harías. Sin embargo, podría decirse que esta fuerza activa o espíritu santo siempre estuvo con Dios y, en este aspecto, sí te lo aclaré cuando dije: “De hecho, es el espíritu santo la inmensa fuerza creadora responsable de todo lo que existe en el Universo y mediante el que Dios creó el Universo entero. Es el poder de Jehová, su enorme “energía dinámica pura” que pertenece a Él y de Él nunca se separa; son inseparables y, en ese sentido, ¡CLARO QUE SON UNO!”

    No puedes negar que ese “Espíritu Santo” (la tercera persona de la triada y la única en el universo que no tiene nombre propio) depende, en todos los sentidos, de su “fuente generadora, Dios”; y tampoco puedes negar que el Hijo (la segunda “persona” de la triada) que sí tiene nombre, también depende, en todos los sentidos, también de esa “fuente generadora, Dios”. Y no puedes negar, por otra parte, que el apóstol Pablo en 2 Corintios 8:6-7 identifica esa “fuente generadora Todopoderosa” como “el Padre, el único Dios verdadero” (la supuesta primera persona de la triada), de conformidad con la misma conclusión a la que llegó Jesús en Juan 17:3. Ahora bien, partiendo de un hecho hipotético, (citándote) si el ES fuera en realidad una persona ¿Qué? Nada; y si el Hijo no es el “Hijo”, sino que quiso decir que él era “Dios mismo ¿Qué? Nada. Aún en esta situación hipotética saldrías perdiendo, porque si le aplicamos la definición de tu “petitio principii” a 2 Corintios 8:6-7, tu frágil “castillo de naipes” se derrumbaría de inmediato ¿Por qué? Pues porque el Apóstol es claro y contundente: “¡Para nosotros (los cristianos) hay un solo DIOS…el PADRE! (la primera persona de la triada) lo que se puede deducir, sin temor a equivocarnos, que las otras dos hipóstasis quedan por FUERA (en el sentido estricto de que sean consideradas como DIOS) y que, definitivamente, no pertenecen a ninguna “TRINIDAD”, ni católica ni protestante, mucho menos bautista calvinista.

    Pero la “unidad” en la Biblia se puede entender de dos formas diferentes –física o espiritual o de estar de acuerdo o en armonía con– no necesariamente la que estamos queriendo “VER” de cuanto pasaje citamos como loros y “vemos” lo que no existe en ellos. Si esta fuerza activa depende siempre de la voluntad de Dios para su ejecución (que es lo que se deduce de todos los pasajes bíblicos en donde se toca el tema) bien pudiésemos colegir, por lo que llamas sana exégesis que el “Espíritu Santo” –la tercera persona de la deidad– es inferior, en todos los sentidos, a Jehová y a su Hijo Jesús. ¿Y por qué se dice esto? Muy sencillo: ese tal “Espíritu Santo” se activa y se mueve sólo por órdenes directas de su “fuente generadora”, Dios y, ahora, dentro del propósito de la salvación de la humanidad, es, única y exclusivamente viable, sólo mediante (o por medio de) Jesucristo. De manera que cuando se da a entender en algunos pasajes bíblicos que el espíritu santo habla, inspira, o sentencia, es en reconocimiento de su poder y que por su medio, Jehová es el que habla. Y es en ese sentido cuando se dice también, sin lugar a dudas, que el espíritu santo “habla” “rectifica” “es tentado” y podemos caer en el pecado imperdonable de “blasfemar” contra su manifestación, porque negamos el poder de Dios en acción evidente.

    El Salmo 33:6 dice: “Por la palabra de Jehová los cielos mismos fueron hechos, y por el espíritu de su boca todo el ejército de ellos”. Como un soplo poderoso, el espíritu de Dios puede ser enviado para ejercer poder aunque no haya ningún contacto corporal con aquello sobre lo que actúa. (Éx 15:8, 10.) Tal como un artesano humano utiliza la fuerza de sus manos y sus dedos para producir cosas, Dios utiliza su espíritu. Por consiguiente, también se alude a ese espíritu como la “mano” o los “dedos” de Dios. (Sl 8:3; 19:1; y Mt 12:28 con Lu 11:20.).

    Para la ciencia moderna, la materia es energía organizada, y afirma que la “materia puede transformarse en energía y la energía en materia. La inmensidad del universo que el hombre ha podido divisar con sus telescopios da una pequeña idea de la inagotable fuente de energía que debe hallarse en su Creador. Como escribió el profeta: “¿Quién ha tomado las proporciones del espíritu de Jehová?”. (Isa 40:12, 13, 25, 26.)

    Una función principal del espíritu de Dios tiene que ver con informar, iluminar y revelar lo que Él desea. Por tanto David pudo orar: “Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios. Tu espíritu es bueno; que me guíe en la tierra de la rectitud”. (Sl 143:10.) Mucho antes José había interpretado los sueños proféticos de Faraón con la ayuda de Dios. El gobernante egipcio reconoció que el espíritu de Dios estaba con José. (Gé 41:16, 25-39.) Este poder iluminador del espíritu es particularmente notable en la profecía. Como muestra el apóstol, la profecía no proviene de la interpretación humana de circunstancias o sucesos; no es el resultado de ninguna capacidad innata de interpretación o vaticinio propia de los profetas, más bien, estos hombres fueron “llevados por espíritu santo”, es decir, movidos y guiados por la fuerza activa de Dios. (2Pe 1:20, 21; 2Sa 23:2; Zac 7:12; Lu 1:67; 2:25-35; Hch 1:16; 28:25.De modo que toda Escritura también es “inspirada de Dios”, que traduce la palabra griega the•ó•pneu•stos, cuyo significado literal es “insuflada por Dios”. (2Ti 3:16.) El espíritu actuaba de distintas maneras al comunicarse con estos hombres y guiarlos, en algunos casos por medio de visiones o sueños (Eze 37:1; Joe 2:28, 29; Rev 4:1, 2; 17:3; 21:10), pero siempre influyendo en su mente y corazón para impulsarlos y guiarlos según el propósito de Dios. (Da 7:1; Hch 16:9, 10; Rev 1:10, 11, En otras palabras, mi estimado Claudio, ¡Dependencia total de la Gran Fuente de Energía Pura: JEHOVA!

    Es verdad que Jesús se refirió al espíritu santo como un “ayudante” y dijo que tal ayudante ‘enseñaría’, ‘daría testimonio’, ‘daría evidencia’, ‘guiaría’, ‘hablaría’, ‘oiría’ y ‘recibiría’. Además, según el griego original, Jesús usó a veces el pronombre personal masculino para referirse a ese “ayudante” (paráclito). (Jn 14:16, 17, 26; 15:26; 16:7-15.) Sin embargo, no es raro que en las Escrituras se personifique algo que en realidad no es una persona. En el libro de Proverbios (1:20-33; 8:1-36) se personifica a la sabiduría, y en el hebreo original, así como en las traducciones españolas, se le da el género femenino. La sabiduría también está personificada en Mateo 11:19 y Lucas 7:35 y se dice que tiene “obras” e “hijos”. Cuando el apóstol Pablo habla del pecado, la muerte y la bondad inmerecida, los personifica como “reyes”. (Ro 5:14, 17, 21; 6:12.) Dijo que el pecado ‘recibía incentivo’, ‘obraba codicia’, ‘seducía’ y ‘mataba’. (Ro 7:8-11.) Sin embargo, es obvio que Pablo no quería decir que el pecado fuese en realidad una persona.

    De igual manera, las palabras de Jesús registradas en Juan con respecto al espíritu santo deben considerarse teniendo en cuenta el contexto. Jesús personificó al espíritu santo cuando dijo que era “un ayudante”, que en griego es el sustantivo masculino pa•rá•klē•tos. Por lo tanto, es apropiado que cuando Juan menciona las palabras de Jesús, utilice pronombres personales masculinos para referirse al espíritu santo en su función de “ayudante”. Por otro lado, cuando, también con referencia al espíritu santo, se utiliza la palabra griega pnéu•ma en el mismo contexto, Juan emplea un pronombre neutro, ya que pnéu•ma es neutro. Por consiguiente, el uso del pronombre personal en masculino con pa•rá•klē•tos es un ejemplo de conformidad a las reglas gramaticales, no de doctrina. (Jn 14:16, 17; 16:7, 8.)

    Además, como ya lo he dicho antes en repetidas ocasiones, Dios mismo es un Espíritu y es santo, y como todos sus hijos angélicos fieles son espíritus y son santos, es lógico que si el “espíritu santo” fuese una persona, de algún modo las Escrituras permitirían identificar y distinguir a tal persona espíritu de todos los demás ‘espíritus santos’. Se esperaría que, al menos, el artículo definido se usase con esta expresión en todos los casos donde no se le llamase “espíritu santo de Dios” o no estuviese modificado por alguna expresión similar. Por lo menos esto lo distinguiría como EL Espíritu Santo. Pero, por el contrario, en muchos casos la expresión “espíritu santo” aparece en el griego original sin el artículo, lo que indica que no se trata de “alguien” sino de “algo”. Hch 6:3, 5; 7:55; 8:15, 17, 19; 9:17; 11:24; 13:9, 52; 19:2; Ro 9:1; 14:17; 15:13, 16, 19; 1Co 12:3; Heb 2:4; 6:4; 2Pe 1:21; Jud 20, Int y otras traducciones interlineales.)

    Yo, lo que no puedo entender sinceramente, Claudio, es que has estado rehuyendo reiteradamente, no se si por ignorancia documental u omisión volitiva, todo lo concerniente a la historia teológica y pagana de tu adorada “TRINIDAD”. Le andas de larguito y no quieres aceptar que toda esa turbulenta maraña que dio origen a la complicada deidad, tiene como raíz una de las etapas más oscuras de una de las religiones más corruptas que ha creado Satanás para corromper la verdad del evangelio de nuestro Señor. Tu iglesia ha heredado, nada más y nada menos, que una creencia (entre muchas otras) que, bajo una falsa etiqueta “cristiana” ha proliferado como mala hierba en medio del verdadero trigo, y que ahora es tan difícil para muchos, distinguir esa diferencia.

    Tú manifiestas el mismo espíritu de fanatismo sin límites y obsecado que no te permite “ver” la luz del verdadero evangelio de Cristo ¿Por qué? porque la venda que tienes en los ojos es, ni más ni menos, el fiel cumplimiento de lo que dice la Escritura cuando asevera que es Dios mismo quien “deja que una operación de error vaya a ellos, para que lleguen a creer la mentira”. En otras palabras, ya sea con tu silencio o bien, con tus afirmaciones de doctrinas totalmente antiblíbicas, pregonas, por todo lo alto, que todas las religiones paganas de la antigüedad, estaban más cerca de la “verdad” (en cuanto a la concepción crasa de sus creencias en triadas de dioses) que el propio pueblo de Dios a quien, JEHOVAl mismo, dictó las normas de su “unicidad” como Dios absoluto y Unico. Pero te importa un comino estas similitudes. Estás enseñando como cristianas, doctrinas que el Diablo ha utilizado como argucias desde el mismísimo momento en que logró la rebelión de nuestros primeros padres cuando le dijo a Eva, muy astutamente, que lo que les había dicho Dios “no era cierto” o sea, que era una mentira ¿Cuál? Que “no morirían” que serían como Dios conociendo el bien y el mal. Esta primera mentira de la que hay registro en la historia de la humanidad, fue la que originó, y todavía se defiende a “capa y espada” por todo el mundo, la creencia de que el hombre en realidad “no muere”, que algo dentro de él continúa existiendo después de la muerte. Fue aquí donde comenzó toda esa avalancha de creencias que, cual “menú” a la carta al servicio de la libre elección, las religiones paganas han sabido “condimentar” con todo ese arte para el engaño, para prolongar la disputa entre el bien y el mal.

    Creo que por ahora es suficiente.
    Un saludo cordial

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    • La verdad es que estas respuestas exesivamente largas me tienen cansado. En este sentido, Melviton, sufres del mismo mal que los apologetas de tu secta: el de no poder quedarse quietos en el análisis y refutación de un solo argumento y en saltar de una rama a otra sin descansar en un punto, además de emitir muchas afirmaciones que pueden ser tratadas de manera separada y tienen respuesta, pero que cuando se lanzan como metralletas juntas lo único que hacen es cansar al interlocutor. Además, este no es el medio perfecto para debatir de manera holgada, mucho menos de manera tan desordenada y tediosa como lo haces. Un argumento bien presentado, expuesto, explicado y defendido es mucho más fuerte que miles lanzados como a la ventura.

      Por mi parte, voy a presentar simplemente el argumento que expuse en este link a favor de la personalidad del Espíritu Santo: https://reformadoreformandome.wordpress.com/2010/09/04/1-corintios-210-11-y-la-personalidad-del-espiritu-santo/

      Luego se puede tratar Su Deidad y distinción del Padre y del Hijo. Mientras no vea respuesta a este argumento, no seguiré dialogando contigo, pues el tiempo no me sobra.

      Saludos!!!

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  17. Claudio.
    Saludos

    Excusas y más excusas y haces las de “Melquíades” Huyamos por la derecha. Ya sabía yo que no tienes suficiente asidero para mantener una discusión de altura.

    Y perdona, he repasado tus “links” y con todo respeto, parece una descarga de “letanías al mejor estilo del catecismo católico” no dice nada de nada, sólo disparates a más no poder y citas de filosofías paganas como si tuvieran algún valor para llegar a mejores conclusiones.

    Si lo que deseas es aclarar un sólo versículo de la Biblia y sobre este llegar a verdaderas conclusiones reveladoras pues, búscate a algún incauto que siga tu jueguito del “versículo” y que no se salga de allí.

    ¡Por Dios! dónde se ha visto que uno tiene que enfrascarse solamente en un simple versículo de la Biblia y no salirse de él, pudiendo basarse en las más de 1600 páginas que contiene la Escrutura para llegar a conclusiones que sobre un mismo tema, puede suministrarnos verdadera luz.

    Yo en ningún momento no me he salido del tema del “Espíritu Santo”

    Como decimos aquí en mi tierra, sigue durmiendo de ese lado, que el que por su gusto muere, que lo entierren parado”

    Sin embargo, yo siempre tendré tiempo para compartir lo que nuestro Dios Unico JEHOVA nos ha mandado por medio de nuestro Señor.

    Es lamentable escuchar a todo un “cristiano” expresándose de la forma que lo haces.

    Un abrazo sincero.

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    • Melviton, un saludo.

      Si estuvieses de mi lado, y si tuvieses que ser tú el que tuviese que leer y responder las tremendas epístolas que envías, te aseguro que me comprenderías un poco.

      Por otra parte, dices que no respondo y que me arranco. Bueno, la mayoria de las objeciones que traes tienen respuesta y las puedes buscar en el link que te envié al foro de debate donde debatí largamente con los de tu secta. No me pidas que responda cada punto en este diálogo (si bien cada cosa que traes tiene respuesta, aunque es frustrante hablar con una pared), que este medio no está hecho para debatir con personas tan desordenadas para comunicarse y debatir como tú.

      Pues bien, dices que me arranco, pero hasta ahora no he visto ni siquiera UN INTENTO DE RESPUESTA al artículo que publique que, dicho sea de paso, es una respuesta a un TdJ con el cual debatí hace tiempo. Simplemente te limitas a decir que es aquí, que es acá, que no me limite a un vs., etc. etc. etc…pero ni un intento de refutaión. Luego el que evita responder soy yo. En fin.

      Como dije, no seguiré respondiendote hasta que no vea respuesta al argumento de mi artículo. Pero como va la cosa, creo que no la veré y lo dicho allí permanecerá firme, por más que grites y patalees.

      Saludos…

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      • Mira Claudio, en primer lugar, no creo que te importe mucho mis largas chorreras “escatológicas” ni mis “largas epístolas tipo libelo” que descargo contra ti y contra los tuyos; lo que te importa es que te molesta sobremanera la melodía que interpreto y, comprendo muy bien, que no sea “música para tus oídos”. En el caso contrario, si dijera todos esos disparates y tergiversaciones filosóficas de la sencillez manifiesta en las Escrituras, no te importaría en lo absoluto.

        Y a mí qué si no respondes, y mucho menos qué “si te arrancas”, ese es tu problema, no el mío. Aunque en ningún momento he interpretado ni “te he dicho que te arrancas”. Tú fuiste el que dijiste que no tenías tiempo y mucho menos paciencia para leer mis larguísimas epístolas.

        Hablas de “larguísimas chorreras” y ni qué decir de ese famoso “link” de las respuestas a toda la hermenéutica bíblica que “chorrean” los allí participantes, sobre todo uno que “muy orgulloso” sospecho, se identifica como “el expulsado”. ¡Y ni qué decir del otro que creo es “un catolicazo envenenado” que parece una “metralleta” como tú dices, y sin embargo no criticas lo extenso de su participación, porque ese sí se llevó el premio mayor de duración de su perorata moralina. ¡Ah, pero como estaba a favor de la doctrina antibíblica, no importa. No lo criticas.

        Claro, ese no es “cansón” ¡Jamás! Aunque pertenezca a una de las más grandes y corruptas iglesias de los últimos tiempos, pero, como creen en la “triada”, tiene vía libre para decir todo tipo de contrasentidos. En otras palabras, lo que encontré en ese link que tanto te enorgullece, es, ni más ni menos, una confabulación extraordinaria y una mezcolanza de criterios que el mismo Jesucristo se debe estar “comiendo las uñas” de la desesperación de ver el sinismo, el corrupto y asombroso panorama con respecto a la condición espiritual de “este valle de lágrimas”.

        Claudio, para poder explicar tanto de lo que está en la Biblia, tú sabes muy bien que no se haría en relatos “cortitos” que sirvan para desmenuzar todo lo que se debe considerar. Para yo exponerte algún tema en especial y para llegar a conclusiones reveladoras, se necesitarían muchas páginas y páginas para exponer, en todas las direcciones posibles, lo que sobre el particular enseña la Biblia y hasta habría que tocar, casi irremediablemente, los idiomas originales, muchos tan controversiales, que dieron origen a las diferentes traducciones de la Biblia que han dado pie para albergar, dentro de sí, las más increíbles y espeluznantes enseñanzas sobre la manera que debemos interpretar nuestra salvación personal..

        Yo también soy un hombre muy ocupado y no tengo tiempo para discutir por discutir. Si tanto te cansa escuchar mis “larguísimas epístolas”; muy fácil, no las contestes. Tú sigues con tu “telele”, que yo seguiré con el mío.

        Saludos

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