Por qué debo ser CALVINISTA (2° parte)

Juan Calvino

Juan Calvino

Espero que la primera parte de este estudio te haya impactado gratamente y haya edificado tu vida tal como lo hizo con la mia.

Aca va la segunda y final parte del estudio realizado Andrew Sandlin , sobre por qué debo ser calvinista.

La Centralidad del Pacto

Hay una segunda razón por la cual debo ser un Calvinista. Los Calvinistas creemos que el pacto se halla en el centro de los tratos de Dios con el hombre, y creo que esto es exactamente lo que la Biblia enseña. Este es el segundo gran distintivo del Calvinismo.6 Es un distintivo cuya importancia a menudo no es reconocida. Parte de la razón para esta falta de reconocimiento es debido a una época donde se ha perdido la noción total del pacto. Un pacto es un vínculo sagrado.
Es una relación en la que el amor y la legalidad armonizan de la forma más hermosa. A menudo tendemos a ver estos dos fenómenos de manera antitética: la ley y el amor son opuestos. El amor es espontáneo y emocional, mientras que la ley es calculada y racional. Pero la doctrina Bíblica del pacto destruye esta falsa antítesis. En los pactos Bíblicos (y estoy hablando aquí de los pactos entre Dios y los hombres), Dios entra en una relación vinculante y obligatoria con el hombre. No es menos obligatoria porque sea llena de amor, y no es menos amorosa porque sea obligatoria.
Dios ama tanto al hombre que está dispuesto a comprometerse Ėl mismo para con el hombre.
Como resultado del previo amor de Dios para con el hombre, el hombre está dispuesto a vincularse él mismo con Dios debido a su amor por Dios. Es tanto espontáneo como calculado, emocional y racional. Dios ama al hombre y hace un compromiso para con el hombre; el hombre ama a Dios y hace un compromiso para con Dios. Esta es la raíz del pacto bíblico.
El pacto es un tema dominante en la Biblia – desde el pacto de Dios con Noé de que nunca destruiría nuevamente la tierra con un diluvio, el pacto con Abraham de que Ėl sería Dios para él y su descendencia después de él y que bendeciría a todas las familias de la tierra a través de aquella simiente, a su pacto con Israel como nación que les bendeciría en tanto que ellos guardaran su ley, su pacto con David de que levantaría un rey para siempre en el trono de Israel del fruto de los lomos de David, hasta el “nuevo pacto”, que Dios colocaría su ley en los corazones de su pueblo.7 Jesús ratificó este nuevo pacto con el derramamiento de su sangre en la cruz, de la cual su última comida con los discípulos, o la Cena del Señor, es un signo y sello poderoso. Pablo, el agran apóstol del Nuevo Testamento, definió su ministerio en términos del nuevo pacto (2 Cor. 3:6).
El hecho es que el pacto es la manera como Dios se relaciona con el hombre. Ėl pudo haber escogido otra manera, pero no lo hizo. Ėl escogió entrar en un vínculo sagrado y bilateral con los hombres en el tiempo y la historia. Amorosamente Ėl se comprometió a sí mismo con los hombres, y ellos responden al comprometerse ellos mismos, también amorosamente, para con Ėl.
Dios nos ha dado su palabra en la revelación como una palabra pactal. Tiene dos partes, el Antiguo y el Nuevo Testamento, o los antiguos y nuevos pactos. Esta Palabra, las sagradas Escrituras, verifican la relación pactal con su pueblo; y esta Palabra, una palabra infalible, presenta sus términos a sus criaturas. Esta Palabra es la forma escrita del vínculo pactal.8
El pacto necesita fe intergeneracional. Somos miembros del pacto Abrahámico, unidos a Cristo la simiente prometida. Pero también nuestros hijos se hallan en pacto con el Señor (Gén. 17:7-14; Hch. 2:38-39; 1 Cor. 7:14). Como señaló una vez Andrew Murray, Dios le dio a Isaac las mismas promesas que le dio a Abraham.9 Dios es el mismo Dios, y sus promesas son las mismas promesas. Confiamos que Dios salvará nuestros hijos y los acercará hacia sí mismo y que ellos le seguirán. Ellos son su posesión especial. Ellos permanecen en pacto con Ėl. Y nosotros permanecemos en las promesas del pacto de Dios en la crianza de nuestros hijos.
Debo ser un Calvinista porque creo que el pacto es el medio por el cual Dios se relaciona con Su pueblo.

La Fe, una realidad que lo abarca todo

Tercero, y final, debo ser un Calvinista porque estoy convencido que la Fe Cristiana debe dominar la totalidad de la vida y existencia del hombre. No hay expresión del Cristianismo ortodoxo que haya reconocido este hecho tanto como el Calvinismo lo ha hecho. Los Calvinistas creemos que Jesucristo es Señor, no solamente del servicio de adoración de la iglesia el domingo, sino también de la sala de juntas o en el taller el lunes.10
Todo pertenece a Cristo y todo lo que al apresente se encuentra bajo el dominio experimental del pecado debe ser reorientado hacia la justicia bíblica. Los Calvinistas concordamos con Francis Schaeffer cuando declaró que uno de los grandes problemas con los Cristianos hoy es que ven las cosas en pequeños pedacitos, en lugar de verlas como un todo.11
Estos buenos paisanos miran los males en la sociedad aquí y allá, pero no se dan cuenta que estos males son parte de un “sistema de vida” particular, o cosmovisión. En Occidente, esta cosmovisión es el humanismo secular.
Pero peor aún, los Cristianos no entienden que el mismo Cristianismo requiere su propio “sistema de vida” distintivo. Por casi dos mil años el Cristianismo ha dominado las vidas de los devotos, y hoy esta necesidad es aún más apremiante. A diferencia de muchos de nuestros antepasados en Europa y los Estados Unidos, ya no vivimos dentro de una cultura Cristiana. Por lo tanto, debemos estar especialmente vigilantes para enfatizar el Señorío de Cristo en todas las áreas de la vida, para que no vayamos simplemente a afirmar – por falta de comparecencia – la visión humanista secular de las cosas.
La Biblia declara que sea que comamos o bebamos, o cualquier cosa que hagamos, debemos hacer todo para la gloria de Dios (1 Cor. 10:31). Esto significa que todas las áreas de la vida deben estar bajo la autoridad de Cristo. Las artes, la ciencia, la tecnología, la vocación, los medios de comunicación, la política, la economía – todas estas y más – se encuentran bajo la autoridad de Cristo. El Calvinista no cree que hayan áreas “neutrales” de la vida y que tanto el creyente como el no-creyente puedan concordar en los principios básicos de estas áreas.12
Jesucristo es el Camino, la Verdad y la Vida. Ėl no es simplemente un camino, una verdad y una vida para alguna parte de nuestra existencia. Jesús mismo nos dice que venimos al Padre solo por Cristo,; y si no venimos al Padre somos espiritualmente ciegos (1 Cor. 2:14). Necesitamos interpretar las cosas desde la “perspectiva” de Dios para interpretarlas apropiadamente. Si Jesucristo no es Señor de la vida de uno, el hombre no puede esperar interpretar el mundo (incluído él mismo) con exactitud.
Si el conocimiento de Cristo domina nuestro mismo ser, debemos, como la Escritura dice, traer todo pensamiento cautivo a Cristo (2 Cor. 10:5). Simplemente no podemos ser Cristianos de “medio tiempo.”13

El Cristianismo se extiende mucho más allá de la esfera que se encuentra entre nuestras dos orejas – debe dominar la totalidad de la cultura, la totalidad de la vida.

Conclusión

Dios es un soberano. Dios se relaciona con el hombre por medio del pacto. Y la fe es totalizante, no está limitada a unas pocas áreas. Hay mucho más que podría decir, pero esta es la razón por la cual debo ser un Calvinista. Y oro que Ud. también se convierta en uno.

6 Geerhardus Vos, “La Doctrina del Pacto en la Teología Reformada,” Historia Redentora e Interpretación Bíblica, ed. Richard B. Gaffin Jr. (Phillipsburg,; P&R, 1971), Cap. 7.
7 O. Palmer Robertson, El Cristo de los Pactos (Phillipsburg: P&R, 1980).
8 John M. Frame, “La Escritura Habla por Sí Misma,” La Palabra Inerrante de Dios, ed., John Warwick Montgomery (Minneapolis: Bethany, 1973), 178-200.
9 Andrew Murray, Cómo Criar Tus Hijos para Cristo (Minneapolis: Bethany, 1975), 35-39 y siguientes.
10 Abraham Kuyper, Conferencias sobre el Calvinismo (Grand Rapids: Eerdmans, 1931).
11 Francis Schaeffer, Un Manifiesto Cristiano en Las Obras Completas de Francis A. Schaeffer.
(Westchester: Crossway, 1982), 423-425.
12 Cornelius Van Til, La Defensa de la Fe (Phillipsburg: P&R, 1967).
13 P. Andrew Sandlin, Totalismo (Vallecito: Chalcedon, 2002).

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2 comentarios

  1. Realmente lo que he anelado es poder encontrar un hermano Cristiano de pensamiento Calvinista. Tengo muchas preguntas sobre la doctrina Calvinista o su modo de ver el asunto de predestinación, tengo dudas de algunos textos donde veo libre albedrío. Quiero encontrar la verdad en el asunto, soy un hijo de Dios, sé que soy un presdestinado pero no sé si a la manera que lo ven los Calvinistas o si como lo ven en mi iglesia desde un punto de presiencia divina. Realmente estoy sumamente ilucionado poder hacer preguntas y recibir respuestas irrefutables y de hecho sostenibles para ser debatidas y defendidas en honor a la verda de le que realmente la BIBLIA DICE O EL SANTO ESPIRITU DE DIOS QUISO DECIR.

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    • Hola hermano Carlos. Gracias por tu comentario. Con gusto te responderemos tus dudas en la medida que podamos, junto a Marcelo y Alberto, y si algo no lo sabemos estudiaremos el tema para que aprendamos juntos.
      Un abrazo

      Andres.

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