Pastoras, ancianas y diaconisas: una perspectiva bíblica

Poca duda puede haber en cuanto a la validez y necesidad del ministerio femenino en la Iglesia de Cristo. Hay abundantes pruebas en el Antiguo y Nuevo Testamentos de que las mujeres desempeñaron papeles cruciales, ocupando funciones destacadas y siendo instrumento de bendición para el pueblo de Dios, tales como las profetizas y las juezas de Israel, las ayudadoras de Jesús y los apóstoles, las profetizas de las iglesias apostólicas y aquellas que recibieron iglesias en sus casas – sólo para mencionar algunas.

La pregunta, sin embargo, que ha dividido a los evangélicos en años recientes es sobre la validez, necesidad y lo apropiado del ministerio femenino ordenado. O sea, mujeres que ejercen sus actividades habiendo sido ordenadas para este fin por sus iglesias. No existe debate en cuanto a la participación de las mujeres en la vida de la iglesia. El debate gira en torno del ejercicio de los oficios eclesiásticos por ellas.

La parte histórica sobre el movimiento feminista, y también la respuesta a la indignación sobre el patriarcado en el último artículo están basadas en la tesis de maestría del Rev. Ludgero Bonilha Moraes. La parte que analiza los textos bíblicos del Nuevo Testamento que son más relevantes para nuestro tema está basada en material que yo escribí anteriormente, publicado por Publicações Evangélicas Selecionadas en Ordenação de Mulheres, y es usado con permiso.

Breve resumen histórico del movimiento feminista

Es de gran ayuda para nosotros estudiar el surgimiento del movimiento feminista. Generalmente una perspectiva global y amplia del tema bajo discusión nos ayuda a entender mejor determinados aspectos del mismo. En el caso del movimiento feminista, su historia nos revelará que la ordenación de mujeres al ministerio es apenas un punto de una agenda mucho más amplia y radical.

Orígenes del movimiento feminista fuera de la Iglesia

Examinemos primero el movimiento feminista fuera de la iglesia, enfocando en sus principales protagonistas.

Siglo 18: La vindicación de los derechos de la mujer
La ‘Primera onda’ del feminismo tuvo inicio en la primera mitad de los años 1700, cuando una inglesa, Mary Wollstonecraft, escribió A Vindication of the Rights of Woman (Una vindicación de los derechos de la mujer). Un año después de esta publicación, Olimpe de Gouges publicó un panfleto en París intitulado La Droits de la Femme (Los Derechos de la mujer) y una americana, Judith Sargent Murray, publicó On the Equality of the Sexes (Sobre la igualdad de los sexos). Otras pensadoras feministas surgieron en poco tiempo tales como Frances Wright, Sarah Grimke, Sojourner Truth, Elizabeth Cady Stanton, Susan B. Anthony, Harriet Taylor y también John Stuart Mill. Sus pensamientos y obras fueron defendidos con fervor y poco a poco fueron dejando profunda influencia en la sociedad moderna contemporánea del mundo occidental.

Siglo 19: La Declaración de los sentimientos
En 1848 cerca de 100 mujeres se reunieron en una convención en Seneca Fall, Nueva York, para ratificar la Declaración de los Sentimientos, escrita para defender los derechos naturales de la mujer. Las autoras de la Declaración de los Sentimientos reclamaban que las mujeres estaban impedidas de tener posiciones en la sociedad con respecto a trabajos mejores, además de no recibir el pago equitativo por el trabajo que realizaban. Notaron que las mujeres estaban excluidas de profesiones tales como la teología, medicina y abogacía, y que todas las universidades estaban cerradas a ellas. Denunciaban también un doble patrón de moral que condenaba a las mujeres con penas públicas pero excluía a los hombres del mismo castigo en relación a crímenes de naturaleza sexual. La Declaración fue un marco profundamente significativo en el movimiento feminista. Sus reclamaciones eran, en su gran mayoría, justas y consistentes. Por esto, el movimiento fue ganando muchas y muchos adeptos, a pesar de las grandes barreras que eran impuestas a las mujeres que se exponían a la defensa de sus ideas e ideales. La leyes del divorcio fueron liberalizadas y ocurrieron cambios drásticos con el estado legal de la mujer dentro del contexto del matrimonio. Alrededor de los años 30, como resultado de su educación profesional, las mujeres comenzaron a entrar en el mercado de trabajo como fuerza competitiva. Muchas barreras legales, políticas, económicas y educativas que restringían a la mujer fueron removidas y ella comienza a pisar el mundo del hombre con pasión y celo.

Siglo 20: Simone de Beauvoir y Betty Friedan
La primera fase de la construcción del feminismo moderno comenzó con la obra de filosofía de Simone deBeauvoir, Le Deuxiéme Sexe (El segundo sexo), en 1949. Las mujeres, según de Beauvoir, fueron definidas y diferenciadas tomando como referencia al hombre, y no con referencia a ellas mismas. Ella creía que el sexo masculino tomaba a sí mismo como medida por la cual el mundo entero era medido, incluyendo a las mujeres, siendo ellas definidas y juzgadas por este patrón. Las mujeres eran el «otro» no esencial. Simone de Beauvoir observa esta falta de igualdad del estatus sexual en todas las áreas de la sociedad, incluyendo la económica, industrial, política, educacional, y hasta en relación del lenguaje. Las mujeres fueron forzadas por los hombres a conformarse y moldearse a aquello que los hombres creaban para su propio beneficio y placer. A las mujeres de sus días no les era permitido o no eran animadas a hacer o llegar a ser otra cosa más allá de que el femenino eterno dictaba; ellas eran cercadas en un papel de «Kuche, Kirche, und Kinder» (cocina, iglesia e hijos). De acuerdo con de Beauvoir la mujer estaba destinada a existir solamente para la conveniencia y el placer de los hombres.

Al inicio de los años 60 una periodista norteamericana, Betty Friedan, transformó los conceptos filosóficos de Simone de Beauvoir en algo más fácil de asimilar para la mujer moderna, al publicar La Mística Femenina, un libro que examina el papel de la mujer norteamericana. Según Friedan, las mujeres de sus días fueron enseñadas a buscar satisfacción sólo como esposas y madres. Ella afirmó que esta mística del ideal femenino produjo mujeres infantiles y frívolas, casi como niñas, livianas y femeninas, pasivas, cómodas sólo en el mundo de la cama y la cocina, de sexo, de bebés y de casa. Al igual que de Beauvoir, ella afirma que la única manera para que la mujer se encuentre a si misma es conocerse a si misma como una persona seria, por medio de la obra creativa ejecutada por ella misma. Friedan bautizó el dilema de las mujeres: «Un problema sin nombre». Friedan estaba de acuerdo con de Beauvoir que la liberación de las mujeres requeriría cambios estructurales profundos en la sociedad. Para esto, las mujeres tendrían que tener control de sus propias vidas, tendrían que definirse a sí mismas y dictar su propio destino.

El «Problema sin nombre» – el patriarcado
Al final de los años 60 la autora feminista Kate Millett usó el término ‘patriarcado’ para describir el «problema sin nombre» que afligía a las mujeres. El término tiene su origen en dos palabras griegas: pater, que significa ‘padre’, y arche, que significa ‘gobierno.’ La palabra ‘patriarcado’ era entendida como el ‘gobierno del padre’, y era usada para describir el dominio social del macho y la inferioridad y la servidumbre de las mujeres. Las feministas pusieron el patriarcado como la causa última del descontentamiento de las mujeres. La palabra patriarcado definía para ellas el problema que de Beauvoir y Friedan no pudieron nombrar, pero sí lograron identificar. De acuerdo con las feministas, el patriarcado fue el poder de los hombres que oprimía a las mujeres y que era responsable por la infelicidad de ellas. Las feministas concluyeron que la destrucción del patriarcado traería de vuelta la realización de las mujeres. La liberación de las mujeres del patriarcado permitiría que ellas llegaran a poder realizarse.

Surgimiento del movimiento feminista dentro de la iglesia

Katherine Bliss
Podemos considerar el libro de Katherine Bliss, El trabajo y el estatus de la mujer en la Iglesia (1952) como el marco inicial del movimiento moderno feminista dentro de la cristiandad. El libro era basado en una encuesta sobre las actividades y los ministerios en los cuales las mujeres cristianas estaban comúnmente involucradas. Bliss observó que, a pesar de que las mujeres estuvieran muy involucradas en la vida de la Iglesia, la participación de ellas estaba limitada a papeles auxiliares tales como la Escuela Dominical y las misiones. Las mujeres no participaban en los puestos de liderazgo tradicionalmente aceptados, tales como la enseñanza, predicación, administración y evangelismo, aunque muchas de ellas parecían estar preparadas y tenían dones para estos ejercicios. Bliss le llamó la atención a la Iglesia para que una re-evaluación de los papeles hombre/mujer en la Iglesia, particularmente la ordenación de las mujeres.

Activistas cristianas abren fuego
La obra de Bliss sirvió como munición para los activistas cristianos en la lucha por los derechos civiles y políticos en 1961. Ellos, junto con las feministas en la sociedad secular, comenzaron a vocalizar su descontento con el tratamiento diferente que las mujeres recibían a causa de su sexo, inclusive, dentro de las iglesias cristianas. En este mismo año, varios periódicos evangélicos publicaron artículos sobre el ‘síndrome de las mujeres limitadas a los papeles de casa y de esposa’, donde se argumentaba que las mujeres estaban restringidas a los papeles inferiores en la Iglesia. Los hombres podían ser ministros ordenados, pero a las mujeres se les imponían barreras para las actividades ministeriales como la enseñanza, la consejería y el pastoreo. Las mujeres, afirmaban los activistas, desean participar de la vida religiosa en un nivel más significativo que sólo la costura, o dirigir los bazares, o poner la mesa para la Santa Cena, o los servicios generales tales como levantar recursos para los necesitados – actividades con frecuencia designadas para ellas. Al igual que con el trabajo físico, ellas querían contribuir con ideas para la Iglesia.

El Consejo Mundial de Iglesias
La atención dada a los papeles de los hombres y las mujeres dentro de la Iglesia se hizo más intensa en la medida en que el movimiento secular de las mujeres fue ganando fuerza. Ya en 1961 el Consejo Mundial de Iglesias distribuyó un panfleto intitulado En cuanto a la ordenación de las mujeres, llamando a las iglesias afiliadas a que hicieran un «re-examen de sus tradiciones y leyes canónicas». Varias denominaciones comenzaron a aceptar que el cristianismo había incorporado en sus valores una actitud patriarcal dominante de la cultura de sus orígenes.

Muchos católicos, metodistas, bautistas, episcopales, presbiterianos, congregacionalistas y luteranos estaban de acuerdo: la mujer en la Iglesia necesitaba liberación. Con esta conclusión en mente, de que la mujer necesitaba de liberación dentro de la Iglesia, se estableció un camino de acción que tenía como meta abrir el ministerio ordenado tanto para la mujer como para el hombre.

En los años 60 las feministas cristianas se pusieron en un rumbo paralelo a aquel establecido por las feministas en la sociedad secular. Ellas, junto con sus contrapartes, buscaron anular la diferenciación de papeles hombre/mujer. El tema dominante fue la necesidad de que la mujer se definiera a sí misma. Las feministas creían que a las mujeres se debía permitirles hacer todo lo que el hombre puede hacer, de la misma manera y con el mismo reconocimiento que es conferido al hombre. Esto, según ellas creían, constituía la verdadera igualdad.

Los primeros argumentos en pro de la ordenación de las mujeres
Las feministas cristianas buscaron la inclusión de las mujeres en el liderazgo de la Iglesia sin un análisis claro de la estructura y funcionamiento de la misma según el patrón bíblico. Ellas simplemente juzgaron la Iglesia como sexista e iniciaron su camino de acción en respuesta a este juicio. Las feministas cristianas, mano a mano con sus contrapartes seculares, comenzaron a demandar “derechos iguales”. Para la defensa de estos “derechos”, a esta altura del movimiento feminista cristiana, todavía partía del presupuesto que la biblia era la Palabra de Dios. Veamos sus argumentos:

Los Padres de la Iglesia fueron influenciados por el patriarcalismo
Según las feministas cristianas, Clemente de Alexandría, Orígenes, Ambrosio, Crisóstomo, Tomás de Aquino, Lutero, Tertuliano, Calvino y otros teólogos y líderes importantes de la Iglesia Cristiana, influenciados por el patriarcado, reafirmaron la inferioridad de la mujer a través de la historia de la Iglesia, y así, prohibieron la ordenación de la mujer y cometieron errores en cuanto a los papeles conyugales. Las mujeres fueron excluidas de las posiciones de autoridad porque los Padres de la Iglesia las veían por naturaleza inferiores y menos capaces intelectualmente que los hombres.

La biblia enseña la igualdad de los sexos
En segundo lugar, las feministas cristianas pasaron a afirmar que la biblia daba apoyo a la plena igualdad de las mujeres y que los hombres habían ignorado estos conceptos bíblicos. Las primeras feministas cristianas afirman que el registro de la creación de la mujer en Génesis ha sido interpretado casi universalmente de manera equivocada, para enseñar que «Dios impuso la inferioridad y la sujeción» de la mujer. Los teólogos (hombres) fueron acusados por las primeras feministas cristianas de haber ignorado los pasajes bíblicos que dan apoyo a la igualdad femenina, torciéndolos para su propio interés. La doctrina del liderazgo en la Iglesia que excluía las mujeres del ministerio, fue presentada como subproducto de un estudio amputado de las escrituras.

No hay diferencia entre hombre y mujer
La tesis principal que fue propuesta por las feministas cristianas al inicio de los años 60 era idéntica al feminismo secular: no hay diferencia entre hombre y mujer. Las feministas argumentaban que con respecto a las emociones, el psique, y el intelecto, no hay demostración válida de que existan diferencias entre mujeres y hombres. Cualquier diferencia aparente resulta ser única y exclusivamente el resultado del acondicionamiento cultural y jamás de factores biológicos. Por tanto, teniendo en vista la igualdad de los sexos, las feministas cristianas demandaban que la mujer fuera colocada en posiciones de pleno liderazgo dentro de la casa y la Iglesia, con total igualdad con el hombre.

El primer paso del movimiento feminista dentro de la Iglesia fue la ordenación de mujeres para los oficios eclesiásticos, y este fue sólo el primer paso. La ordenación de las mujeres requiere el desarrollo de una nueva teología, de una nueva visión sobre Dios, sobre la biblia, el culto y el mundo. La teología debía redefinirse, alineándose con el punto de vista feminista. Este fue el próximo paso que se dio.

Desarrollos recientes en la teología feminista
Se necesitaba una teología totalmente nueva, basada en la experiencia y en la interpretación de la mujer. Un nuevo desarrollo teológico era necesario para dar apoyo a la ordenación femenina. Esta nueva teología se movió en varias direcciones. Veremos que la ordenación femenina es apenas un punto en una agenda mucho más grande y más radical.

La re-interpretación de la sexualidad femenina
Rechazando la definición de la feminidad y de los papeles femeninos que les fueron impuestos por los hombres y por la mentalidad patriarcal dominante, las mujeres demandaron una nueva definición de estos puntos que partieran de otro punto de referencia. La conclusión a que llegaron fue que la misma mujer es el mejor punto de referencia para su autodefinición. En la caminata hacia este nuevo descubrimiento, ella debe descubrirse a si misma en relación con otras mujeres y no en relación con los hombres.

En la década de los 70, los movimientos radicales en pro del lesbianismo llegaron a identificar la misión y propósito del movimiento feminista en general. Fue aquí que el lesbianismo entró en el movimiento feminista cristiano más radical como elemento clave en la re-interpretación de la mujer, su feminidad, espiritualidad y su rol. La contribución más importante con respecto a la introducción del lesbianismo en el movimiento feminista fue dada por la líder feminista Kate Millet, que admitió públicamente ser lesbiana, después de escribir el libro Sexual Politics, un ‘best seller’ (de mayor venta) publicado en 1970. Este acontecimiento fue divulgado mundialmente por medio de la revista Time en ese mismo año. Surgieron dentro de las iglesias grupos de lesbianas ‘cristianas’ presionando para la ordenación de las mujeres, de lesbianas, la celebración del matrimonio de los gays y la aceptación de los homosexuales y lesbianas activos como miembros plenos en la iglesia.

La re-interpretación feminista de la biblia
La teología feminista llegó a ser profundamente influenciada por la hermenéutica pos-moderna, la cual enseña que la escritura y la lectura de cualquier texto son totalmente determinadas por las perspectivas sociales y las experiencias de vida de los autores y lectores. Empleando este principio de lectura bíblica, las feministas cristianas concluyeron que la biblia es un libro machista y refleja el patriarcado dominante en la cultura israelita y griega de aquella época. La biblia es un libro de experiencia religiosa de las mujeres y los hombres, judíos y cristianos; sin embargo su texto fue formado por los hombres, adultos e instruidos. Pocos textos fueron escritos por las mujeres. Como resultado, los autores frecuentemente enfatizaron solamente el papel de los hombres. Ellos contaron la historia de todo un pueblo desde su perspectiva masculina.

Desarrollaron una visión patriarcal de la religión hasta el punto de transformar a Dios – un espíritu puro sin género – ¡en un ser masculino! Y este Dios siempre escoge a hombres como profetas, sacerdotes y reyes, ¡porque los hombres son mejores o más fuertes moralmente que las mujeres!

Las feministas proponen una re-interpretación radical de la biblia, partiendo de la óptica de ellas. Proponen también que las mujeres aprendan a examinar las lecturas hechas desde la óptica patriarcal y a impugnar cualquier interpretación distorsionada por el machismo. La interpretación tradicional de la biblia siempre fue masculina, pues lo masculino era tenido como universal. Hoy, esa lectura ideológica incomoda a muchas mujeres y hombres en las iglesias.

Además, desean que se publique versiones bíblicas donde el elemento masculino sea quitado del lenguaje. Estas versiones, llamadas versiones con lenguaje inclusivo, ya no se refieren a Dios como ‘Padre’, y llaman a Jesús ‘el niño de Dios’ en vez del ‘Hijo de Dios’. Ya existen docenas de versiones bíblicas así en el mercado mundial. En Brasil, la segunda edición de la Biblia na Lenguagem de Hoje (la Biblia en el lenguaje de hoy) introdujo una forma suavizada de lenguaje inclusivo. Y algunas feministas radicales declaran que la biblia no es confiable y que las historias de las mujeres hoy deben ser agregadas al canon de la biblia.

La re-interpretación del cristianismo
Como resultado de esta nueva lectura de la biblia, orientada en contra de todo elemento masculino y contra el patriarcalismo, las feministas propusieron una reforma radical del cristianismo tradicional. La ordenación de las mujeres era apenas un pequeño aspecto de este proyecto, porque para ellas, la verdadera religión debía contar con elementos que reflejan el poder y la cooperación de las mujeres, cuya principal característica es generar la vida. Así, muy naturalmente, las feministas adoptaron y ‘cristianizaron’ los antiguos ritos paganos de la fertilidad, que celebraban los ciclos de la naturaleza, las estaciones del año. la fertilidad de la tierra, el sexo y la generación de vida. Los cultos siguen temas litúrgicos relacionados con las estaciones del año. Este nuevo cristianismo femenino entiende que la mujer es más apta que el hombre para establecer y conducir la religión, pues mientras el hombre, el guerrero, mata y quita la vida, la mujer genera vida. Aquella que conduce a la vida dentro de sí es más apta para definir la religión y conducir sus cultos.

Una re-interpretación de Dios
El paso más radical dado recientemente por el movimiento feminista cristiano radical fue el re-invento de Dios. Más de 800 feministas, gays, y lesbianas del mundo entero se reunieron en los Estados Unidos en 1998 para realizar un congreso llamado Re-imaginando a Dios. Los participantes llegaron a conclusiones tremendas: el verdadero dios de Israel era una diosa llamada Sofía, que los autores masculinos transformaron en el dios masculino Javé, hombre de guerra. Jesucristo no era Dios, sino que era la encarnación de Sofía, quien es la personificación de la sabiduría femenina. Esta diosa puede ser hallada dentro de cualquier mujer y es identificado con el ego femenino. En el congreso celebraron una ‘Cena’ en la cual el pan y el vino fueron sustituidos por leche y miel, y pidieron que las iglesias tradicionales pidieran perdón por haberse referido a Dios siempre en términos masculinos. Maldijeron a aquellos que están en contra del aborto, y bendijeron a los que defendían a los gays y las lesbianas.

Conclusión

La lectura de los orígenes y el desarrollo del movimiento feminista deja claro que la ordenación de las mujeres al ministerio es apenas un punto de una agenda mucho más amplia. Es claro que no todos los que defienden la ordenación de la mujer concuerdan con toda la agenda del movimiento feminista cristiana. Sin embargo, considerando que muchos de los argumentos usados para defender la ordenación femenina son los mismos que son empleados para una defensa del lesbianismo o del homosexualismo en las iglesias, para las versiones feministas de la biblia, y para el mismo re-invento de Dios y del cristianismo, se percibe que la ordenación femenina es sólo un pedazo de un todo indivisible, que tarde o temprano habrá de prevalecer donde se le dé oportunidad.

Autor: Rev. Augustus Nicodemus Lopes
Fuente: http://www.clir.net

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13 comentarios

  1. Interesantísimo tema, Marcelo.
    Es comprensible la indignación que puedan sentir muchas mujeres cuando no son valoradas justamente, pero no hay duda de que en medio de ese proceso de reclamación justa de derechos Satanás ha influenciado las mentes alejadas de Dios para llevar esta lucha hacia fines perversos y depravados, aun dentro del cuerpo de Cristo.
    Dios nos dé sabiduría e iluminación, tanto a mujeres como a hombres, para no caer en el engaño, ya sea por el abuso de poder por parte de los hombres o viceversa; y que en nuestras iglesias se enseñe el justo rol que a cada género corresponde.
    Bendiciones!

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  2. Oswald

    Tienes razón, esa indignación también es causada muchas veces por nosotros al no darle la debida honra al rol que Dios les dio a ellas.

    Creo que hombres y mujeres no son iguales sino complementarios sin embargo esta idea bíblica es muy rechazada hoy incluso en las iglesias tradicionales. Quiera Dios que no nos conformemos a este siglo sino que gobernemos la iglesia de Dios bajo las reglas y preceptos que Él mismo dejó para que lo hiciéramos.

    Bendiciones

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  3. Ni el feminismo ni el machismo son de Dios, pues Dios creó tanto al hombre como a la mujer a su imagen y semejanza, de acuerdo con Genesis 1:27, por lo tanto, concuerdo con el comentario de Marcelo Sanchez, de que el hombre y la mujer se complementan.

    Tengo que señalar que, a juzgar por el titulo, se supone que el artículo trata la perspectiva biblica en cuanto a las funciones de la mujer en el cuerpo de Cristo, que es la iglesia, pero no encontré ni un solo versículo bíblico para apoyar o rechazar dicha postura.

    El papel de la mujer en la vda de Jesucristo, comenzando por el hecho de que nació de una mujer, fue relevante y nos debe enviar un mensaje claro de que ambos sexos son importantes para Dios, de otro modo no hubiera creado a Eva, o no hubiera usado a Maria para el nacimiento del Salvador del mundo.

    Fueron las mujeres quien ungieron su cuerpo para la sepultura, fue la samaritana la primera mujer en anunciar el evangelio. Las mujeres no podian ser enseñadas por los rabinos, pero Maria se sento a los pies de Jesus “Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.” A las ancianas, Pablo ordenó a enseñar a las mas jóvenes.

    Hay muchísmos más ejemplos en la Palabra que nos arrojan luz sobre el hecho de que para Dios llevar a cabo sus planes y propósitos eternos, le es irrelevante el género.

    Bendiciones.

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  4. Es muy interesante ver como las mujeres mismas se boicotean, si nos vamos desde los inicios del feminismo cuando ellas empiezan a revelarse en contra de los hombres y a decir que nuestras actividades son inferiores a las de ellos, aqui comienza todo.Creer que somos inferiores por lo que hacemos es un error, realmente somos un complemento como ellos lo son para nosotras..y sí Dios determino los roles de cada uno con sabiduria..por que creernos esto del engañador solo nos quiere confundir para separarnos de Dios humillandonos a nosotras misma.. hay un capitulo hermoso dirijido ala mujer Virtuosa en Proverbios 31:10 esto no es tomarnos en cuenta o reconocer de parte de Dios lo importante que somos para El?? Definitivamnete hay cosas y actividades que los hombres no hacen y no por eso se sienten menos.

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  5. Es un tema para ninos, pues la Biblia está clarisima sobre ese asunto. “Jehová varón de guerra…la gloria de Dios es el hombre, y la gloria del hombre es la mujer…no permito a la mujer ensenar ni tener dominio sobre el hombre…como en TODAS las iglesias de los santos vuestras mujeres callen en la congregación…”etc. Los cristianos han mirado demasiado la TV, y su mente ha sido gravemente trastornada. El patriarcado es el modelo biblico, y el matriarcado es el modelo que se encuentra en las tribus indigenas y paganas como los kunas, y en el occidente decadente. Maridos amad a vuestras esposas,,, esposas sujetaos a vuestros maridos…No hay evolución,,¡,Solo hay decadencia!

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  6. Wooow, que buen tema, aqui en Argentina es muy resistido, inclusive por los ministros hombres que ven la necesaria participación y ordenación de la mujer al ministerio, cuando esto se da indiscriminadamente se ven las consecuencias en el resto de la congregación porque esta resistencia es contagiosa y se da por sentado que debe ser una practica de la iglesia actual.
    El sabado anterior fui invitado al casamiento de un amigo y para mi sorpresa quien los caso fue la mujer del pastor estando este presente y lo unico que hizo fue orar por el matrimonio. Esperemos que la iglesia en mi país vuelva a las Escrituras. Bendiciones

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  7. Este tema de la mujer es esencial para entender el proceso de la gran apostasía final que se está dando en las iglesias protestantes. El hombre cayo por su culpa al principio en el Eden, pero el instrumento fue la mujer. Ahora Satán repite la misma técnica y las iglesias que tenían la doctrina verdadera (calvinista) caen por medio la “liberación” de la mujer. La mujer no debe ser liberada del varón sino sujeta al varón como el varón tiene que ser sujeto a Cristo como Cristo está sujeto a Dios. Cuando ves una mujer en el pulpito, ya sabes que el diablo ha tomado el control de tal iglesia. Muy sencillo; no necesitas saber si el consistorio es de tendencia supralapsariana. Un niño en Cristo, solo con ver si hablan las mujeres en la congragación o si se callan, sabe el estado espiritual de sus miembros.

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  8. Gloria adiós. Soy una mujer k busca hacer la voluntad de Dios por eso caí en este tema por más que poder predicar busco hacer la voluntad de Dios. Este tema a estado en mi cabeza por que me he dado cuenta que las mujeres han causado un gran desorden en la iglesia del señor y ya no existen los trabajos sociales que hacían esas mujeres sino que ahora solo quieren estar de lindas muy arregladas y entacadas en los púlpitos con nombre de profetas y apóstoles y se han olvidado de los hospitales y casas de ancianos y ayudar al necesitado. Le pido k oren por mi para que Dios me ayude a cambiar lo que aprendí de mis lideres y haga la voluntad de Dios.

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  9. Hola Rosita, me alegro por fin oir una mujer que habla con honestidad. La voluntad de Diuos para usted está en la Biblia, y es muy sencillo, ai usted ya ha recibido al Señor Jesús en su corazón , usted tiene que dedicarse aparte de la oración y del estudio quotidiano de la Biblia a amar a su marido sujetándose a él como al Señor, a amar y educar sus hijos y a cuidar todos los asuntos de su casa. lLa mujer de Dios es casera, no es una ejecutiva o una teologa. La mujer de Dios cuida su casa no su carrera profesional. En un caso normal, usted no tiene que preocuparse por ganar el pan, esto le incumbe a su marido, a usted le incumbe preparar la mesa para comer el pan que su marido ha sudado para usted y vuestros hijos.El diablo por medio de la TV y de los pastores vendidos a la corriente del mundo moderno, ha destruido el modelo antiguo y milenario de la mujer ama de casa, y ahora estamos viviendo en Sodoma.

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  10. Oraremos por usted Rosita, y no olvide que la mejor prédica que pueda hacer es sin palabras con una actitud de sumisión a su marido, y dejando el pantalón y el pelo corto para los hombres. Una mujer en falda y con pelo largo ya es un sermón ambulante, y si es cristiana de veras, es decir sumisa a su padre o a su marido entonces ya es una maestra para las demás mujeres. El diablo las tiene a todas en pantalones o minifalda…No se deje llavar por la corriente siga lo que dice la Palabra de Dios, y será una hija de Sara que llamaba a Abraham su señor.

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  11. Gracias por sus comentarios a la verdad yo he podido entender y ami misma me preguntaba por que escuchaba los testimonios de mujeres que antes visitaban los enfermos, a los ancianos en los acilos y ese tipo de obras que han desaparecido y a la vez me preguntaba si yo leia tanto sobre grandes reformas y veia que eran hombres siempre pero que hoy dia las mujeres estaban en control y que tenian grandes nombres y nisiquiera se mencionaban a los esposos inclusive yo misma llegue a predicar en tres actividades de iglesias de mi comunidad pero ya comenzaban a verme mas importante que a mi esposo por que el solo estaba involucrado con el piano y el canto. pero le doy gracias a Dios que estuve orando y Dios ha estado ratando con el ahora mismo esta en medio de un proceso de renovacion espiritual. Los problemas en los hijos y cuantas cosas eran cosas que me podian a pensar y mirando como tantas costumbres inmundas han metido las mujeres en las iglesias canciones de respeto a la mujer, rifas en otro dicho han hecho lo mismo que acab lideres que solo tienen amor al dinero y como las mujeres son inventoras de muchas cosas y saben atraer gente pues le dan libertad mientras que ellos se les llama pastores pero dejan que sean las mujeres que les hagan el trabajo mal hecho por cierto. No es facil para mi ya que tengo anos trabajando para ayudar en los gastos y ahor ami esposo se encuentra afectado de salud y fuera del pais pero sigo orando por que yo se que Dios me etsa guiando a su proposito y voluntad y el conoce el deseo de mi corazon.
    Quiero dejarles una pregunta si me pueden ayudar. por anos he estado al frente de la visita a una carcel aveces van pocos o aveces voy sola y mas que vivimos en una isla que se habla ingles y de las iglesia hispanas solo yo traduzco a nivel de iglesia. Creen que si uno de mis hermanos predican un amigo evangelista que siempre va conmigo y yo traduzco lo que el dice esta adecuado es solo una hora en la tarde de los sabados y a la VERDADD ESOS JOVENES DE LA PRISION SE HAN PEGADO A MI CORAZON Y LOS TENGO COMO HIJOS.

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  12. No hay ningun problema en que usted traduzca la enseñanza o predica de un hermano evangelista.
    El peligro son los pastores de las iglesias que han sido formados todos en seminarios que aceptan a las mujeres y por ende la gran mayoría (excepto Marcelo…)han sido procesados para aceptar que la mujer hable en la iglesia y tenga autoridad sobre los varones. (Y claro que se autoprocesan delante de sus televisores cuando estan en casa). Estamos en la gran Apostasía que preced la segunda venida de Cristo. la única forma de no caer en la ceguera laodicense es aferrando a la Palabra de Dios, y no aceptar enseñanzas que contradicen abiertamente lo que dice la Biblia en temas sencillos como el rol de la mujer. Gloriémonos en ser esclavos de Jesucristo, cuyas consciencas están atadas a la Escritura de una manera honestad sincera y sencilla.

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