Y vivieron felices para siempre…

Hace unos días escuché que los discípulos de Cristo no habían vivido felices como los protagonistas de los cuentos; los que siempre terminan diciendo: “Y vivieron felices para siempre”. Es cierto que los discípulos no vivieron como los personajes de los cuentos, lo que no es cierto  es que ellos no vivieron felices para siempre. Los discípulos vivieron la verdadera felicidad, no la que nos quieren hacer creer los cuentos.

Veamos el caso de la Cenicienta. Una pobre joven maltratada por su madrastra y hermanas hasta que un hada madrina hizo que se viera como una mujer hermosa para que el príncipe se enamorara de ella; a las doce de la noche debe abandonar la fiesta donde ella estaba con el príncipe dejando sólo un zapato de cristal. El príncipe la buscó hasta encontrarla, se casaron y vivieron una vida sin problemas – felices para siempre.

Al casarse con el príncipe la cenicienta dejó de tener los problemas que tenía antes. ¿Es eso vivir feliz?

La Biblia nos enseña que ser feliz no es vivir sin problemas, el cristiano debe ser feliz a pesar de los problemas. Cuan lejos está esa verdad del falso evangelio de la prosperidad que tanto se predica hoy. ¡Sólo debes decir con fe lo que quieres y Dios te lo dará! Predican los charlatanes de la Palabra de Fe.

¿Por qué Esteban, cuando estaba siendo apedreado, no pidió que le pasara otra cosa? ¿Por qué Juan fue desterrado a la isla de Patmos? Hubiera sido fácil, sólo decir yo no quiero estar aquí.

La Biblia nos enseña que la felicidad también debe expresarse en medio de nuestros problemas. Pablo dice a los corintios que él se goza “en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias” (2 Cor. 12:10). ¿Cómo un hombre puede ser feliz en las tribulaciones?

El hombre puede ser feliz debido a la obra del Espíritu en él. Gálatas 5:22 dice que fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, etc. El gozo, la felicidad es una obra de Dios de nosotros, aparte de nuestras situaciones que podamos estar viviendo.

El salmista dice “En tu presencia hay plenitud de gozo” (Sal. 16:11), también llama al Creador como “Dios de mi alegría y de mi gozo” (Sal. 43:4).

Aunque muchas veces pensemos que el impío es más feliz que nosotros debemos recordar que “la alegría de los malos es breve, Y el gozo del impío por un momento” (Job 20:5), pero nuestra alegría es eterna. Es eterna porque no es algo que nace en nuestro interior sino que es algo que viene de Dios, es un regalo divino, es el fin para el cual Él nos creo.

Pd. ¿Qué hubiera pasado si el príncipe hubiera conocido a la cenicienta antes de su mágica transformación? Ella tuvo que dejar su ropa sucia para poder ser amada. Dios nos ve como la ropa más sucia que puede haber (Is. 64:6) pero de igual forma quiso que su Hijo muriera por su pueblo. ¿No es para estar feliz eternamente?

1 comentario

  1. “mi poder se perfecciona en la debilidad,. Por tanto, de buena gana me gloriaré más en mis debilidades”.Ver el poder de Dios en su propia vida es la antesala del Reino de los cielos. Mejor vida espiritual y felicidad tiene por lo general el limpiabotas que vive por fe, que el reverendo asalariado.

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