Filiación: Derrotando la Carne

libertad.jpgSeguimos con la serie “Filiación: Hijos e hijas de Dios” dictada por el pastor John Julien. Esta entrega tiene por nombre Derrotando La Carne: Tratando Honestamente con la Naturaleza del Pecado y en ella el pastor nos enseña sobre la santificación.

El pastor introduce el texto de la siguiente manera: “Jesús ha venido a hacernos libres del poder del pecado y de la muerte y libres para ser justos. Un pueblo que luce como Cristo. Que busca hacer justicia, amar y hacer misericordia y caminar humildemente delante de nuestro Dios. El evangelio es en sí el Poder de Dios para derramar esa vida del espíritu de Dios en nosotros, para ver el pecado más y mas derrotado y crecer en la verdadera justicia puesta en práctica.

¿Como trabaja esto en la vida práctica?”

Existen dos caras en esta moneda de la obediencia (es lo que las escrituras denominan “Santificación”) y van tomadas de la mano. Un lado de crecimiento es para ver y luchar con nuestra naturaleza pecaminosa bajo la luz de el evangelio; el otro lado es para ver y buscar la justicia bajo la luz del evangelio.

En esta lección vamos a tratar el primer aspecto. La libertad de tratar con la naturaleza pecaminosa que vive en mi.

I. CREER EN EL EVANGELIO NOS DÁ LA LIBERTAD DE TRATAR LIBREMENTE CON EL PECADO (I Juan 1)

Nuestra Identidad con Cristo – nuestra justicia en El – es lo que nos da la libertad para descansar y ver la verdad acerca de nuestra naturaleza pecaminosa. Nuestra posición delante de Dios no depende en si vemos o no el pecado expuesto en nuestro corazón. Nuestra posición delante de Dios en nuestro mejor día o en nuestro peor día no está basado en como nos va en el día: esta basado solamente en la obra de Cristo para nosotros, ambos su perdón y su justicia en nuestro favor.

Lo que alimenta el temor de estar dispuesto a tratar honestamente con nuestro pecado es una pregunta inquietante, una duda de si Dios todavía estará con nosotros, nos amará, nos bendecirá, nos enseñará como a sus hijos; aún en el punto en el que nuestro pecado haya sido expuesto; o si en su voluntad (aún justa en nuestras mentes) nos ve inmerecedores de su amor y está entonces enojado con nosotros. Entre menos creamos que nuestra posición esta basada sólo en la justicia que está en Cristo y no en nosotros mismos, mucho más seremos susceptibles a estas dudas.

Estas dudas en cambio, llenan el pensamiento de ideas como — Hay que trabajar más duro para traer alguna buena acción delante de Dios, para que así El este contento con nosotros y estar seguros que El nos va a bendecir. Con ésta forma de pensar, el pecado expuesto se verá como un paso atrás, una derrota, algo que tendemos siempre a cubrir. Pero lo que Dios realmente desea para nosotros es tener la libertad de saber que somos sus hijos amados por Fe en Cristo Jesús, y que ésta relación de comunión nunca cambiará, de modo que cualquier pecado expuesto no sea un motivo de temor sino por lo contrario una oportunidad de crecimiento.

II. CREER EN EL EVANGELIO NOS DÁ LA LIBERTAD DE ENFRENTAR HONESTAMENTE, NUESTRO CARÁCTER PECAMINOSO

A. Aún como creyente, esta naturaleza de pecado, todavía está presente en mi vida

Gálatas 5:16,17; Santiago 4:1; Colosenses 3:3; Efesios 4:22,23

Esto es importante, que lo reconozcamos. De otra manera podemos asumir, que sólo porque un pensamiento aparece en nuestras mentes, creamos que es la verdad.

B. El carácter de nuestra naturaleza pecaminosa es más de lo que podemos controlar nosotros mismos (por eso necesitamos un salvador):

1. La naturaleza pecaminosa es y será siempre totalmente corrupta. (Romanos 7:14-20)

No hay nada de lo cual no seas capaz…… Romanos 1-3, Mateo 5-7

Tu naturaleza pecaminosa nunca mejorará. Tu crecerás y cambiarás, pero tu naturaleza pecaminosa no lo hará. La mejor estrategia de defensa es reconocer esta realidad, así no estarás derrotado por la realidad de su presencia en ti mismo y en otros.

2. Esta naturaleza pecaminosa se esconde a tus ojos y te engaña a ti mismo. (Jeremías 17:9)

• Por eso necesitas el espíritu para escudriñarte.

• Por eso otros ven tu pecado primero y tu puedes ver el pecado de otros.

• Si no reconoces esto, serás más susceptible a su control.

• La persona más peligrosa es aquella que sabe que tiene la razón – No se ve a si mismo como un pecador (vs el que es declarado justo – solamente como un don de la gracia).

• Es importante que uno tenga la razón en cuanto a la práctica de la verdad en su propia vida.

3. La naturaleza pecaminosa es opuesta a la vida del espíritu en ti y puede poderosamente (aunque sólo por un tiempo) derrotarte. (Gálatas 5; Romanos 7; Santiago 4)

• Esto no quiere decir que tienes que andar derrotado y por lo tanto entregarte al pecado sin pelear.

• Sin embargo, es un reconocimiento humilde y valiente (sólo el evangelio te lo permite aceptar) que todavía luchas y lucharás contra el pecado.

• También quita toda pretensión de querer cambiar el arrepentimiento en penitencia para asegurarle a Dios o a ti mismo (a) a que jamás vas a pecar de vuelta.

• También explica la razón por la cual los pecados puedan ser tan habituales.

• Una persona que realmente se arrepiente no está enfocado en el “la embarré de nuevo”, pequé de vuelta, los viejos hábitos. Sino que está genuinamente entristecido y lucha por la aceptación del evangelio. Todo esto requiere sabiduría en el proceso de DISCIPULADO.

III. CREYENDO EN EL EVANGELIO, AÚN BAJO LA REALIDAD DE ÉSTE PECADO, ESTE ES, EL VERDADERO SIGNIFICADO DE VENCER EL PECADO

Es extremadamente importante entender que aun cuando esta naturaleza pecaminosa esta aún presente, Dios no se avergüenza en decirnos que en su palabra, las buenas nuevas del evangelio incluyen la realidad de que tú has muerto a el pecado, y que tu naturaleza pecaminosa esta muerta en cuanto a su poder para controlarte porque tu nueva identidad esta en Cristo Jesús.

A. Romanos 5:12, 18-19

Tú has nacido en el pecado y haz sufrido sus efectos por tu identidad con Adán.

Tú ahora eres “Libre” de la condenación y el poder del pecado, en cambio haz sido declarado justo y recibirás todos los efectos de ser hijos o hijas pues tu identidad está en Cristo.

B. Romanos 6:1-14

Esta identidad en cristo esta definida tanto en su muerte como en su resurrección.

Quienes fuimos – “Nuestra vieja naturaleza, identificada solamente como un hijo de Adán, un pecador” – fue crucificada con Cristo – y por su muerte estamos libres de esa identidad con el pecado.

Quienes somos — El ser “Nueva criaturas – creadas en Cristo Jesús para ser justos” — Nació con Cristo. — Y Por ser resucitados para con Dios, somos libres para identificarnos con su justicia y todos los beneficios que heredamos en ella.

Esta es un regalo de Dios. Son las buenas nuevas del evangelio. Cada momento que actuamos fuera de nuestra naturaleza pecaminosa, Dios desea que volvamos y recibamos su misericordia en nivel más profundo, y aprender y conocer la libertad de someternos a su justicia.

Si estamos bajo una relación de “Ley” con Dios (donde el nos juzga acorde a nuestras buenas obras), nunca podríamos ser libres de nuestra naturaleza pecaminosa. Sólo recibiríamos castigo y esto nos dejaría sobre el poder del pecado todo el tiempo. Pero no estamos bajo la ley; estamos bajo una relación de la gracia. Y porque podemos venir al trono de gracia y recibir misericordia en nuestro tiempo de necesidad, y porque Dios no nos tratará con base en los pecados cometidos, sino, en la liberta de ser aceptados como sus propios hijos e hijas, a través de la obra de Cristo en nuestro favor, y nos bendecirá libremente y nos dará su espíritu, por todo esto el poder del pecado no será nuestro maestro.

C. Romanos 7:14 – 8:4

Creer en el Evangelio en la profundidad del pecado.

La forma como Pablo expresa el problema de la naturaleza pecaminosa y la respuesta del El Evangelio se presenta en su máxima expresión en Romanos 7. Esto no significa que lo que Pablo está afirmando es que el pecado tiene en últimas las de ganar y que sólo tenemos que vivir con el. Lo que Pablo está diciendo es que la lucha es real, y que cuando el ve las cosas más claras, se da cuenta que esta lucha con la voluntad para pecar siempre estará allí como parte de su vida, y que como hombre que ama a Dios, el odia la presencia del pecado y se siente inmundo por su presencia.

Cualquier hijo verdadero de Dios experimenta esto en diferentes épocas. Cuando esto ocurre, la pregunta más importante es esta: ¿Tú vas a claudicar en la derrota? O Tú como pablo, corren de vuelta a las buenas nuevas del evangelio?

(Para aquellos que no están acostumbrados a creer El Evangelio, sino que permanecen luchando desde su propia justicia para ofrecerla a Dios, éste capítulo presenta un importante problema de dilema en su moral.)

D. Romanos 8:5-17

Creyendo en el evangelio por el Espíritu.

Porque yo soy declarado Justo a través de Cristo, aún en ésta área en la cual tu acabas de pecar, yo puedo pedirle al Espíritu su ayuda y bendición y ser bañado en la justicia de Cristo, de nuevo.

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