Filiación: Aprendiendo a Confiar en la Justicia de Cristo

justicia.jpgContinuamos subiendo el estudio “Filiación” del pastor John Julien. Esta vez la segunda lección llamada “Aprendiendo a Confiar en la Justicia de Cristo, La “Justicia Pasiva” de la Fe.”

En esta lección aprendemos de nuestra justificación, como el ser hijos de Dios nos permite ser vistos como justos por medio de la imputación de la justicia de Cristo. Al final hay un dibujo en el que podemos distinguir lo que pensamos (nuestra teología oficial) y como nos portamos (nuestra teología funcional).

Aprendiendo a Confiar en la Justicia de Cristo

 

La “Justicia Pasiva” de la Fé

 

I. LA NECESIDAD DE JUSTICIA (UNA JUSTICIA DISTINTA A LA NUESTRA)

A. La expectación buena, justa, propia, y constante de Dios:

“Sean santos porque yo soy santo” 1 Pedro 1:15 y 16
“Ama el Señor tu Dios con todo tu corazón, alma, fuerza y mente, y ama a tu prójimo como a tí mismo.” (Deuteronomio 6:5, Levítico 19:18)

Esto significa que necesitas tener:

— una actitud de corazón que siempre se inclina hacía Dios, lleno de amor, completamente sumisa, completamente dispuesto a obedecer en cada momento, in cada circunstancia, siempre adorando, siempre en comunión, siempre y únicamente haciendo la voluntad del Padre mientras ignora deseos egoístas.

— una actitud de amor de corazón para otros que conduce a la justicia, la misericordia, y la justicia en cada relación – con tu esposa, tus hijos, tu familia inmediata y extendida, tus amigos cercanos, los creyentes, tus vecinos, tus compañeros de trabajo, conocidos, extraños, gente rara, tu jefe en el trabajo, los oficiales gubernativos al nivel federal y estatal, tus enemigos, la gente alrededor del mundo con un énfasis especial en los pobres, los oprimidos, los afligidos, los débiles, los olvidados y debemos asegurar que la lista incluya a los homosexuales, a los que practican los abortos, a las prostitutas, a los ladrones, a los que venden drogas y a los que las usan, a los racistas, a los fariseos santurrones, y a los ricos, siempre perdonando aquellos que te hacen algún mal, por la razón que sea, y siempre amando a la gente del corazón.

— una disponibilidad para mover en esta dirección de obediencia con un espíritu de humildad, gloriándote en tu debilidad, trabajando a lado de gente que te entienden o que no te entienden, parado firme en oposición al mover popular de la cultura entera en tu derredor, ignorando los ataques de Satanás, capaz de abrazar sufrimientos y pruebas de todo tipo para poder hacer conocido el amor de Dios en un mundo pecaminoso. Y, puede ser que tienes que derramar tu propia sangre, o morir, pero necesitas poder ver tu vida, cada día, como un “sacrificio vivo”, y estar dispuesto a enfrentar la muerte todo los días. También, la intención es que te derives tu mayor satisfacción de lo que no puedes ver físicamente, ni verás, hasta que tu vida se acabe. Y, no te debes desmayar en hacer el bien. Y, debes hacer todas estas cosas perfectamente, todo el tiempo, sin importar que tan cansado, irritable, deprimido, o derrotado te sientes.

No sólo exige Dios esta obediencia de toda la gente, sin importar su nivel de educación, sexo, estado económico o social, y historia étnica – esto también es la dirección intencional, continua, y deliberada por donde Dios te guiará como su hijo(a).

B. La imposibilidad de llegar a este nivel de obediencia

1. No empiezas de una “posición neutral”: esto va en contra de tu “naturaleza pecaminosa”

Gálatas 5:16 y 17, Romanos 7:14 al 20, Santiago 4:1, Colosenses 3:5

2. Cualquier fracaso en cualquier punto te descalifica, sin importar lo que pasa de allí en adelante

Santiago 2:8 al 11

3. El resultado final: cualquier forma de relacionarte con Dios que tiene sus fundamentos arraigados en nuestra obediencia siempre terminará en el mismo lugar: en la muerte no en la vida, en la desesperación no en el gozo, en esclavitud no libertad, vacío no lleno, aislado no en comunión, en juicio no misericordia – porque nunca puedes cumplir la ley y tu conciencia nunca puede ser lo suficientemente libre para recibir el amor y las promesas que él ofrece

Gálatas 3:10-12

Todo esto es muy frustrante para nuestra carne y entre más definas tu relación con Dios a base de tus obras más loco parecerá esto. Pero, la intención de todo esto es para ayudarnos ser la gente más realista de todos y para conducirnos a la cruz de Cristo como nuestra única esperanza.

II. LA SOLUCIÓN DE DIOS: LA JUSTICIA DE CRISTO ES NUESTRA JUSTICIA

A. Las grandes buenas nuevas del Evangelio son: a través de la vida, la muerte, y la resurrección de Cristo Jesús recibimos por fe el perdón de nuestros pecados y el don de la justicia de Cristo como nuestra postura delante de Dios.

2 Corintios 5:21, Filipenses 3:7-9, Romanos 1:16 y 17, 3:21, 4:1 al 8, 9:30 al 10:4

No sólo somos perdonados en repetidas oportunidades para hacerlo bien sino, en realidad, somos declarados completamente justos delante de Dios. Jamás serás más justo delante de Dios de lo que eres en este momento porque la justicia que tú posees es de Cristo. (Esto no quiere decir que no vas a crecer en santidad – pasaremos el resto de nuestras vidas en tal proceso. Significa que no serás más aceptado (a) delante de Dios en el futuro de lo que eres ahora.)

Toda tu vida Cristiana – tu madurez en seguir a Cristo, tu obediencia, tu confianza en cuanto a la bendición de Dios, tu experiencia en ver el poder del Espíritu Santo trabajando en tu vida y en las vidas de los demás, tu gozo, tu libertad para perdonar y entrar en el amor de Dios, debe ser nutrido, alimentado, incrementado y actualizado a través de un enfoque de fe constante, y cada día más profundo, en Cristo Jesús y en este don de salvación – las buenas nuevas de salvación – de la realidad que eres libremente perdonado y libremente declarado ser justo delante de Dios. Esta aplicación del Evangelio al creyente (Romanos, Efesios, Hebreos, 1 Pedro) no se presenta como un principio presuntuoso, sino como una fuente viva de gracia.

B. Jesucristo – Nuestro Representante Señalado Por Dios (Romanos 5:12, 18, 19)

La vida de Jesucristo cuenta como nuestra vida de justicia – el historial del evangelio

La muerte de Jesucristo cuenta como el pago de nuestro pecado y la apropiación de todas nuestras bendiciones de Dios. (Juan 19)

La resurrección Jesucristo cuenta como la garantía de la vida eterna de Dios trabajando su voluntad, su amor, y sus propósitos en nosotros. (I Pedro 1:3… y Romanos 6:5 al 11)

C. Hijos Justos: Herederos de Dios Esperando la Gracia y Bendición de Dios (más que una vida de gratitud)

Confiando en la justicia de Jesucristo como la nuestra –porque el don de la gracia de Dios:

1. nos da la confianza de creerle a Dios que todas sus promesas son nuestras. (2 Corintios 1:18 al 22, especialmente para el Espíritu Gálatas 3:1 al 5, Lucas 11:11)

2. nos da la libertad de conciencia para seguir la obediencia por fe. (Romanos 6: 12 al 14, 8:1al 4, Efesios 4:22 al 24)

3. nos da la libertad para ver a otros como “justos” y vivir con esperanza para ellos. (2 Corintios 5:16…)

4. nos da una esperanza segura para el futuro y hay más gracia y bendición que vienen en camino. (Romanos 5:1 al 11)

III. OBEDIENCIA: EL FRUTO DE RECIBIR LA JUSTICIA DE CRISTO COMO UN DON

Gálatas 2:11 al 21 à “No luches duro para poder ser santo, cree para poder ser santo.”

Empezando con un esfuerzo duro para servir a Dios (sin empezar con recibir la justicia como un don) en realidad promueve más pecado, porque nos permite / fuerza a reducir la Ley a unos términos manejables mientras encubre nuestras responsabilidades verdaderas.

Obediencia producida por el Evangelio empieza primero con el don de la justicia de Cristo y después fluye en un movimiento de obediencia producida por y bañada en la gracia. Y, aunque el pecado todavía esta presente en nosotros, nuestra obediencia es aceptable delante de Dios porque es ofrecida en Cristo.

1 Pedro 2:4 …

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