Los objetos de la Providencia

Aunque las Escrituras nunca hablan de Providencia podemos ver claramente en ellas este concepto.

Todo lo creado difiere del creador en cuando a su existencia, el creador no tiene principio ni fin, lo creado si. El creador es eterno, lo creado se acabará. La segunda ley de la termodinámica nos dice que todo tiende a la entropía, al desorden, por lo tanto es necesaria una obra providencial para su mantención.

Nehemías 9:6 Tú solo eres Jehová; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; y tú vivificas todas estas cosas, y los ejércitos de los cielos te adoran.

Podemos ver en el texto de Nehemías como reconoce que Dios, el creador de todo lo que existe también trabaja en esas cosas.

La Biblia nos habla de diferentes objetos en los cuales Dios actúa, algunos de ellos son:

Las cosas inanimadas, los seres animados, en los individuos y en las naciones.

a.- La Providencia en las cosas inanimadas
En esta categoría podemos incluir el cielo, la tierra y todo lo que en ellos hay. Todo goza del amoroso cuidado del Señor.
Ej: Josué 10:12-14 Entonces Josué habló a Jehová el día en que Jehová entregó al amorreo delante de los hijos de Israel, y dijo en presencia de los israelitas: Sol, detente en Gabaón; Y tú, luna, en el valle de Ajalón. 13 Y el sol se detuvo y la luna se paró, Hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos. ¿No está escrito esto en el libro de Jaser? Y el sol se paró en medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero. 14 Y no hubo día como aquel, ni antes ni después de él, habiendo atendido Jehová a la voz de un hombre; porque Jehová peleaba por Israel.

Vemos en el pasaje anterior a Dios actuando en contra de las leyes naturales, obrando un milagro y ejerciendo la providencia en la órbita del sol.

Salmo 147:7-8 Cantad a Jehová con alabanza, Cantad con arpa a nuestro Dios. 8 Él es quien cubre de nubes los cielos, El que prepara la lluvia para la tierra, El que hace a los montes producir hierba.

En los versículos anteriores vemos a Dios obrando en el hábitat del hombre, la tierra y preparando las cosas para su mantenimiento. Aunque la creación fue un suceso que finalizó el sexto día de la historia, todo lo creado necesita del sustento del Todopoderoso para seguir existiendo.

b.- La Providencia en los seres animados.

1.- En los seres espirituales: Todos los seres espirituales son dependientes del accionar de Dios, es decir, de su providencia.

Ej. Mateo 8.31, Job 1.11-12; 2.5-6, Mateo 26. 53-54.

2.- En los seres humanos: Hechos 17:28 dice: “Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos”. Los humanos no tenemos como escapar de esa realidad, todo en nosotros está en relación con nuestro Creador. El Salmista reconoce eso cuando dice “Oh Jehová, al hombre y al animal conservas” (Sal. 36.6).

Ej. Gen 1.28; 9.1; Sal. 139.14; Ec. 3.1-2; 3.13; Sal. 144.15.

c.- La providencia en los individuos.

La acción de Dios siempre a sido evidente en la vida de los humanos, por eso siempre tenemos acciones de gracias para Él.

El sabio Salomón dice en Eclesiastés 9.1: “Ciertamente he dado mi corazón a todas estas cosas, para declarar todo esto: que los justos y los sabios, y sus obras, están en la mano de Dios; que sea amor o que sea odio, no lo saben los hombres; todo está delante de ellos”. Todos los actos del hombre están en las manos de Dios.

Ej. 2 Reyes 11.2, 12. 1-2.

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