Hebreos 11.6 nos dice que “sin fe es imposible agradar a Dios.” Nos damos cuenta entonces que la diferencia entre quien agrada a Dios y quien no le agrada es la fe de ambas personas.
¿Qué entendemos por fe? Muchos diran que fe es mero hecho de creer pero W. Gary Crampton en su artículo “La Fe en Hebreos 11″ nos enseña qué es lo que la Palabra dice sobre la fe.
Traduje este artículo que encontré en el sitio de la Trinity Foundation y lo postearé en dos partes. Dios bendiga su lectura.
Dos definiciones de “Fe”
La palabra “fe” (pistis), como se encuentra en el Nuevo Testamento, se usa tanto subjetiva como objetivamente. El uso subjetivo se relaciona con el acto de creer, como lo encontramos en pasajes como Romanos 1.16-17 y 10.17. Ahí encontramos que lo que los Estándares de Westminster llaman “fe salvadora.”[1] De acuerdo al Catecismo Menor (P.86), “La fe en Jesucristo es una gracia salvadora por la cual recibimos a Cristo como nos es ofrecido en el Evangelio, y confiamos solamente en él para la salud.”
El uso objetivo, por otro lado, se relaciona con lo que es creído. Este último sentido es usado frecuentemente en el Nuevo Testamento como la fe. De acuerdo a Gordon Clark, en el sentido objetivo, la fe “es el contenido doctrinal del cristianismo.”[2] Por ejemplo, en Judas 3 leemos que nosotros estamos para “contender ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.” En 1 Timoteo 6.12 Pablo exhorta a Timoteo a “pelear la buena batalla de la fe.” Antes, en la misma epístola, Pablo escribió “que algunos han rechazado y naufragaron en lo que toca a la fe” (1.19). Este uso objetivo es usado poderosamente en Gálatas 3.23 & 25, donde Jesús mismo, o su institución de la época del Nuevo Testamento, es llamado la fe. En cada uno de estos versículos, la fe a la que se refiere no es el acto subjetivo de creer la veracidad de la Palabra de Dios; sino que es la misma Palabra. Funciona como una metonimia, esta es “el contenido doctrinal del Cristianismo”, o aquello que es creído. En el sentido objetivo, la fe son las proposiciones reveladas por Dios en la Escritura.
Fe y creencia son lo mismo
En el Nuevo Testamento hay sólo una palabra para creencia y Fe, pistis, y su forma verbal pistein, creer. No hay una palabra diferente para fe y quellos que dicen que fe es algo diferente o superior a creer no tienen soporte en la Escritura. Gordon Clark comentó que los traductores de la Biblia podrían haber evitado mucha confusión si ellos no hubieran usado la palabra “fe” que viene del latín y hubieran usado simplemente “creer” y “creencia” en toda la Biblia, como los escritores del Nuevo Testamento usaron pistis y pistein en toda la Biblia en griego.[3]
¿Cómo se relacionan la fe objetiva y la subjetiva?
Debemos distinguir entre la fe subjetiva del creyente (esto es, su acto mental de creer) y la fe objetiva de la Palabra de Dios (“la fe”). Pero nunca debemos separar la salvadora fe subjetiva de “la fe (objetiva)” que es creída. La razón es que la fe que salva siempre cree “el contenido doctrinal del Cristianismo”. Es este contenido doctrinal, lo creído, lo que hace salvadora a la fe salvadora. En las palabras de Hebreos 4.2, es esencial que la verdad del cristianismo sea “acompañada de fe” en aquellos que oyeron para que sean salvos. La Confesión de Fe de Westminster (14.2) lo dice de esta manera:
Por esta fe [salvadora], un cristiano cree que es verdadera cualquier cosa revelada en la Palabra, porque la autoridad de Dios mismo habla en ella; y esta fe actúa de manera diferente sobre aquello que contiene cada pasaje en particular; produciendo obediencia hacia los mandamientos, temblor ante las amenazas, y abrazando las promesas de Dios para esta vida y para la que ha de venir. Pero los principales hechos de la fe salvadora son: aceptar, recibir y descansar sólo en Cristo para la justificación, santificación y vida eterna, por virtud del pacto de gracia.
En ninguna parte de la escritura se encuentra más claramente que en Hebreos 11, un capítulo sobre los “héroes de la fe” del Antiguo Testamento. Las palabras que abren el capítulo confirman esto: “Es, pues, la fe la certeza [hupostasis] de lo que se espera, la convicción [elenchos] de lo que no se ve.” Como John Owen afirmó, esta declaración no puede ser hecha simplemente en consideración con nuestra creencia subjetiva. Esto es, nuestra creencia subjetiva no es sólo “la certeza de lo que se espera,” aunque la fe salvadora es la convicción de las cosas que no se ven[4].
La Palabra de Dios (ver Hebreos 1.3) es la verdad del Dios trino (Juan 17.17; Lucas 1.1-4; Proverbios 22.17-21); la Palabra es el Dios Hijo (Juan 1, Salmos 31.5; Juan 14.6; 1 Juan 5.6). El presbiteriano J. Oliver Buswell indicó: “El sistema de doctrina al cual adherimos, la verdad que se centra en nuestro Señor Jesucristo, es la sustancia y evidencia de todas las promesas graciosas de Dios en referencia a las cosas no vistas que se realizarán escatológicamente en la vida futura.”[5] El teólogo luterano R. C. H. Lenski escribió: “La Fe [Subjectiva] nunca es su propia base… la fe descansa en algo fuera de ella y no en ella misma… Evidencia, prueba, etc., es el contenido objetivo de la Palabra [de Dios], el fondo, base, el poder productivo de la fe.”[6] Habacuc 2.2-4 es un poderoso ejemplo de esta enseñanza, ahí leemos que la doctrina de “salvación sólo por fe” (versículo 4) está fundada sobre la certeza y la verdad de la Palabra de Dios (versículos 2-3).
Por eso, concluye Owen, la única forma que Hebreos 11.1 puede aplicarse al acto de fe subjetiva es si esa “fe se mescla e incorpora con la Palabra de promesa.”[7] Esto es, para decirlo más claramente, sólo cuando la fe cree en las proposiciones de la Escritura es Fe salvadora, “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” Jonathan Edwars estaba de acuerdo. De acuerdo a Edward, los santos de Hebreos 11 pusieron su fe, esto es, su “esperanza” (esperanza, como confianza, es creer una proposición o varias de ellas en una oración en futuro) en las promesas de Dios en Cristo: “Esperanza es nuestro consentimiento y confianza en la verdad de Dios y la suficiencia como lo que concierne a nuestra felicidad futura.”[8] Y nuevamente: “Buscar a Dios en la Escritura comúnmente implica creer en Dios o en el ejercicio de la verdadera fe.”[9] Comentando Hebreos 11.1-2 Matthew Henry escribió: la fe salvadora “Es una firme persuasión y expectativa de que Dios cumplirá todo lo que nos ha prometido en Cristo… Es la plena demostración de todo lo revelado por Dios como santo, justo y bueno.”[10]
Esto es precisamente lo que el autor de Hebreos enseña en 11.13. Fue “lo prometido” que ellos “creyeron” lo que volvió a estos santos del Antiguo Testamento agradables a Dios. Esto está mucho más en la línea con lo que el autor dijo antes en 10.23: “Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.”
[1] Ver el capítulo 14 de la Confesión de Fe de Westminster, “De la Fe Salvadora”
[2] Gordon H. Clark, The Pastoral Epistles (The Trinity Foundation, 1983), 190
[3] See Gordon Clark’s What Is Saving Faith? The Trinity Foundation, 2004.
[4] John Owen, The Epistle to the Hebrews, VII:11
[5] J. Oliver Buswell, Jr., A Systematic Theology of the Christian Religion, 2:185.
[6] R.C.H. Lenski, The Interpretation of the Epistle to the Hebrews and the Epistle of James, 375-376.
[7] Owen, The Epistle to the Hebrews, VII:9
[8] The Works of Jonathan Edwards, II:809-810; see also John H. Gerstner, The Rational Biblical Theology of Jonathan Edwards, I:330-331, 378ff.
[9] Cited in Gerstner, Rational Biblical Theology, I:387
[10] Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible, VI:938
4 comentarios
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Muy buen post, esperamos la segunda parte
Dios te bendice
Saludos
[...] esta parte Crampton nos ayuda a aplicar las definiciones de fe que vimos en la primera parte al leer el texto de Hebreos 11 y así poder entender el pensamiento y la enseñanza del autor de la [...]
HOLA HERMANOS QUE ME UNA PROMESA DE DIOS CUMPLIRA TODAS SUS PROMEASA SACADA DEL NUEVO TESTAMENTO
Dios los bendiga para tener una fe solida se nesesita tener un conocimiento profundo de Dios para de esta manera no fallecer en los momentos dificiles y saber que Dios siempre cumplira sus promesas